jueves, 18 de enero de 2024

PLENA INCLUSIÓN, UNA EXPERIENCIA DE EXITO

 

VISITA AL COLEGIO CARDENAL SPÍNOLA

 

El pasado 1 de diciembre los orientadores de nuestros siete colegios de la Provincia de Santiago, tuvimos la oportunidad de visitar el Colegio Cardenal Spínola en Madrid, un centro que se esfuerza día en día en hacer de la diversidad su mayor fortaleza.

La visita comenzó con una presentación por parte de la Directora General, la Directora Pedagógica de la ESO, la Orientadora y una persona del equipo de titularidad en la que nos explicaron su forma de entender la inclusión “mirar con los ojos de un niño” la cual ven como un proceso sistémico que nunca termina, siempre visto como un DILEMA (situación en la que es necesario elegir entre dos opciones igualmente buenas o malas), teniendo que aprender a vivir usando la diferencia como recurso y fortaleza.



La explicación fue acompañada de un eje cronológico que ilustraba los hitos más significativos en la evolución del colegio en términos de inclusión “Línea de vida del colegio” reflejando la implantación de cada una de las medidas que hoy forman parte del día a día del centro. Estas medidas se basan en la presencia, participación y progreso de todo el alumnado, poniendo énfasis en el alumnado más vulnerable, pero considerando que todos en distintos momentos son vulnerables. Nos mostraron cómo con los años han sufrido cambios estructurales y organizativos, priorizando identificar las barreras y un profundo cambio en el uso del LENGUAJE (enfoque centrado en las soluciones) que transformaron la cultura de aprendizaje del centro. 

Nos hablaron abiertamente de su rechazo al rol de experto del Orientador y es que consideran que toda la comunidad educativa juega un papel igualmente importante en la gestión del bienestar del alumnado. Por eso se tienen en cuenta todas las opiniones para construir una respuesta aumentando la responsabilidad compartida.



También nos contaron cómo desde hace unos años incluyeron al Equipo Directivo dentro del Departamento de Orientación y nos mostraron la efectividad de contar con un claustro versátil, con roles variables y una marcada movilidad inter- etapa, capaces de identificar las barreras del entorno y la vulnerabilidad del alumnado, independientemente de las etiquetas diagnósticas.

 

En contraposición con el ya denostado modelo clínico, en el centro se trabaja con un enfoque sistémico en el que todos los agentes implicados tienen cabida, como se refleja en su modelo de entrevista propio familiar que cuenta con la presencia tanto del alumno/a como de cualquier persona que pueda aportar información relevante del contexto. También cuentan con equipos reflexivos, centrados en la búsqueda activa de soluciones, de los que siempre forman parte los/as propios/as alumnos/as ya que una de sus máximas consiste en buscar las respuestas a los problemas en el propio alumnado, para lo que es imprescindible darles voz y mantener siempre unas expectativas altas respecto a sus capacidades (neurociencia). Explicar las dificultades siempre desde el contexto (aula, nivel...).

Una vez concluida la presentación y, tras tener la oportunidad de plantear las dudas que nos surgieron a raíz de esta, pudimos visitar un aula de infantil, otra de primaria y otra de secundaria en las que observamos de primera mano la aplicación práctica de las estrategias que tan buenos frutos han ido dando.

En la visita pudimos comprobar cómo el colegio ha hecho un gran esfuerzo en destinar recursos tanto humanos como materiales en aplicar desdobles en las aulas, creando grupos extra para garantizar ratios reducidas que favorecen sobremanera la atención individualizada del alumnado.

Otras de las medidas que pudimos ver fue el apoyo programado en el aula, cuando dos profesores de la misma materia comparten la clase, duplicando así la presencia docente en determinadas sesiones. Tratan también de que la figura del maestro de pedagogía terapéutica se integre en el aula, pudiendo ofrecer apoyo a todo aquel alumno que lo requiera, independientemente de sus características.

Es importante destacar que también el diseño y la configuración de los espacios facilita la colaboración; así por ejemplo, los conflictos se abordan desde los sillones dispuestos a tal efecto en círculo para garantizar la igualdad jerárquica de todos los implicados.

En el centro se percibe un gran sentido de pertenencia, tanto por parte del profesorado como de los alumnos, alumnas y familias que lo integran. La diversidad forma parte de su ADN y se transmite tanto a través de su lenguaje, el cual han ido cuidando y puliendo a lo largo del tiempo, como a través de sus políticas de centro, su misión, su visión y sus valores. 

Sin duda podemos afirmar que ha sido una visita muy enriquecedora que nos ha ayudado tanto a adquirir conciencia de lo que aún está por recorrer en términos de inclusión, como a darnos cuenta de que vamos en la dirección adecuada.

 

Paula Rodríguez

Cristina Ballesteros

(Orientadoras del Colegio Corazón de María de Gijón)

jueves, 21 de diciembre de 2023

FELIZ NAVIDAD

 LA MIRADA DE UN NIÑO

Si la mirada de un niño pudiera hablar creo que aprenderíamos todos muchas cosas. Aunque es muy posible que la frase más repetida de la mirada de un niño fuera: “no lo comprendo”.

La mirada de un niño no comprende la guerra, no comprende que haya que matar para vivir y que el odio al enemigo pueda más que el amor a los amigos.

La mirada de un niño no comprende que aquellos que no vamos a estar aquí para sufrirlo, tengamos tantas dificultades en ponernos de acuerdo para que él pueda disfrutar de un planeta limpio y habitable.

La mirada de un niño no comprende que la desigualdad sea lo más similar entre unos pueblos y otros, no comprende que nuestras relaciones estén basadas en la competición, porque él está “pensado” para el amor, para la colaboración, para vivir con otros.

La mirada de un niño no entiende de comparaciones; no comprende bien que tenga que ser el mejor, el primero, que tenga que ganar siempre, porque el juego, la vida la tiene para jugar, para disfrutar jugando y no comprende que para ganar los demás tengan que perder.

La mirada de un niño no sabe discutir, no comprende que los adultos seamos tan torpes para trabajar juntos; la mirada de un niño quiere otras miradas a las que admirar, y de la admiración al otro surge la cultura común, surge un proyecto en comunidad.

Quién tuviera la mirada de un niño.


Que la Navidad nos ayude a recuperarla, a buscar la paz, a que nuestros actos busquen el bien común y el cuidado de nuestro común hogar, que es la Tierra, que construyamos la paz, y no hay mejorar manera que haciendo el bien a nuestro vecino. Que la Navidad nos ayude a ver al otro como una oportunidad para disfrutar, para compartir, para sonreír.

Que la Navidad nos devuelva la mirada de un niño, porque es cierto, en Navidad celebramos que Dios se hace hombre, pero recordad, que empezó por ser Niño.

¡¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!!

 

Equipo Pedagógico Provincial

Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

lunes, 11 de diciembre de 2023

IDENTIDAD CLARETIANA

 

“CURSITOS A MÍ”

Soy claretiano desde niño. No, no vivo en una comunidad ni celebro misa los domingos. En mi ciudad ser claretiano es algo más. Uno pasea por la calle y en la algarabía de un grupo de niños puede escuchar esa expresión de “somos claretianos”. El sentido de pertenencia que genera este colegio en la ciudad trasciende más allá de los muros en los que se imparten sus clases. Mi padre estudió allí y tiempo después también lo hicimos mi hermana y yo, al igual que la mujer que comparte mis días y mis noches y muchos de mis grandes amigos. Cuando aún no teníamos hijos y fantaseábamos con un futuro que veíamos lejano, teníamos la certeza absoluta de que nuestras niñas estudiarían allí.

Fue precisamente volviendo de la “meva segona terra” (que comparto con nuestro querido fundador) y cuando saqué a mi directora de su farragosa labor de julio para tomar el aire, cuando entre conversaciones que poco tenían que ver con el trabajo, me espetó: “este año te toca el curso sí o sí”. Yo bajaba a Segovia a recoger a mi niña mayor a la vuelta de su campamento colegial, este año en un extraño Ourense y no el Piedralaves de toda la vida; y, en mi visita relámpago a la que tira del barco en el que todos vamos, lo que menos me esperaba era llevarme este regalo de dos semanas fuera de casa en un CURSO DE IDENTIDAD. No lo voy a negar, ella, que nos mira a todos con unos ojos especiales, debe de haber visto cosas en mí que yo no percibo ni de lejos. Y no puedo mentir, seguro que vio en los míos en ese momento que no me hacía ni pizca de gracia. ¿Cursitos a mí? Yo, que ya lo he vivido todo;  que fui alumno del colegio desde preescolar; que soy hijo de exalumno y nieto de otro; profesor del cole desde las 25 primaveras; padre de alumnas; que he vivido campamentos en Vinuesa, Benicasim y Benasque y he hecho de monitor en otros tantos. En fin…

Sin darle mayor importancia, recogí a mi pequeña niña grande y retomamos las merecidas vacaciones con la esperanza de que ese verano de un lustro de duración (como nos recuerdan el resto de los mortales que se ven en la obligación de decirnos desde el día uno lo largas que son nuestras inmerecidas vacaciones), pusiera tierra de por medio y la frágil memoria de mi querida directora no recordara nada a la vuelta de las mismas.

Ni que decir tiene que la vuelta con mi peque grande fue un disfrute y que, en las dos horas y media de AVE, me contó lo bien que lo había pasado, cómo la habían cuidado los monitores del campamento, las oraciones de la mañana y un sinfín de peripecias que, por respeto a su intimidad, no puedo desvelar aquí. Nuestro verano siguió sin novedad y con el disfrute de gente y vida que solemos tener en nuestro pequeño paraíso catalán. Pero la vuelta, por si el mero hecho de volver no fuera tristeza suficiente, tiraría por tierra mis esperanzas de que el querido alemán hubiera hecho mella en la memoria de mi directora.

Comenzamos el curso con ese septiembre que me encanta, no siempre ha sido así (las nuevas generaciones crecerán sin saber el temor con el que se afrontaba el cierre veraniego y las complicadas recuperaciones; y eso si las nuevas reformas educativas no los pasan directamente de curso solo con el simple paso del tiempo como criterio de adquisición de las consabidas competencias; competencias basadas en unos criterios de evaluación que evaluaremos mediante esos indicadores de logro. Perdón, que me pierdo). Y como el tiempo pasa volando, llegó noviembre con su maravilloso “CURSO DE IDENTIDAD, CARISMA Y ESPIRITUALIDAD CLARETIANA”. No es que tenga yo problema para relacionarme; pero, me alegré al saber que no viajaba solo. Así, acompañado por mi descubrimiento de Infantil (trabajamos en un colegio tan grande que muchas veces nos perdemos demasiadas personas interesantes por el camino) y dejando conciliada como pude una semana de suplencias, exámenes a la vista, y una maravillosa mujer que no me iba a reprochar a la vuelta el abandono con las dos caníbales que criamos, me embarque en esa semana de jornada intensas, reflexión, formación, información y mil cosas más.



A la vuelta, mi directora (mi esperanza de ver mermada su memoria no se cumple ni con rezos) me esperaba con la típica pregunta del César que te lanza a los leones para después felicitarte por haber sobrevivido: - “¿Qué?, me soltó con una media sonrisa expectante. - Hombre, después de cinco días intensos, esperaba una pregunta más profunda. – Bueno. ¿Qué te llevas?”. Así que, como sé que ella sabe escuchar muy bien, le lancé mi retahíla de gladiador victorioso, no muy diferente a su pregunta de César de turno, César con una memoria de hierro a prueba de confabulaciones de senado romano.

Los días han pasado y el poso de esa semana me ha hecho darme cuenta de que uno siempre se lleva más de lo que espera. Si tuviera que resumir en una palabra ese “¿Qué me llevo?”, sería COMUNIDAD. Sí, COMUNIDAD. Creo que eso era lo que pretendía ese pequeño hombrecillo para difundir la palabra, que lo hiciéramos en comunidad. Y si me fijo, es eso lo que me ha empapado todos estos años de mi vida, y ya empiezan a ser muchos con el aliento de esta comunidad detrás. Es el hermano Ángel Colado que hablaba con mi abuelo; el padre Melchor que dio clase a mi padre y después a mí y al que visitamos en Colmenar; son los monitores de las anécdotas de mi hija en la vuelta en AVE (algunos exalumnos míos); es mi directora que, aunque tiene la mala suerte de ser de Valladolid y no haya estudiado en uno de nuestros colegios, encarna su espíritu a la perfección; es el que me pide que escriba algo, sabe que soy muy claretiano, aunque no sea lo que todo el mundo entiende como tal; es mi compañera de viaje de E.I. que venía de batallas muy nobles en otros centros y otras ciudades; lo son los guerreros docentes que han compartido esos días conmigo (mi compi de Aranda, que vino sola y se va acompañada; mis catalanes de corazón, que tendrán que ejercer de anfitriones en la segunda parte; las dos zamoranas de raza, que pelean contra las adversidades; esa gente del norte y sus momentos; mi querido intercambio de Las Palmas; y otros muchos más). Es la COMUNIDAD, es la gente y creo que es por eso por lo que ellos son LO QUE ME LLEVO.

Creo que “COMUNIDAD” debería ser el título de alguna de las charlas que hagan los de la siguiente promoción de este CURSO DE IDENTIDAD CLARETIANA. Pero no lo digas muy alto. Esto te lo cuento a ti, además lo hago en secreto, no sea que se enteren de lo que pienso. Aún me queda otra semanita en Barcelona para completarlo del todo. ¡Cursitos a mí!

Fran Manso

Profesor del colegio Claret de Segovia, coordinador segundo ciclo de la ESO

lunes, 13 de noviembre de 2023

LA PEDAGOGÍA DE LA CORDIALIDAD

 “Tanto amó Dios al mundo…” Sobre la educación cordial

 Hay muchas maneras de hablar de la “Educación cordial”. Podríamos definirla como aquella que sitúa el foco educativo en la cercanía y la clave de su relevancia en la relación interpersonal “de corazón”. Los estudios de Psicología nos hablan de cómo los valores y el sentido de la vida los construimos desde los modelados simbólicos adquiridos en el contacto con personas significativas. Pues bien, esa significatividad adquiere su mayor expresión en aquellas personas con las que desarrollamos un vínculo de amor; significatividad que alcanza su mejor expresión en el vínculo con la madre y también con el padre.

 


Si estamos hablando de educar y no simplemente de transmitir contenidos teóricos. Si queremos referirnos a “educar para la vida”, ofreciendo un horizonte vital y una “red de sentido” que permita vivir en plenitud, tanto los momentos de plenitud como los de hundimiento, entonces estamos hablando de “educación cordial”. Es una relación educativa en la que, guardando la necesaria “distancia”, se establece una relación positiva en la que el “maestro” enseña y acompaña desde su mayor experiencia de vida. Padres y maestros han de saber hacer sentir el cariño a los educandos y, siempre desde este presupuesto, saber también poner los límites a actitudes no constructivas.

Como Misioneros Claretianos, la “cordialidad” ha de estar siempre presente en nuestro quehacer educativo. Cordialidad que refiere a nuestro ser Hijos del Corazón de María, pero que hunde sus raíces en la experiencia paterno-filial del Padre Claret, que sentía a Dios como un padre cercano lleno de “amor cordial”. Ese Padre “…que hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos” (Mt. 5, 45-48). Educar desde el amor cordial capacita para acompañar momentos difíciles, restañar heridas y construir la confianza básica que hace posible ir superando las contrariedades de la vida y desarrollar una creatividad arriesgada. El amor cordial, cuando se siente, hace posible amar de verdad, incluso, llegando hasta dar la vida por los otros.

 


Claret, cuando quiso expresar quién y cómo debía ser alguien perteneciente a la Congregación de Misioneros, escribió la “definición” del Hijo del Corazón de María. Un Misionero Claretiano o, en general, alguien que siente el carisma claretiano como “cosa propia”, está llamado a vivir el mismo amor cordial que llenó a María. Lo curioso es que, una vez definido el claretiano como Hijo del Corazón de María, la definición entera se expresa en actitudes de un “anunciador del Evangelio”, que vive su misión “con todo el corazón y con toda el alma”, hasta entregar la vida por la causa del Evangelio.

Educar desde la “cordialidad claretiana”, es hacer presente el amor del Padre a nuestros alumnos; pero, como todo verdadero amor cordial cristiano, implica comprometerse en gastar la vida en favor de los demás, para construir un mundo de hermanos. Al fin, educar desde la cordialidad, para los que tenemos el espíritu de Claret, es educar y amar como Dios Padre lo hace. Dios se implicó en nuestra historia para darnos a conocer su rostro y su manera de ser: ser todo para los demás. Así, nosotros, tenemos que educar desde la generosidad que implica la “educación cordial”.

 

Miguel Ángel Velasco cmf
Responsable área pastoral del Equipo de Titularidad
Misioneros Claretianos, Provincia de Santiago

lunes, 25 de septiembre de 2023

¿UN CURSO MÁS?

 ABRAZA LO DISTINTO: YO SOY LA PUERTA

Bien venidos al curso 2023-2024. Un curso más. ¿Un curso más?

Cada uno tendrá su respuesta, todas legítimas y todas válidas. A nosotros nos gusta pensar que cada curso es “una oportunidad más”. Oportunidad no exenta de peligros.

El lema, como siempre, nos ayuda a enfocar. Dos ideas:

¿Qué significa abrazar lo distinto? El abrazo ha cobrado una dimensión de “actividad de riesgo”. Recordad que durante muchos meses los hemos tenido prohibidos. Volvamos a abrazar, volvamos al abrazo lento, sentido… que transforma. “Lo distinto”, para nosotros no es un concepto nuevo. Otros cursos hemos utilizado lemas que invitaban a abrirnos a otras realidades, a vivir las diferencias como riqueza, como aceptación gozosa de la singularidad de cada persona, al estilo de nuestro Dios, que es un Dios diferenciado. Nos gustaría poner apellido a lo distinto, sabiendo que tiene valor en sí mismo. Para los cristianos, lo distinto, lo diferente es deseable, es buscado y amado con un “mandamiento”, pero con una intención: hacer comunidad con el Maestro. Somos una comunidad de diferentes, pero Comunidad (Iglesia).



Qué potente es el símbolo de la Puerta. La puerta es siempre una pregunta, es una provocación, es un éxodo permanente. La valentía de abrir y entrar, la sensatez de cerrarla, el arrojo de elegir unas puertas y no otras, la confianza en que algo bueno hay detrás de ella.



Sea un “curso nuevo” o un “curso más”, ahí queda el reto: desde lo distinto, busquemos la puerta que lleva a la plenitud.

Eduquemos para el riesgo, eduquemos para saber discernir, para el atrevimiento, para hacer que nuestros alumnos se formulen las preguntas radicales de la vida. Abramos sus puertas, entremos sin miedo, es ahí donde se produce la magia, la magia de hacer comunidad, amando a cada persona en su diferencia y en su singularidad.

Casi nada. Volvamos la mirada al Padre Claret. Misionero del Abrazo a lo distinto: párroco, confesor, misionero, fundador, acompañante espiritual, predicador… Tranquilos, tenemos buen patrón para este viaje.

Buen inicio de curso.

 Equipo Pedagógico

Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

miércoles, 5 de julio de 2023

FELIZ VERANO

 ENHORABUENA. LO VOLVIMOS A HACER

Llegados a este punto podemos decir: “lo hicimos de nuevo”, llegamos a fin de curso. Uno más.

Pero, en realidad ¿qué hemos hecho? Pues ni más ni menos que verdadera “magia”. Magia de la buena, magia de la que emana de la esencia, magia de la divina, no de la humana.

La magia de arrancar sonrisas, también alguna lágrima, la magia de crear lazos, algunos para toda la vida, la magia de ver crecer constantemente a nuestros niños, a nuestros adolescentes. La magia que ilusiona, que embelesa, que es inexplicable y que conecta con el misterio.



Ahora bien, como todo el mundo sabe, detrás de la magia hay, además de arte, mucho esfuerzo; muchas horas de ensayo, mucho pensar y mucho pasar por el corazón lo que nos pasa y lo que hacemos. Horas invisibles de preparación, de estudio, de pensar en todos y cada uno. Horas de soledad corrigiendo, evaluando… e intentando entender las bonanzas que las leyes que se suponen que nos van a ayudar en nuestra tarea, pero que muchas veces nos la complica; pero de esto ya hablaremos otro día.

Lo hicimos de nuevo y, seas veterano o novel, un curso más nunca es un curso más. Cada curso es diferente, nuevo, sorpresivo y sorprendente. Y está bien que esto sea así porque cada curso está lleno de nombres, de rostros, de miradas… que en definitiva son siempre nuevas. No es un curso más, es un nuevo curso.



Lo hicimos de nuevo si. ¿Pero, qué hicimos? Por resumirlo en una frase, “dejar huellas”. De manera consciente o no consciente somos generadores de huellas, dejamos nuestra impronta, nuestro modo de ver la vida, el mundo y a Dios. Queramos o no queramos dejamos huella en la vida de nuestros alumnos, de nuestras familias. Por supuesto no en todo, y no siempre la huella que nos gustaría, pero estamos seguros de que este curso, cada uno de nosotros, ha dejado una “buena huella” en alguien. Piénsalo. Dedica unos minutos a reconocer y a reconocerte en esa huella que un día, en una clase, en un pasillo, en una conversación, has dejado. Eso es lo que somos, eso es lo que hacemos… y por eso: ENHORABUENA, LO HICISTE DE NUEVO.



Os deseamos un feliz verano, que descanséis, que os dejéis querer y que cojáis fuerzas. La magia, la ilusión, la Fe nos espera a la vuelta de dos meses para seguir dejando huella.

Equipo Pedagógico del Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago.


lunes, 12 de junio de 2023

SI, SE PUEDE

 CÓMO AFRONTAR EL PASO DE EDUCACIÓN INFANTIL A EDUCACIÓN PRIMARIA DESDE EL TRABAJO EN ESPACIOS DE APRENDIZAJE

Para el colegio Claret de Madrid, este curso 22-23 suponía un gran reto: llegaba a 1º de Educación Primaria, la 1º promoción de Educación Infantil que venía de trabajar en un espacio abierto, en un aula globalizada, en espacios de aprendizaje.



Primero teníamos que dar respuesta a una pregunta que nos hacíamos: ¿Cómo iban a continuar estos niños y niñas en 1º de Primaria? Para dar respuesta, teníamos que implantar un sistema de aula integrada, de hiper aula, donde los niños/as desarrollaran su aprendizaje en distintos espacios. Conseguir alumnos capaces de construir su aprendizaje significativo en una sociedad cambiante.

El primer objetivo fue diseñar la metodología teniendo en cuenta el cambio de etapa y la evolución de los alumnos/as, y garantizar así la continuidad del trabajo anterior para que el logro de la transición fuera un éxito.

Creamos un aula bimodal y otra trimodal separadas por cristales abatibles, los cuales nos permiten organizar de distintas formas en función del trabajo a realizar. Además, seguimos manteniendo distintos espacios en los que trabajaban en infantil y creando nuevos, como el espacio de lectura fuera de las aulas. Este espacio cuenta con una biblioteca, alfombras y cojines para fomentar la creación de un momento agradable como es leer un libro y despertar en ellos el disfrute de la lectura.

En esta nueva concepción de aula, otro objetivo era el mobiliario: la mesa tradicional del profesor desaparecía al perder practicidad, la pizarra verde se sustituía por una blanca con ruedas utilizando rotulares e imanes por ambos lados. El nuevo mobiliario tenía que ser además de funcional, muy versátil.



Cambia el sentido de posesión del espacio e incluso de los materiales, ya que su uso es compartido y fomenta el sentimiento de equipo ya que se potencia la capacidad del alumno para integrarse con otros de su aula o de otras, pues se trabaja por niveles.

Teniendo como base el DUA (Diseño Universal de Aprendizaje), la creación de distintos espacios nos permite atender de manera individualizada a cada alumno según sus necesidades, favoreciendo la personalización del aprendizaje. Esta metodología nos permite optimizar más nuestros recursos de centro para llegar a un mayor número de alumnos, viéndose enriquecida con la introducción en el aula de los profesores de pedagogía terapéutica, los auxiliares de conversación y los profesores de apoyo. Hay momentos en los que 9 profesores se encuentran en el mismo espacio con 125 niños/as.

Este tipo de metodología requiere establecer horarios donde el tutor coincida con el resto de los tutores del equipo permitiendo llevar actividades colaborativas donde se trabajan los aspectos interpersonales e intrapersonales de nuestro alumnado pudiendo trabajar de manera simultánea. Todo esto ha supuesto una mayor coordinación, trabajo en equipo y corresponsabilidad.

La evaluación supone otro cambio, pues pasa a ser competencial y basada en rúbricas previamente conocidas por los alumnos/as, desapareciendo la heteroevaluación de exámenes o pruebas similares.

La parte de la gestión de personas es la más complicada: teníamos que hacer un grupo capaz de liderar este proyecto. Hay que tener en cuenta la creencia en el nuevo proyecto, el carácter personal de cada uno de ellos, la motivación…Ha sido un proceso lento y de mucha observación y escucha.

Nuestro equipo de profesores ha sido capaz de combinar una metodología que resulta novedosa y motivadora para el alumnado, donde las tareas propuestas animan a explorar, participar, crear, enfrentarse a otros retos generando en los alumnos un aprendizaje significativo cimentado en nuestro plan de inteligencia emocional y logrando un clima de aula en el que el aprendizaje, disfrute y convivencia positiva caminan de la mano.


Creamos un nuevo equipo al que hay que agradecer la dedicación y la ilusión que han puesto desde el principio en este nuevo proyecto.

 Cristina Pérez

Directora Pedagógica Colegio Claret de Madrid