miércoles, 21 de octubre de 2026

PADRE CLARET

CARTA ABIERTA A TODOS LOS EDUCADORES DE LOS COLEGIOS DE LA PROVINCIA CLARETAIANA DE SANTIAGO

Queridos educadores y educadoras

Un año más, la fiesta del P. Claret nos invita a detenernos en medio del ritmo intenso de estas primeras semanas de curso y volver la mirada hacia quien está en el origen de nuestra identidad y nuestra misión.

Celebrar a Claret no es solo recordar a una figura importante de nuestra historia. Es, sobre todo, preguntarnos qué significa hoy educar con espíritu claretiano.

Claret fue un hombre apasionado, inquieto y atento a la realidad de su tiempo, convencido de que su vida encontraba sentido al servicio de los demás y del anuncio del Evangelio. Supo dejarse interpelar y buscar caminos nuevos para responder a las necesidades de su tiempo. Por eso sigue siendo para nosotros una manera de mirar, de situarnos y de servir.



Y esa manera de estar queremos hacerla visible cada día en nuestros colegios. La hacemos realidad cuando educamos con rigor e ilusión; cuando descubrimos posibilidades, acogemos y acompañamos; cuando dedicamos tiempo a quien lo necesita; cuando trabajamos juntos y cuidamos los pequeños detalles que hacen que cada persona se sienta reconocida y valorada.

La vivimos también en el cuidado entre nosotros, una de las fortalezas y señas de identidad de nuestros colegios. La cercanía, el respeto, la escucha y la ayuda mutua nos permiten sentirnos acogidos, valorados y parte de un proyecto compartido. Sigamos cuidando este modo de relacionarnos, porque cuidar a quienes cuidan de otros forma parte también de nuestra manera claretiana de educar.

Porque ser un colegio claretiano no depende solo de lo que decimos que somos, sino de cómo vivimos cada día aquello que somos.

Y en esta tarea todos somos importantes: quienes estáis en las aulas y quienes trabajáis en administración, secretaría, recepción, mantenimiento, comedor, limpieza, transporte y tantos otros servicios. Desde responsabilidades diferentes, todos hacemos posible que nuestros colegios sean lugares donde educar, acompañar y ayudar a crecer.

Por eso quiero daros las gracias. Gracias por vuestro trabajo diario, también por el que no siempre se ve; por vuestra profesionalidad, disponibilidad y compromiso; y por poner vuestras capacidades al servicio de este proyecto que compartimos.

Claret nos enseñó a no instalarnos, a estar atentos a nuestro tiempo y a buscar siempre la mejor manera de servir. Que su ejemplo nos ayude a seguir construyendo colegios en los que eduquemos con competencia y esperanza, cuidándonos y cuidando a quienes nos han sido confiados y poniendo corazón en lo que hacemos.

En nombre del Equipo de titularidad y también personalmente, os deseo una muy feliz celebración.

¡Feliz día del P. Claret!

 

 

Simón Cortina Hevia CMF

Coordinador del Equipo de titularidad

coordinador.et@colegiosclaretianos.es


martes, 13 de octubre de 2026

IDENTIDAD CLARETIANA

 Abrasa III: una formación que deja huella

Todo lo que comienza tiene un final, y la formación de nuevos profesores claretianos de la promoción Abrasa III ha llegado a su último encuentro. Una vez más, docentes de los diferentes colegios claretianos de la provincia nos reunimos en Madrid para compartir el último módulo de nuestra formación, titulado «Servir: Báilala».



El encuentro comenzó con la alegría del reencuentro y una comida fraterna, que nos permitió volver a compartir tiempo con aquellos compañeros con los que, a lo largo de esta experiencia, hemos ido creando vínculos. Durante la primera tarde, echamos la vista atrás para recordar y reflexionar sobre todo lo vivido y aprendido en los dos encuentros anteriores. Un ejercicio que nos permitió tomar conciencia del camino recorrido y que sirvió como punto de partida para esta última etapa. Finalizamos la jornada con una oración en el Colegio Mayor Jaime del Amo y una cena compartida.

La segunda jornada comenzó con la oración y el desayuno, antes de dar paso a la formación de la mano de Simón Cortina CMF, bajo el título «Servir liderando: el arte de acompañar con propósito». Durante esta sesión reflexionamos sobre qué significa ser buenos líderes para nuestros alumnos y compañeros, profundizando en la importancia del acompañamiento, la misión compartida y el trabajo en equipo. Descubrimos que liderar no consiste únicamente en dirigir, sino también en saber escuchar, acompañar y ponerse al servicio de los demás.

Posteriormente, Miguel Ángel Velasco nos acercó a la realidad de los Misioneros Claretianos, permitiéndonos conocer mejor su organización y la labor misionera que desarrollan en diferentes lugares del mundo. Una oportunidad para ampliar nuestra mirada y comprender que formamos parte de una familia mucho más grande, unida por un mismo carisma y una misión compartida.

Por la tarde, recibimos la visita de Gonzalo, Ana y Mayte, miembros del Equipo Pedagógico Provincial, quienes nos invitaron a profundizar en la pedagogía de la cordialidad. De su mano, recorrimos nuestra propia historia en el colegio, recordando aquello que nos enamoró de la educación y de nuestros centros, pero también descubriendo nuevas posibilidades para seguir creciendo y aportando a nuestras comunidades educativas.



La jornada continuó profundizando en el documento Evangelizar educando, trabajando sus ocho núcleos de una manera dinámica y participativa. Y, como no todo iba a ser formación, terminamos el día con una divertida noche de juegos que nos permitió seguir compartiendo risas, conversaciones y momentos juntos.

El último día amaneció con la oración y, tras el desayuno, dedicamos un tiempo a valorar el camino recorrido durante toda la formación. Compartimos aquello que más nos había gustado, lo que nos había ayudado a crecer y también aquellos aspectos que podrían mejorarse de cara a futuras promociones. Fue un momento de escucha y reflexión conjunta, con la mirada puesta en quienes, después de nosotros, vivirán esta misma experiencia.

Tras la celebración de la Eucaristía, en la que recibimos diferentes mensajes que nos invitaron a seguir viviendo nuestra vocación educativa desde el servicio, y una última comida compartida, llegó el momento de despedirnos.

Sin embargo, más allá de los contenidos trabajados, una de las mayores riquezas de esta formación ha sido la oportunidad de conocer las diferentes realidades de los colegios claretianos de nuestra provincia. Compartir experiencias, inquietudes, dificultades e ilusiones con otros educadores nos ha permitido aprender unos de otros y descubrir que, aunque trabajemos en colegios diferentes, caminamos en una misma dirección.

A lo largo de estos encuentros hemos creado vínculos que van mucho más allá de las sesiones de formación. Hemos compartido aprendizajes, conversaciones, risas y momentos que nos llevamos de vuelta a nuestros centros y que, sin duda, nos ayudarán a seguir creciendo como educadores y como personas.

Esta experiencia nos recuerda que la educación claretiana no se limita a transmitir conocimientos, sino que busca acompañar, cuidar y transformar desde el corazón, siguiendo el ejemplo del Padre Claret.

Termina Abrasa III, pero continúa el camino que comenzamos juntos. Nos llevamos nuevos aprendizajes, una mirada renovada sobre nuestra misión educativa y, sobre todo, la certeza de formar parte de una comunidad que comparte mucho más que una profesión.

Gracias a todos mis compañeros de Abrasa III por cada momento compartido, por lo aprendido juntos y por esos lazos que hemos creado y que van mucho más allá de esta formación.

 Juan Borrás

Profesor del Colegio Claret Fuensanta

Participante en Abrasa III

lunes, 21 de septiembre de 2026

Nuestro cartel, hilo conductor

 Todo comienza con un latido

 

Hay un corazón. Dios se acerca. Lo enciende. Algo cambia. Y lo que sucede dentro ya no puede quedarse dentro.

En cinco frases cabe el cartel de este curso y, en el fondo, todo el camino que ahora arrancamos.

Cuando empieza un curso pastoral, la tentación es conocida: programar y poner cosas en marcha. La primera pregunta suele ser qué vamos a hacer este año. Os proponemos empezar por otro sitio. Antes de esa pregunta hay otras dos que os debéis plantear: ¿qué está pasando dentro de ti? Y todavía antes: ¿te has dejado encontrar?

Ahí está la clave teológica que sostiene los cinco años. El punto de partida es el encuentro personal con Dios, ese primer latido que cambia “nuestro mundo” y nuestra realidad. Desde ahí nace y se sostiene lo que venga después.

  

El cartel, hilo conductor del curso

El cartel va a ser la imagen que nos acompañe todo el año, la sostenga todo los que vamos air trabajando durante este curso. No solamente es un recurso gráfico, sino que nos va a dar profundizar en los objetivos de este curso. Merece la pena mirarlo despacio.

El corazón

En el centro hay un corazón: el lugar profundo de la persona, donde se unifica la vida, nacen las preguntas que importan y se toman las decisiones que orientan el futuro. Este corazón aparece con capas, porque cada uno llega con su propia realidad y su historia. Es un corazón real, con la verdad de cada persona dentro. Ya está ahí, ya late, y todavía le queda por desplegar todo su sentido.

La mano

Una mano se acerca al corazón y lo enciende. Este gesto es el centro teológico del cartel: el latido decisivo lo pone Dios. Él toma la iniciativa, se acerca y enciende, unas veces directamente y otras a través de una mediación. El encuentro es, sencillamente, un don. Esto tiene una consecuencia pedagógica muy interesante: nos libera de la presión del “tengo que…”. Primero está la experiencia de haber sido alcanzados por Dios. La respuesta llega después.

El fuego

El fuego representa una experiencia que transforma: cambia la mirada, reorganiza la vida y da un rumbo nuevo. Es un fuego que impide quedarse quieto ante la realidad.

La explosión

Del corazón encendido brota un movimiento de salida abierto, incontenido, todavía en proceso. La misión brota del encuentro personal con Dios y llega siempre después de él.

 


 

Sístole y diástole

Todo el proyecto se apoya en el doble movimiento que ya conocemos por el propio corazón. En la sístole Dios entra, nos toca y enciende: yo recibo, escucho y acojo esa llamada de Dios. En la diástole lo vivido se expande y se comunica, se comparte, nos invita a salir de nuestra comodidad.

Los dos movimientos son inseparables, aunque el orden importa. Primero el encuentro, luego la transformación y después la misión. Para que haya diástole auténtica tiene que haber antes una sístole.

Este primer año se sitúa justo cuando ambos empiezan a unirse, con el acento todavía puesto en el despertar interior.

Claret, mirado desde dentro

Solemos hablar de Claret por lo que hizo, y lo que hizo abruma: predicación, escritos, fundaciones, kilómetros. El cartel propone mirarlo antes, en ese momento previo, invisible y silencioso, en el que Dios se acerca y le enciende el corazón. Claret se puso en marcha porque Dios le tocó el corazón y ya no pudo vivir igual. De ahí nace la frase que atraviesa todo este primer año: no puedo guardarlo.

En él, cuanto más conoce a Dios, más crece la necesidad de darlo a conocer. Conocer y anunciar son en su vida una misma experiencia vivida en profundidad. Evangeliza porque le arde dentro lo que ha descubierto. Presentado así, Claret se nos acerca bastante. Fue alguien que se dejó encontrar.

Un año dentro de un camino de cinco

Este cartel arranca un proceso de cinco años que tiene como columna vertebral la Oración Apostólica: Señor y Padre mío, que te conozca y te haga conocer. Que te ame y te haga amar. Que te sirva y te haga servir. Que te alabe y te haga alabar por todas las criaturas. Amén.

Año 1 (2026-27), conocer. Todo comienza con un latido: el encuentro como punto de partida.

Año 2 (2027-28), amar. El corazón que ha conocido a Dios se descubre amado y aprende a amar desde ahí.

Año 3 (2028-29), servir. El amor vivido se concreta en servicio y compromiso real.

Año 4 (2029-30), alabar. La vida entera se integra y se convierte en testimonio.

Año 5 (2030-31), amén. Una vida ofrecida: la respuesta confiada y total.

Es un mismo proceso contado en cinco etapas, y cada curso pone el foco en una de ellas. Este primero es el arranque que sostiene todo lo demás.

Qué significa esto para nosotros

El itinerario empieza en nosotros antes que en los alumnos. Somos los primeros destinatarios de todo esto. El cartel nos devuelve a los educadores una pregunta:

¿Qué fuego sostiene mi vocación educativa?

Qué me encendió a mí. Qué mantiene viva la tarea cuando el curso se hace pesado. Qué está latiendo dentro de mí cuando entro en clase.

Nuestro papel este año será crear el clima para que esa pregunta nazca: en las oraciones de la mañana, en las celebraciones, en las tutorías, en el cartel colgado en el aula. Que todo hable el mismo lenguaje, lo que se ve y lo que se vive.

Lo que buscamos es que despierte una pregunta. Con eso basta.

Hay un corazón. Dios se acerca. Lo enciende. Algo cambia. Y lo que sucede dentro ya no puede quedarse dentro.

 

Todo comienza con un latido

 

Luis Martínez

Seglar Claretiano Provincia de Fátima

Creador del cartel

lunes, 7 de septiembre de 2026

Bienvenidos. Todo comienza con un latido

 TODO COMIENZA CON UN LATIDO

Cuidar, liderar y educar juntos un nuevo curso

Cada septiembre tiene algo de comienzo y de promesa. Volvemos a encontrarnos con proyectos renovados, con nuevas ilusiones y también con retos que nos invitan a dar lo mejor de nosotros mismos. Iniciamos un nuevo curso con gratitud por el camino recorrido y con la confianza de quien sabe que educar sigue siendo una de las tareas más valiosas y transformadoras que una persona puede asumir.

Este curso, además, se abre bajo el lema “Todo comienza con un latido” inspirado en las primeras palabras de la Oración Apostólica de San Antonio María Claret: “Que te conozca y te haga conocer”. Tal como se ha trabajado en los materiales pastorales de este año en el Encuentro celebrado en Madrid el 2 de septiembre, el latido simboliza aquello que da vida, orienta y sostiene todo lo demás: el encuentro que transforma el corazón y pone en marcha un camino de crecimiento y misión.



También nuestra tarea educativa necesita ese latido. Necesita recordar qué es lo que nos mueve, cuál es la razón profunda de nuestro trabajo y qué horizonte compartimos como Red. Porque educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o desarrollar competencias. Educar es acompañar personas, ayudarles a descubrir quiénes son, qué les apasiona y cómo pueden poner sus talentos al servicio de los demás.

En este contexto comienza también el recorrido de nuestro nuevo Plan Estratégico bajo el título “Cuidar y liderar”. Este plan nace del convencimiento de que ambas dimensiones son inseparables: cuidar la misión, las personas y los centros que la hacen posible; y liderar con visión, responsabilidad y esperanza el proyecto educativo claretiano en un contexto cada vez más complejo y cambiante. Su propósito es ofrecernos una orientación común para trabajar de forma coordinada, coherente y corresponsable, poniendo siempre en el centro nuestra misión educativa y evangelizadora.

Más que un documento, queremos que sea una brújula compartida. Una referencia que nos ayude a alinear prioridades, fortalecer el trabajo en red y tomar decisiones con una mirada más amplia y más estratégica. Como hemos venido afirmando en distintos encuentros de directivos, no partimos de cero. Somos una Red con una historia compartida, con experiencia acumulada y con una identidad sólida. El reto ahora es seguir creciendo en profundidad, haciendo más intencional, más sistemático y más colaborativo nuestro modo de trabajar juntos.

Los desafíos que tenemos por delante son importantes. La evolución demográfica, los cambios sociales y culturales, la normativa educativa, las nuevas necesidades de nuestros alumnos, la sostenibilidad de nuestros proyectos educativos o el fortalecimiento del liderazgo en nuestros centros nos exigen lucidez, capacidad de adaptación y visión de futuro. Pero también nos ofrecen la oportunidad de renovar nuestro compromiso con una educación de calidad, evangelizadora y profundamente humana.

Entre esos retos ocupa un lugar destacado la inteligencia artificial. Durante este curso seguiremos profundizando en el posicionamiento institucional que hemos definido como Red en la reunión mantenida el pasado 4 de septiembre. No entendemos la inteligencia artificial únicamente como una innovación tecnológica, sino como una realidad que interpela nuestra manera de enseñar, aprender, evaluar, acompañar y formar personas. Queremos abordarla con responsabilidad, sentido ético, mirada educativa y espíritu crítico, aprovechando sus posibilidades al servicio del aprendizaje y del crecimiento integral del alumnado, sin perder nunca de vista que la tecnología debe estar al servicio de la persona y no al revés.

Comenzamos el nuevo curso con esperanza. Con la esperanza de quienes saben que educar es sembrar futuro. Con la confianza de quienes creen que cada alumno merece ser acompañado personalmente. Y con la convicción de que, cuando cuidamos y lideramos desde el Evangelio y desde el espíritu de Claret, seguimos ofreciendo a nuestro mundo una propuesta educativa con corazón, sentido y capacidad transformadora.

Que este curso 2026-2027 sea para todos, un tiempo de crecimiento, de aprendizaje compartido y de renovado compromiso con nuestra misión.

Porque, también para nuestra Red de centros, todo comienza con un latido. Y ese latido compartido sigue siendo hoy la pasión por educar, evangelizar y acompañar la vida de nuestros alumnos.

Simón Cortina Hevia CMF

Coordinador del Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

 

jueves, 2 de julio de 2026

XVII Encuentro Directivos Colegios Claretianos Provincia de Santiago

Educar desde la vida, crecer desde el encuentro. 

El cómo que da vida a nuestra misión compartida

Con la llegada del verano cerramos un nuevo curso escolar. Un curso intenso, lleno de retos, aprendizajes, encuentros y motivos para dar gracias. Lo hacemos acompañados por un lema que nos ha interpelado durante todo el año: «Siente el Espíritu. Yo soy la vida».

Esta propuesta ha puesto el foco en algo esencial: descubrir, experimentar y celebrar la vida plena que Jesús nos ofrece y que se hace visible cada día en nuestras aulas, patios, pasillos y comunidades educativas.

El lema culmina una trilogía pastoral y pedagógica que comenzó con «Abraza lo distinto» y continuó con «Enciende a todos». Tres invitaciones que nos han ayudado a mirar la realidad desde la acogida, la transformación y, este año, desde la vida. Una vida que se recibe como don, que se comparte con los demás, que se celebra en comunidad y que encuentra su plenitud cuando se pone al servicio.



Al terminar el curso es momento de mirar atrás con gratitud. Gratitud por el compromiso de los equipos educativos, por la confianza de las familias, por el crecimiento de nuestro alumnado y por tantas historias cotidianas que, aunque no siempre aparezcan en los titulares, son las que dan verdadero sentido a nuestra tarea. Ha sido un año exigente, pero también una nueva oportunidad para seguir construyendo una educación claretiana cercana, significativa y transformadora.

Y precisamente con esa mirada de agradecimiento y de futuro, los días 1 y 2 de julio, Madrid acogió la XVII edición del Encuentro de Equipos Directivos de la Red de Centros Claretianos de la Provincia de Santiago. En la sede del Equipo de Titularidad, ubicada en el CMU Jaime del Amo, nos reunimos 51 participantes entre miembros del Equipo de Titularidad, equipos directivos de los colegios de la Red y el Superior Provincial.

Más que revisar proyectos, indicadores o planes de acción, el encuentro quiso detenerse en una cuestión de fondo: cómo queremos ser escuela.



Porque durante años hemos dedicado muchas energías a definir los qué: qué iniciativas impulsar, qué objetivos alcanzar, qué proyectos desarrollar. Todo ello es necesario. Pero sabemos que lo que realmente marca la diferencia es otra cosa: el modo en que vivimos esos proyectos, la manera en que acompañamos a las personas y la forma en que hacemos realidad nuestra misión.

En otras palabras, el desafío está en el cómo.

En el cómo acompañamos el crecimiento de nuestros equipos.

En el cómo organizamos nuestros centros para servir mejor a los alumnos y a las familias.

En el cómo fortalecemos la identidad claretiana, la pastoral y la solidaridad para que no sean elementos añadidos, sino el corazón de nuestra acción educativa.

En el cómo cuidamos la convivencia, el lenguaje, las relaciones y la cultura de nuestras comunidades.

Y, en definitiva, en el cómo hacemos posible una escuela más humana, más colaborativa y más transformadora.



Durante estos dos días se compartieron experiencias, inquietudes y buenas prácticas; se reflexionó sobre los retos de los próximos años y se reforzó una convicción que forma parte del ADN de nuestra Red: que los desafíos educativos del presente solo pueden afrontarse desde la colaboración, la confianza mutua y una visión compartida.

Porque somos colegios distintos, con realidades diversas, pero unidos por una misma misión.

El encuentro ha sido también una celebración de ese trabajo en red que nos permite aprender unos de otros, crecer juntos y avanzar con un horizonte común. Un espacio para escuchar, contrastar, descubrir nuevas perspectivas y renovar el compromiso con la tarea educativa que compartimos.

Cerramos así un curso que nos ha invitado a celebrar la vida. Y comenzamos a mirar al próximo con ilusión renovada, conscientes de que la verdadera transformación educativa no depende únicamente de los proyectos que ponemos en marcha, sino de la manera en que los hacemos vida cada día.

Ahora llega el tiempo del descanso. Tiempo para agradecer, recuperar fuerzas y volver la mirada a todo lo vivido. Tiempo también para seguir escuchando al Espíritu, que continúa alentando nuestra misión y abriendo caminos de futuro.

Porque la vida que hemos celebrado durante este curso no termina aquí. Sigue abriéndose camino en cada persona, en cada comunidad educativa y en cada sueño compartido.

Y quizá por eso, cuando un curso termina, otro empieza ya a latir.

«Todo comienza con un latido».

Ese será el horizonte que nos acompañe el próximo año. Pero, por ahora, es tiempo de agradecer, descansar y disfrutar de todo lo vivido.

Feliz verano a toda la familia educativa claretiana.


P. Simón Cortina Hevia CMF

Coordinador del Equipo de Titularidad 

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

 

miércoles, 10 de junio de 2026

Con León XIV

 EMOCIONANTE

La visita de un Papa siempre es un acontecimiento. Así lo han sido visitas anteriores a nuestro país. Siempre dejan palabras e imágenes que perduran en la memoria individual y colectiva como uno de esos recuerdos “fundantes” de los que lo vivieron; quienes recuerdan o vivieron la visita de San Juan Pablo II, recuerdan exactamente dónde lo vieron y con quién; quienes han podido acompañar a León XIV, sin duda también lo recordarán.



Si tuviera que elegir una sola palabra para describir lo que llevamos de visita, esa palabra sería “Emocionante”.

Emoción ante la alegre serenidad del rostro del Papa, ante su talante, ante su “deportividad” a la hora de asumir las horas de celebraciones, esperas, canciones, discursos. Como quien aguarda pacientemente y con gusto su oportunidad.

Emoción ante la inmensa cantidad de personas que asisten, siguen, ven y escuchan al Papa. Una “comunidad”, no una “masa”; que respeta, que vive en actitud de escucha, que focaliza en la esencia de los discursos, que deja impecable el lugar de la espera y que es extremadamente cuidadosa con las personas que le rodean.

Emoción ante el silencia de medio millón de jóvenes ansiosos por escuchar la voz de Dios. El Papa ha orientado a los jóvenes a cultivar el silencio para escuchar la Palabra, profundizar en el sentido de la Adoración y a distinguirla de la Veneración, ambas buenas, pero de distinto calado. Y lo jóvenes lo han entendido.

Emoción ante la sencillez con la que el Papa transmite el Evangelio. Al final, no es tan complicado. La sencillez de la gente sencilla, la bondad de la gente buena, la sinceridad de quien vive las Bienaventuranzas y la alegría de quien se siente Hijo de Dios.

Emoción ante el despliegue de la Familia Claretiana; emociona ver a los jóvenes de nuestros colegios y parroquias vibrar en una celebración, con un gesto, con un canto. Emociona ver a los religiosos y religiosas de la Familia Claretiana dedicados en cuerpo y alma en llevar la Palabra a sus comunidades; los claretianos de siempre y los claretianos de ahora, seguir caminando, adorando y llevando la Palabra por todos los medios posibles.



La emoción de la que hablo no es la “emotividad” pasajera y superficial, es la emoción radical que brota de lo más profundo del corazón y pervive más allá del instante para hacerse eterna, es la emoción que provoca la Buena Noticia de Dios.



Si mirar demasiado hacia atrás provoca nostalgia (cuando no tristeza) y mirar demasiado hacia adelante provoca nerviosismo (cuando no ansiedad) Alzar la Mirada nos reconcilia con lo que somos, con nuestra esencia, y ahí nos encontramos también con Dios y con el hermano. Disfrutemos del regalo.

Aún quedan momentos intensos, aun viviremos encuentros profundos con realidades duras donde el Evangelio tiene una Palabra. Y esa Palabra la pronunciará León en nombre de todos. Donde hay un católico hay anuncio, donde está la Iglesia estamos todos, allá donde un creyente denuncie una injusticia, está la Iglesia entera clamando por el imperio del Amor. Solo que esta vez, es el mismo Pedro quien anuncia, quien denuncia y quien muestra el Amor de Dios a todas las personas.

 

Gonzalo Martínez Vázquez

Responsable área pedagógica Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

martes, 12 de mayo de 2026

HABLANDO DE DEPORTE

 

LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO EN EL DEPORTE ESCOLAR

 

No sé si mi experiencia será compartida o la pluralidad de realidades que vivimos desde el ámbito educativo, obliga a realizar reflexiones y análisis distintos en función de la especificidad de cada uno de los centros escolares a los que nos refiramos y de su propio contexto.

 


El papel del deporte escolar, como tal, ha perdido gran parte de su esencia en las últimas décadas y no hay un solo responsable de ello. Institucionalmente, y por parte de las distintas administraciones, nadie parece tener una política de reconocimiento y puesta en valor de algo que debería abordarse, al menos, con el mismo empeño con el que se marcan otros objetivos.

Por otra parte, tampoco es habitual que los centros educativos tengan un programa claro, con las condiciones adecuadas y con los recursos, humanos y materiales, necesarios para llevar adelante estas acciones, por lo que, en no pocas ocasiones, queda supeditado al voluntarismo de quienes están convencidos de lo beneficioso que resulta implementar acciones de este tipo.

 


Y algunos se preguntarán, ¿es necesario que los centros escolares asuman una tarea que ya vienen realizando la infinidad de clubes y federaciones que se distribuyen por las variadas modalidades y disciplinas deportivas, más allá de las clases de educación física?

En mi opinión, la respuesta sería que, por supuesto que han de hacerlo. Está claro que los reglamentos, las instalaciones, los materiales, el personal, e incluso, las competiciones serán iguales, pero lo que hará que esa práctica sea diferente será el contexto.

Un contexto en el que se prime la función formativa y educativa por encima del rendimiento; un contexto en el que no se demonice la competición, al contrario, pero que ésta se aleje de la competitividad mal entendida; un contexto en el que, realmente, tengan sentido los tan manidos valores del deporte, unos valores que no dependen de realizar o no una actividad físico-deportiva, ya que, el deporte, por sí mismo, y sin el contexto adecuado, no tiene por qué ser una escuela de vida éticamente perfecta, bien al contrario, estamos hartos de ver ejemplos en los que el deporte sirve para sacar la peor versión del ser humano y nos avergüenza a todos los que apostamos porque, esta práctica, forme parte importante de nuestras vidas y de las de nuestros alumnos.

 


La salud, física y mental, de los niños y adolescentes, su desarrollo psicomotriz, su capacidad para tomar decisiones, el sentirse partícipes de la consecución de un logro, la capacidad de desarrollar una inteligencia emocional que sepa gestionar las frustraciones y los “egos”, la socialización, la capacidad para organizarse y de asumir responsabilidades, el saber competir, -aprendiendo de los retos a superar-, así como, comprender que, tanto ganar como no hacerlo, son parte de una misma realidad que, siempre conviene relativizar, empatizando con quienes se ha compartido una actividad para disfrutar y crecer como personas. Pues bien, todo ello, lo aportará el deporte escolar, porque, para conseguirlo, se necesita un contexto en que lo que prime, sea la centralidad del alumno deportista y eso sólo se alcanza con un profundo sentido formativo y educativo que es la razón de ser de nuestros colegios e institutos.

 

Carlos García Fuentetaja

Profesor de Educación Física y Coordinación de Comunicación

Colegio Claret de Segovia