miércoles, 21 de septiembre de 2022

Bienvenidos a un curso nuevo

"DEJATE QUERER"

El verano ya parece tan lejano… Estamos metidos de lleno en el devenir de un nuevo curso, y un nuevo curso que nos nutre con un lema que nos habla directamente al corazón. Bienvenidos al curso 22-23, bienvenidos al curso del “Déjate querer”.

Todos nosotros tenemos la suerte de “repetir” todos los cursos. Hay quien pueda vivirlo con monotonía, copiando el famoso poema que anunció la liberación de Europa de las garras del totalitarismo: "Los largos sollozos de los violines de otoño... mecen mi corazón con monótona languidez".



Otros lo pueden vivir como una nueva oportunidad, y van 10, o 15, o 28 para crecer y aprender, en actitud de permanente “novato”. Conozco un educador de alma que todos los años comienza con sus alumnos con la misma frase: “Hoy, todos somos nuevos”. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro? ¿Dónde está el secreto para vivirlo con monótona languidez o como una oportunidad tan única como novedosa?

Tal vez la respuesta podamos rastrearla en el séptimo arte. Los más veteranos recodamos a Byll Murray apagando el despertador a las 5:59 sistemáticamente un eterno 2 de febrero en "Encerrado en el tiempo". La única salida a ese eterno retorno viene de la mano del corazón, la única puerta de salida al sinsentido aparece cuando Byll y una magnífica Andie McDowell deciden “Dejarse querer”.

Tal vez nuestro lema de este curso deberíamos actualizarlo cada año, cada septiembre, porque es lo único que hará de ese curso algo único e irrepetible. “Dejarte querer y querer querer” es la solución al tedio, a la monotonía, al hacer siempre lo mismo (y por cierto con los mismos resultados). Ábrete a tus alumnos, déjate afectar por ellos, no temas vivir su noria emocional, educa en el afecto, en el cuidado, en la cordialidad. Vive y comparte la vida con tus compañeros; sabemos que vivimos cosas tan intensas y tan bonitas (y a veces tan duras), que somos algo más que compañeros de trabajo. Vívelo con tu familia y con las demás familias del colegio, habla, comparte, lo bueno y lo menos bueno. Nuestra vida no se acaba en nuestro ser educador, pero el verdadero “maestro” no deja de serlo cuando cuelga la bata, o cierra el ordenador.

Además del lema, tenemos algunas cosas más que nos pueden ayudar a vivir cada día como tiempo de oportunidad. Cosas, que si bien pueden parecer mundanas y transitorias nos sirven para convencernos de que cambiamos, avanzamos y crecemos.

Estrenamos Modelo Pedagógico Provincial. Iremos hablando de él en este blog. Algunas cosas conocidas, sustanciales y otras cosas, tal vez menos conocidas y un poco más fugaces. Oiremos hablar de “Personalización”, la palabra se explica por sí sola. Oiremos hablar de “Digitalización”, que no es más que dar un paso más en la educación personalizada a mediados del siglo XXI. También hablaremos de “Apertura al entorno”, de “Educar en un mundo Global”; esto nos lleva al otro, a los desfavorecidos, pero también a sumar fuerzas con más personas, tal vez muy distintas o muy parecidas a nosotros, pero que luchan por un mismo fin; que el hombre viva y tenga vida en abundancia…

Alguno dirá, esto ya lo hacíamos, esto ya lo hacemos; no hace falta ni Modelo Pedagógico ni Lema educativo. Tal vez, pero el hombre es un animal simbólico, es un creador de mitos, de metáforas, y así como todo mito tiene un núcleo de “verdad”, toda metáfora, todo buen lema, llega directo al corazón, con escaso procesamiento cortical, inundando nuestra parte emocional y provocando cambios más profundos y duraderos que los logrados meramente por convencimiento racional.



Esta es la oportunidad, este es el tiempo y el lugar: “Déjate querer” y vive cada día como el regalo que es.

Bienvenido a este curso.

 

Equipo Pedagógico Provincial

Equipo de Titularidad de los Colegios Claretianos de Santiago


lunes, 25 de abril de 2022

HABILIDADES BLANDAS... O NO TAN BLANDAS

 ¿Cueces o enriqueces?

 Hace ya unos años, existía un anuncio en la televisión de un producto culinario que enriquecía el sabor de nuestros platos y terminaba preguntándonos: “¿cueces o enriqueces?”.

Si utilizamos la metáfora del mundo culinario, nuestro quehacer educativo tendría mucho que ver con buscar las mejores recetas, dedicar tiempo, seleccionar con cariño los ingredientes, bajar el fuego para que se vayan cocinando a fuego lento, y, por supuesto, añadir ese toque personal que hace tan especial el resultado.


Nuestro toque personal podrían ser las (mal) llamadas habilidades blandas o soft skills. A estas alturas seguro que ya todos hemos oído hablar de ellas: aquellas habilidades personales, transversales y socioemocionales que están relacionadas con la inteligencia emocional y que buscan el desarrollo de ciertos valores y rasgos que favorecen la comunicación y la relación e(a)fectiva de la persona con quienes la rodean.

Habilidades como la capacidad para resolver problemas y adaptarse al cambio, el pensamiento crítico y analítico, las habilidades comunicativas y sociales, la predisposición para el trabajo en grupo, la inteligencia emocional, el sentido del humor, la responsabilidad, iniciativa, curiosidad e interés, la buena gestión del lenguaje no verbal, el autoconocimiento o el sentido común son esenciales en el aula, tanto entre los profesores como entre los alumnos, más aún, es esencial que los profesores las desarrollemos y vivamos para que nuestros alumnos puedan también ir adquiriéndolas desde el ejemplo.

Quizás deberíamos dejar de llamarlas habilidades blandas, por oposición a las habilidades duras que tienen relación con los conocimientos y lo más estrictamente académico y se da por supuesto que son más importantes y difíciles de conseguir, porque se trata de habilidades esenciales que nos van a abrir puertas, a nosotros y a nuestros alumnos, en multitud de ocasiones en la vida y nos van a a ayudar a ir haciendo camino tejiendo relaciones que generan Vida y, especialmente a ellos que tienen toda la vida por delante, a adaptarse a un contexto y un futuro fluctuantes y nada ciertos. ¿Realmente creemos que es más difícil obtener buenos resultados al aprender conceptos y conseguir una titulación que ser sobresalientes en inteligencia emocional, en liderazgo, en comunicación no verbal o conseguir un notable en habilidades sociales, autoconocimiento o responsabilidad personal?

Life skills podría ser un término más acertado para darles la centralidad que merecen: habilidades para la vida. Porque no se trata solo de desarrollarlas para el ámbito escolar, el desarrollo personal o para el mundo laboral, sino que tienen que tener una amplitud de 360 grados que pongamos en juego y nos ayuden en todas las dimensiones de la vida. Desde esta visión, ¿podríamos trabajar también, por ejemplo, las life skills para la dimensión espiritual? ¿Cuáles serían?



Para conseguir una estrella Michelin podemos ir a una escuela de alta cocina, pero, sobre todo, tenemos que arremangarnos y ponernos a cocinar. En nuestros colegios tenemos las mejores escuelas de cocina: sigamos cocinando con cariño y a fuego lento, con nuestros alumnos y para nuestros alumnos.

Y todo con el mejor de los sazonadores: al estilo del evangelio, al estilo de Claret.

 

“Rico, rico… ¡y con fundamento!”

 

Paula Merelo Romojaro

Colegio Claret Madrid

Equipo Pedagógico Provincial

 

lunes, 21 de marzo de 2022

EDUCAR EN TIEMPO DE GUERRA

 PIDO LA PALABRA... CONSTRUYO LA PAZ

 Como Equipo Pedagógico del Equipo de Titularidad de la Provincia de Santiago no queremos callar ante lo que está pasando. Tal vez no haya nada más contrario a nuestra labor como la guerra. Podemos decir que una guerra, cualquier guerra, es lo diametralmente opuesto a nuestra misión, visión y valores, opuesto a todo lo que hacemos y somos hora tras hora, día tras día en nuestras aulas, en nuestros patios, en nuestros colegios.



 Sin embargo, el conflicto, la crisis, es un momento privilegiado para hacer lo nuestro, para educar. Es importante dar forma y sentido a todo lo que llega a los oídos y a los ojos de nuestros alumnos. Los más pequeños seguramente no puedan o no sepan verbalizar lo que perciben, pero lo perciben. Las y los profesores de infantil son expertos en “leer” a los niños y niñas; saben ver donde los demás no vemos. Es importante estar atentos y valorar signos de ansiedad o de tristeza y darles cauce. El dibujo, la dramatización, la danza, la música son buenos instrumentos para que niños de infantil y primeros cursos de primaria pueda “sacar” fuera aquello que les preocupa, que les asusta o que les impacta. Una vez que lo externalizan, entra en juego la maestría de los educadores, y eso es lo más bonito de nuestro trabajo.

 Los niños más mayores, cursos primaria o primeros cursos de secundaria, tal vez necesiten “entender”, necesiten saber lo que está pasando; ya tienen aparato psíquico para comprender, pero tal vez les falte “inteligencia emocional” para poder interpretar correctamente lo que les llega. Aquí aparece la figura del “maestro” de manera crucial; es vital “traducirles” la realidad, enseñarles a leer el mundo. Ir más allá de reduccionismos y conectarles a los alumnos con el sufrimiento humano y también con la bondad humana. Los niños y niñas de primara tiene una gran capacidad de empatizar; hacer pequeños detalles en grupo, escribir una carta, preparar algún regalo… son fórmulas para canalizar las emociones que pueden estar sintiendo.

 Los alumnos mayores, hablo de ESO o Bachillerato, están en un momento diferente. Desde las distintas áreas pueden tener un acercamiento a una realidad tan dura como es la guerra. Pueden entender sus consecuencias y sus múltiples causas. Están conformando su “yo moral”, su “autonomía moral” y encontrar modelos (profesores) que tengan su “autoridad” es una semilla impagable para la paz. Rompamos la programación, respondamos a sus dudas, a sus prejuicios. Tenemos que ayudarles a distinguir desinformación, de la verdad, podemos darles herramientas digitales y analógicas para que vayan aprendiendo a ser ciudadanos empoderados, no manipulables. En el aula podemos trabajar, diálogos, estudio de noticias, con el objetivo de escapar de dualismos reduccionistas. Enseñarles a pensar les hará ciudadanos libres, ayudarles a dar el paso de la in-formación a la formación.                                    

 Pienso en las familias. Tal vez angustiadas ante las noticias o tal vez desconcertadas. Ser conscientes de que los menores viven las mismas cosas que vivimos los adultos pero con muchas menos defensas que nosotros. Eso les hace más vulnerables. Surgen multitud de oportunidades para educar, para mostrar a nuestros hijos cuáles son nuestros valores. Valoramos la paz, el diálogo, la esperanza. Respondamos a sus preguntas, no las evitemos; es buena idea ver alguna vez las noticias con ellos, comentarlas, pero sin obsesionarnos con lo que está pasando. No es fácil el equilibrio entre el drama y la preocupación, pero ahí está la habilidad de los padres que sabemos dar importancia a lo que lo tiene y relativizar aquello que no es vital.



 En definitiva, malos tiempos, tiempos de guerra, tan lejana y tan cercana como deberían parecernos todas las guerras del mundo. Nadie da lo que no tiene, y por lo tanto, tenemos el poder de educar sin decir una sola palabra. Nos pueden ver preocupados, pero no les contagiemos ansiedad, nos pueden oir hablar de ello, pero evitemos que sea el único tema. Podemos estar algo más tristes, pero también podemos sacar momentos para disfrutar, para jugar, para vivir. A pesar de todo, la vida es un regalo, frágil y vulnerable, pero un regalo, un don. La oración, desde la visión del creyente, es una herramienta poderosa para construir la paz, la oración de acción de gracias y la oración de petición; a veces podemos hacer pocas cosas que tengan una repercusión universal, pero ésta sí, una breve oración, un Padre Nuestro, un Ave  María a la “Reina de la Paz”… la fuerza de la oración es siempre más fuerte que la fuerza de la desesperanza, la fuerza del Amor es siempre más fuerte que el odio.

  

Equipo Pedagógico

Equipo de Titularidad

Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago

lunes, 7 de marzo de 2022

LA INCLUSIÓN: NO ES UNA MODA, ES UN DERECHO

 COLEGIOS “EXTRAORDINARIOS”

La Educación Inclusiva es algo que está irrumpiendo de forma urgente y necesaria en los contextos escolares de todos los niveles y no es una moda, es una cuestión de derechos.

En el Encuentro de Departamentos de Orientación que celebramos el pasado 16 de febrero, de la mano de Cristóbal Calero, retomamos reflexiones y propuestas ya enmarcadas en nuestro Modelo Pedagógico Provincial y que, de manera sistemática debemos ir dando forma poco a poco en cada uno de nuestros colegios.



Hablar de inclusión supone hablar de accesibilidad, de participación y de equidad para todos, no sólo para aquellos que parten de una situación de desventaja como es el caso de los alumnos con necesidades educativas especiales. Es hablar de cumplir con los derechos fundamentales de todos los alumnos, recogidos en diferentes normas y leyes internacionales, pero que a día de hoy sigue costando introducir en las diferentes etapas educativas.

Para lograrlo es fundamental que vayamos concienciándonos de que es en el contexto, no en cada alumno, donde debemos realizar todos los cambios necesarios y donde aplicar todos los recursos disponibles. Para ello seguiremos en cada claustro con un proceso de reflexión y mejora que vaya introduciendo cambios organizativos y cambios en la docencia con el objetivo claro de lograr una escuela inclusiva, abierta a todos y que garantice la presencia, participación y progreso de cada uno de sus alumnos.

Para ello, dedicamos nuestra sesión de trabajo a profundizar en el DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje) como herramienta fundamental para conseguir esta educación inclusiva de la que venimos hablando desde hace tiempo. Aquí te dejo unos primeros flashes sobre el DUA que pueden servirte ya para aplicar en tu aula:

ü Consigue implicar a todos, desde lo personal, creando vínculos emocionales, de tal manera que todos se sientan alguien importante en el grupo.

ü Conecta con sus situaciones personales, enséñales a hacerlo. La empatía y la solidaridad deben ser una de nuestras señas de identidad.

üDales opciones para elegir qué trabajar, cómo hacerlo, cómo presentar un trabajo, etc. La flexibilidad es la llave maestra de atención a la diversidad.

ü Olvídate de la rigidez de un temario, del libro de texto, de las evaluaciones pensadas para una media… ¿existe en realidad un alumno medio? Menos mal que no, la gran diversidad de nuestras aulas es una gran riqueza que debemos valorar y hacer que nuestros alumnos también lo hagan.

ü Las preguntas clave para tu programación deben ser:

¿Existe alguna barrera para alguno de mis alumnos? Elimínala.

¿Qué necesidades tienen? Ajusta tu propuesta didáctica.

 


Seguro que con tu buen hacer e implicación, como siempre, lograremos, según se nos proponía en este Encuentro, ser colegios EXTRAORDINARIOS para TODOS nuestros alumnos/as y sus familias.

 

Carmen Pérez de Cossio

Coordinadores del Departamento de Orientación

Colegio Claret de Segovia

martes, 15 de febrero de 2022

Pacto Educativo Global


¿QUÉ HAY DETRÁS DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL?

El 12 de septiembre de 2019 el papa Francisco escribió: “Todo cambio necesita un camino educativo para generar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”. El cambio de mentalidad que él proponía en la encíclica Laudato Si’ (2015) -y que luego desarrolló en la encíclica Fratelli tutti (2020)- pasaba por un pacto educativo global que implicase renovar “la pasión por una educación más abierta e inclusiva, capaz de escuchar con paciencia, diálogo constructivo y comprensión mutua”. Para lograr este objetivo propuso un evento mundial para el 14 de mayo de 2020 en el aula Pablo VI del Vaticano.

Su deseo de encontrar soluciones, iniciar procesos de transformación sin miedo y mirar al futuro con esperanza adquirió un nuevo significado tras la irrupción de la pandemia y sus graves consecuencias en el campo de la educación. El Papa llegó a calificar de “catástrofe educativa” el hecho de que unos diez millones de niños en todo el mundo pudieran verse obligados a abandonar la escuela debido a la crisis generada por el coronavirus. Esta catástrofe no haría sino agrandar la brecha educativa que afecta a más de 250 millones de niños en edad escolar excluidos de toda actividad educativa.

Para entender el significado de esta atrevida propuesta del papa Francisco, que luego ha tenido diversos desarrollos, hay que prestar atención a las tres palabras que la condensan. Se trata, en primer lugar, de un pacto, de una alianza. El Papa no impone nada ni da recetas para resolver los problemas. Invita a los agentes implicados a compartir sabiduría y a buscar soluciones juntos. La escuela no puede ser un permanente campo de batalla. Pactar significa “acordar algo entre dos o más personas o entidades, obligándose mutuamente a su observancia”. El principio jurídico pacta sunt servanda (los pactos están para cumplirse) adquiere nueva urgencia en el campo de la educación. En segundo lugar, no se trata de un pacto económico (para ganar más), político (para conseguir más votos) o ideológico (para adoctrinar en una determinada visión del mundo), sino educativo. Su objetivo es lograr una educación de calidad que acompañe los procesos de cambio en los que la humanidad está embarcada en este primer tercio del siglo XXI. Finalmente, se habla de un pacto global en el sentido más amplio de la palabra: afecta a todas las dimensiones de la educación, a todos los sujetos implicados y a todos los países y regiones. En un mundo globalizado, no cabe imaginar una educación acotada al propio contexto. Educamos para el mundo de la sociedad de la información, para ser ciudadanos de la aldea global.



              ¿Qué implica un pacto de esta naturaleza? Podríamos hablar de una especie de C-7; es decir de siete claves que constituyen el terreno común para el trabajo de búsqueda conjunta.

1.       Poner a las personas en el centro de todo proceso educativo formal y no formal. Por importantes que sean los contenidos y aun los procesos, lo esencial es servir a la persona. Parafraseando el dicho de Jesús, podríamos decir que “la educación es para la persona y no la persona para la educación”. Esta clave implica una antropología en la que la persona (con independencia de su sexo, edad, raza, religión, lengua o condición social) nunca es un medio al servicio de otros fines, sino un fin en sí mismo. Por lo tanto, es digna, libre y responsable.

2.       Escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes a quienes se transmiten valores y conocimientos, para construir juntos un futuro mejor. La escucha se convierte en el punto de partida de todo proceso educativo. Solo desde ella se puede captar la singularidad de cada persona, sus necesidades más profundas, sus expectativas y los talentos y posibilidades que atesora.

3.       Fomentar la participación de los educandos en los procesos educativos, de manera que no queden reducidos a meros destinatarios, sino que se reconozca, fomente y celebre su protagonismo.

4.       Considerar a la familia como primera e indispensable educadora para que familia y escuela concurran de manera complementaria en la tarea de educar a los niños y jóvenes. Se suele decir que la escuela forma y la familia educa, pero quizá es más justo reconocer que ambas instancias son a la vez educativas y formadoras.

5.       Prestar una atención especial a los más frágiles y vulnerables, respetando su situación, respondiendo a sus necesidades especificas y buscando juntos su integración.

6.       Estudiar en las diversas etapas de la educación otras formas de entender la economía, la política y el progreso, de manera que no se eduque solo para el modelo social y cultural presente, sino para un mundo que sea cada vez más humano. Esto implica un nuevo concepto de “ciudadanía global” que ayude a superar la clave de la competitividad y la sustituya por la de la fraternidad universal (Fratelli tutti).

7.       Capacitar para la salvaguarda de la “casa común” ayudando a conocer la situación de nuestro planeta y la explotación sostenible de sus recursos, fomentando actitudes de respeto hacia el entorno natural y humano y creando hábitos de consumo sobrio y solidario.

 


¿Hay lugar para Dios en este pacto educativo global? Si, como decía san Ireneo, “la gloria del Dios es que el ser humano viva”, todo lo que se haga por una educación que favorezca la vida es un reconocimiento implícito de la gloria de Dios. El santo de Lyon añadía que “la vida del ser humano consiste en la visión de Dios”. ¿No es este el desafío de una educación verdaderamente integral, también en las sociedades pluralistas como la nuestra?

Gonzalo Fernández Sanz, CMF

lunes, 24 de enero de 2022

VISIBILIZAR EL PENSAMIENTO

 CULTURA DEL PENSAMIENTO EN ECONOMÍA DE 4ºESO

Descubrir la importancia de la economía en nuestra sociedad es una obviedad innecesaria. Los asuntos económicos marcan el presente y el futuro de nuestro alumnado, por tanto, tener una formación específica va a permitir que dicho alumnado comprenda la sociedad en la que se desenvuelve, adaptará decisiones responsables y éticas tanto en el plano personal como social permitiendo así la formación de una ciudadanía activa y responsable.

La economía está presente en todos los ámbitos de nuestras vidas, tanto a nivel personal como social; las relaciones laborales, las decisiones sobre el consumo o las relaciones con entidades financieras y bancarias son algunos ejemplos de las innumerables situaciones en que las personas nos vemos obligadas a tomar decisiones de carácter económico. Pero, además los indicadores y políticas económicas, las prácticas empresariales o las relaciones económicas internacionales son tema de debate social, formando parte de las noticias que a diario aparecen en cualquier medio de comunicación. Si se quiere formar a ciudadanía activa y crítica se hace necesario que cualquier persona conozca las reglas básicas que explican los fenómenos económicos, así como el lenguaje propio de esta materia.

Todo esto justifica mi reflexión hace varios cursos sobre la manera de impartir esta materia, buscando que fuese facilitadora del pensamiento racional y sistemático. En su momento había llegado a la conclusión que necesitaba algo distinto a un esquema de clase y dinámicas en la misma de “cuento y escucháis”. No tanto radicalmente distinta, sino que le aportase algún factor diferencial que aprovechase la naturaleza de los contenidos.

Tras un primer año de pruebas, utilizando instrumentos variados en estructuras de clase diversas, consolidé un modelo dónde el alumnado tuviese una parte activa y a la vez apareciese la explicación/discusión más tradicional. Buscaba que el alumnado no partiese de la nada, sino que hubiese lectura y reflexión, para que pudiese surgir la discusión y el intercambio de pareceres en la parte en dónde yo tomaba el timón de la clase.



La piedra angular de este esquema y estructura de clase es una rutina que consiste en obtener 3 Ideas principales de la materia del día; 2 preguntas, bien dudas de lo leído, bien dudas que les han surgido tras la lectura; 1 resumen de los contenidos de la clase. Con este patrón de tres pasos pretendo orientar el pensamiento y ayudo a estructurar los contenidos y trabajar en la materia.  De igual forma me permite abordar con los alumnos conceptos como; PIB; mercado bursátil; presupuesto familiar, etc., no en “frío”, si no tras una primera aproximación a los mismos.

Esta rutina es fruto de una análisis y síntesis de varias de las utilizadas habitualmente en el Colegio y otras como los apuntes Cornell. Lo que pretendía es dar instrumentos para aprender a pensar, a establecer un sistema continuado de razonamientos y reflexiones en una materia que se presta a ello.

Las sesiones de clase siguen la siguiente estructura. En un primer momento presento, en no más de cinco minutos, los contenidos a trabajar en la sesión, si es posible plateándoles alguna pregunta, o proyectando alguna noticia de prensa.

En el segundo momento consiste en el trabajo con la rutina de Ideas; Preguntas y Resumen desarrollando los dos primeros puntos, Ideas y Preguntas. Esto lo tienen que realizar en unos quince minutos.

En el siguiente paso ya abordo el momento de la explicación/discusión de los contenidos de la clase, como primer ítem aleatoriamente un par de personas leen el resumen de la clase anterior para ver la continuidad de la materia. De ahí se prosigue con la lectura de las ideas que varios alumnos han obtenido de la materia a tratar, así como las preguntas que han surgido. Para finalizar este iría la explicación por mi parte de los contenidos. El bloque se cierra, si es posible, con algún pequeño vídeo que resuma o profundice algo de lo visto en clase.

La actividad que cierra la clase es la elaboración de un pequeño resumen de los contenidos de ese día.

En algunas clases la rutina se sustituye por la utilización de alguna destreza al prestarse los contenidos a ello. Por ejemplo, para abordar los distintos sistemas económicos, de mercado, mixto y planificado, les planteo un compara/contrasta esto hace que de una forma muy gráfica el alumnado pueda analizar la información que procesará para terminar en sus pensamientos sobre los contenidos.



Los instrumentos de evaluación que utilizo son un cuadernillo de actividades junto a una comprensión lectora de una lectura relacionada con la unidad. A lo largo de la evaluación se programan un par de pruebas objetivas. Los alumnos me comentan que el utilizar la rutina les facilita el trabajo, puesto que tienen muy claras las ideas principales, así como la información agrupada y eso facilita su trabajo con los instrumentos de evaluación.

Adicionalmente y dentro del campo de las actividades tipo portfolio, y cumpliendo los principios de selección, reflexión y creación de un producto, en cada unidad tienen que realizar una actividad denominada I+R, en la cual seleccionan las 5 ideas principales de la unidad y elaboran 1 resumen de la unidad. Esta actividad en algunos casos se hace en el aula en formato papel o como una tarea Teams en formato digital. La última de las actividades antes de dar por finalizado la unidad es un formulario de metacognición que les ayuda a revisitar lo trabajado y reflexionar la utilidad de los contenidos.

El alumnado, cuando trato con ellos la efectividad de las rutinas y la idoneidad del esquema de clase, me manifiestan que las rutinas les ayudan a tener claras las ideas principales, reflexionando sobre las mismas y a resumir los conceptos más complejos en información más manejable. En lo referido a la estructura les parece dinámica al tener distintos momentos y va variando su implicación.

La parte negativa la señalan en cierta monotonía en la repetición de las rutinas y en instrumentos que en ocasiones son muy parecidos.

Tras ya varios cursos de utilización de esta forma de abordar el trabajo basado en la cultura del pensamiento, y lograr generar un corpus de actividades en el aula que buscan a un alumno activo y protagonista de su aprendizaje, las actitudes que percibo en el alumnado son altamente satisfactorias ante la materia. Tras el periodo de rodaje con el sistema se nota que la participación en el aula y la efectividad en su trabajo mejoran significativamente, logrando que la Economía forme parte de su formación como personas, como ciudadanos conscientes y críticos en nuestra sociedad.

 

Alberto Manzano Iglesias

Profesor de Secundaria

Colegio Corazón de María. Gijón

lunes, 13 de diciembre de 2021

¿Echas de menos el Cooperativo?

 NECESITAMOS TRABAJAR EN COOPERATIVO

Hablamos de trabajo cooperativo y sin embargo llevamos dos años repitiendo expresiones como: no te levantes, mantén la distancia, prohibido compartir con tus compañeros. Qué lejos de su significo original, “trabajar con otros de forma activa”. Parece que la pandemia nos ha hecho retroceder en el tiempo. Qué rabia, con lo que habíamos ganado a las formas de trabajo tradicionales en los colegios. Parece que hace un siglo que estábamos con los chicos en grupos, intentando fomentar otro estilo de hacer las cosas.

No siempre había sido así, y costó, pero habíamos llegado a una situación en la que habíamos comenzado a dar protagonismo a nuestros alumnos. Nuestros alumnos habían comenzado a ser los personajes principales del proceso de aprendizaje. Casi todas las metodologías que veníamos utilizando iban en la misma dirección, y en algunos casos hemos podido mantenerlo, pero se echa de menos.


                                     

Me pregunto qué será lo que los alumnos echan de menos de todo esto. Me pregunto qué será lo que prefieren. Trabajar como lo hacíamos antes o seguir en filas y cada uno a lo suyo. Me pregunto si habíamos avanzado tanto como para que los chicos quieran volver a las dinámicas de antes, aun siendo más exigentes. No olvidemos que ahora si yo no hago algo, la bronca me la llevo yo de mi profesor y de mis padres y punto. Antes eran mis propios compañeros los que me decían las cosas y me ponían las pilas. Que el grupo dependiese de mí era una responsabilidad que me generaba cierta tensión y me hacía sentir incómodo cuando no llevaba mi trabajo al día. Me hacía sentir una responsabilidad que trabajando yo sólo no tenía. Mis compañeros me animaban a tomar iniciativas que yo sólo nunca lo hubiese hecho. Recuerdo cómo teníamos que estar pendiente de las habilidades cooperativas y que cada uno teníamos una responsabilidad en el grupo.  Dicho así parece mucho más cómodo ser tu propio “jefe” y ser tú mismo el que te dices cómo y cuándo hacer las cosas. Y lo peor de todo era cuando teníamos que evaluarnos entre nosotros. Cuántas veces no habremos puesto la nota por ser amigo o no. Pero llegó un día en el que entendimos lo importante de valorar justamente el trabajo de los compañeros, sobre todo porque yo también quería que me evaluasen por lo que yo había trabajado.

De repente me doy cuenta de que esta forma de trabajar no estaba tan mal. Es vedad que suponía un esfuerzo extra, pero no estaba tan mal. Resulta que lo echo un poco de menos. Creo que sí que nos enseñó a ser más responsables con el trabajo, a creernos necesarios para los demás. Ten en cuenta que si yo no traía el trabajo, la cosa no salía adelante. Aprendí a organizarme y tomar iniciativas.



 Y todo esto ha sido posible casi sin darme cuenta y sin mencionar la palabra profesor. Éramos capaces de realizar todo esto, éramos nosotros los que nos organizábamos, disponíamos lo necesario, y nos decíamos todo lo necesitábamos. Él sólo nos planteaba el trabajo, nos daba las indicaciones, nos marcaba lo necesario para sacar buena o mala nota (rúbricas) y nos guiaba cuando era nos atascábamos con algo.

Ahora me doy cuenta de todo lo bueno que tenía trabajar así, me doy cuenta que merecía la pena. En el fondo estoy deseando volver a trabajar de esta manera. Estoy deseando volver a trabajar con mis compañeros y poder discutir con ellos y poner en común y distribuirnos tareas. En el fondo nos colocaba como actores principales de nuestros aprendizajes. Nos hacía reflexionar cómo habíamos logrado llegar a realizar el trabajo.  Nos preparaba para una sociedad menos individualista, más social, capaz de compartir aprendizajes y conocimientos.

 

Miguel de Frutos Velasco

Jefe de estudios de Primaria

Colegio Claret de Segovia