lunes, 7 de septiembre de 2026

Bienvenidos. Todo comienza con un latido

 TODO COMIENZA CON UN LATIDO

Cuidar, liderar y educar juntos un nuevo curso

Cada septiembre tiene algo de comienzo y de promesa. Volvemos a encontrarnos con proyectos renovados, con nuevas ilusiones y también con retos que nos invitan a dar lo mejor de nosotros mismos. Iniciamos un nuevo curso con gratitud por el camino recorrido y con la confianza de quien sabe que educar sigue siendo una de las tareas más valiosas y transformadoras que una persona puede asumir.

Este curso, además, se abre bajo el lema “Todo comienza con un latido” inspirado en las primeras palabras de la Oración Apostólica de San Antonio María Claret: “Que te conozca y te haga conocer”. Tal como se ha trabajado en los materiales pastorales de este año en el Encuentro celebrado en Madrid el 2 de septiembre, el latido simboliza aquello que da vida, orienta y sostiene todo lo demás: el encuentro que transforma el corazón y pone en marcha un camino de crecimiento y misión.



También nuestra tarea educativa necesita ese latido. Necesita recordar qué es lo que nos mueve, cuál es la razón profunda de nuestro trabajo y qué horizonte compartimos como Red. Porque educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o desarrollar competencias. Educar es acompañar personas, ayudarles a descubrir quiénes son, qué les apasiona y cómo pueden poner sus talentos al servicio de los demás.

En este contexto comienza también el recorrido de nuestro nuevo Plan Estratégico bajo el título “Cuidar y liderar”. Este plan nace del convencimiento de que ambas dimensiones son inseparables: cuidar la misión, las personas y los centros que la hacen posible; y liderar con visión, responsabilidad y esperanza el proyecto educativo claretiano en un contexto cada vez más complejo y cambiante. Su propósito es ofrecernos una orientación común para trabajar de forma coordinada, coherente y corresponsable, poniendo siempre en el centro nuestra misión educativa y evangelizadora.

Más que un documento, queremos que sea una brújula compartida. Una referencia que nos ayude a alinear prioridades, fortalecer el trabajo en red y tomar decisiones con una mirada más amplia y más estratégica. Como hemos venido afirmando en distintos encuentros de directivos, no partimos de cero. Somos una Red con una historia compartida, con experiencia acumulada y con una identidad sólida. El reto ahora es seguir creciendo en profundidad, haciendo más intencional, más sistemático y más colaborativo nuestro modo de trabajar juntos.

Los desafíos que tenemos por delante son importantes. La evolución demográfica, los cambios sociales y culturales, la normativa educativa, las nuevas necesidades de nuestros alumnos, la sostenibilidad de nuestros proyectos educativos o el fortalecimiento del liderazgo en nuestros centros nos exigen lucidez, capacidad de adaptación y visión de futuro. Pero también nos ofrecen la oportunidad de renovar nuestro compromiso con una educación de calidad, evangelizadora y profundamente humana.

Entre esos retos ocupa un lugar destacado la inteligencia artificial. Durante este curso seguiremos profundizando en el posicionamiento institucional que hemos definido como Red en la reunión mantenida el pasado 4 de septiembre. No entendemos la inteligencia artificial únicamente como una innovación tecnológica, sino como una realidad que interpela nuestra manera de enseñar, aprender, evaluar, acompañar y formar personas. Queremos abordarla con responsabilidad, sentido ético, mirada educativa y espíritu crítico, aprovechando sus posibilidades al servicio del aprendizaje y del crecimiento integral del alumnado, sin perder nunca de vista que la tecnología debe estar al servicio de la persona y no al revés.

Comenzamos el nuevo curso con esperanza. Con la esperanza de quienes saben que educar es sembrar futuro. Con la confianza de quienes creen que cada alumno merece ser acompañado personalmente. Y con la convicción de que, cuando cuidamos y lideramos desde el Evangelio y desde el espíritu de Claret, seguimos ofreciendo a nuestro mundo una propuesta educativa con corazón, sentido y capacidad transformadora.

Que este curso 2026-2027 sea para todos, un tiempo de crecimiento, de aprendizaje compartido y de renovado compromiso con nuestra misión.

Porque, también para nuestra Red de centros, todo comienza con un latido. Y ese latido compartido sigue siendo hoy la pasión por educar, evangelizar y acompañar la vida de nuestros alumnos.

Simón Cortina Hevia CMF

Coordinador del Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

 

jueves, 2 de julio de 2026

XVII Encuentro Directivos Colegios Claretianos Provincia de Santiago

Educar desde la vida, crecer desde el encuentro. 

El cómo que da vida a nuestra misión compartida

Con la llegada del verano cerramos un nuevo curso escolar. Un curso intenso, lleno de retos, aprendizajes, encuentros y motivos para dar gracias. Lo hacemos acompañados por un lema que nos ha interpelado durante todo el año: «Siente el Espíritu. Yo soy la vida».

Esta propuesta ha puesto el foco en algo esencial: descubrir, experimentar y celebrar la vida plena que Jesús nos ofrece y que se hace visible cada día en nuestras aulas, patios, pasillos y comunidades educativas.

El lema culmina una trilogía pastoral y pedagógica que comenzó con «Abraza lo distinto» y continuó con «Enciende a todos». Tres invitaciones que nos han ayudado a mirar la realidad desde la acogida, la transformación y, este año, desde la vida. Una vida que se recibe como don, que se comparte con los demás, que se celebra en comunidad y que encuentra su plenitud cuando se pone al servicio.



Al terminar el curso es momento de mirar atrás con gratitud. Gratitud por el compromiso de los equipos educativos, por la confianza de las familias, por el crecimiento de nuestro alumnado y por tantas historias cotidianas que, aunque no siempre aparezcan en los titulares, son las que dan verdadero sentido a nuestra tarea. Ha sido un año exigente, pero también una nueva oportunidad para seguir construyendo una educación claretiana cercana, significativa y transformadora.

Y precisamente con esa mirada de agradecimiento y de futuro, los días 1 y 2 de julio, Madrid acogió la XVII edición del Encuentro de Equipos Directivos de la Red de Centros Claretianos de la Provincia de Santiago. En la sede del Equipo de Titularidad, ubicada en el CMU Jaime del Amo, nos reunimos 51 participantes entre miembros del Equipo de Titularidad, equipos directivos de los colegios de la Red y el Superior Provincial.

Más que revisar proyectos, indicadores o planes de acción, el encuentro quiso detenerse en una cuestión de fondo: cómo queremos ser escuela.



Porque durante años hemos dedicado muchas energías a definir los qué: qué iniciativas impulsar, qué objetivos alcanzar, qué proyectos desarrollar. Todo ello es necesario. Pero sabemos que lo que realmente marca la diferencia es otra cosa: el modo en que vivimos esos proyectos, la manera en que acompañamos a las personas y la forma en que hacemos realidad nuestra misión.

En otras palabras, el desafío está en el cómo.

En el cómo acompañamos el crecimiento de nuestros equipos.

En el cómo organizamos nuestros centros para servir mejor a los alumnos y a las familias.

En el cómo fortalecemos la identidad claretiana, la pastoral y la solidaridad para que no sean elementos añadidos, sino el corazón de nuestra acción educativa.

En el cómo cuidamos la convivencia, el lenguaje, las relaciones y la cultura de nuestras comunidades.

Y, en definitiva, en el cómo hacemos posible una escuela más humana, más colaborativa y más transformadora.



Durante estos dos días se compartieron experiencias, inquietudes y buenas prácticas; se reflexionó sobre los retos de los próximos años y se reforzó una convicción que forma parte del ADN de nuestra Red: que los desafíos educativos del presente solo pueden afrontarse desde la colaboración, la confianza mutua y una visión compartida.

Porque somos colegios distintos, con realidades diversas, pero unidos por una misma misión.

El encuentro ha sido también una celebración de ese trabajo en red que nos permite aprender unos de otros, crecer juntos y avanzar con un horizonte común. Un espacio para escuchar, contrastar, descubrir nuevas perspectivas y renovar el compromiso con la tarea educativa que compartimos.

Cerramos así un curso que nos ha invitado a celebrar la vida. Y comenzamos a mirar al próximo con ilusión renovada, conscientes de que la verdadera transformación educativa no depende únicamente de los proyectos que ponemos en marcha, sino de la manera en que los hacemos vida cada día.

Ahora llega el tiempo del descanso. Tiempo para agradecer, recuperar fuerzas y volver la mirada a todo lo vivido. Tiempo también para seguir escuchando al Espíritu, que continúa alentando nuestra misión y abriendo caminos de futuro.

Porque la vida que hemos celebrado durante este curso no termina aquí. Sigue abriéndose camino en cada persona, en cada comunidad educativa y en cada sueño compartido.

Y quizá por eso, cuando un curso termina, otro empieza ya a latir.

«Todo comienza con un latido».

Ese será el horizonte que nos acompañe el próximo año. Pero, por ahora, es tiempo de agradecer, descansar y disfrutar de todo lo vivido.

Feliz verano a toda la familia educativa claretiana.


P. Simón Cortina Hevia CMF

Coordinador del Equipo de Titularidad 

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

 

miércoles, 10 de junio de 2026

Con León XIV

 EMOCIONANTE

La visita de un Papa siempre es un acontecimiento. Así lo han sido visitas anteriores a nuestro país. Siempre dejan palabras e imágenes que perduran en la memoria individual y colectiva como uno de esos recuerdos “fundantes” de los que lo vivieron; quienes recuerdan o vivieron la visita de San Juan Pablo II, recuerdan exactamente dónde lo vieron y con quién; quienes han podido acompañar a León XIV, sin duda también lo recordarán.



Si tuviera que elegir una sola palabra para describir lo que llevamos de visita, esa palabra sería “Emocionante”.

Emoción ante la alegre serenidad del rostro del Papa, ante su talante, ante su “deportividad” a la hora de asumir las horas de celebraciones, esperas, canciones, discursos. Como quien aguarda pacientemente y con gusto su oportunidad.

Emoción ante la inmensa cantidad de personas que asisten, siguen, ven y escuchan al Papa. Una “comunidad”, no una “masa”; que respeta, que vive en actitud de escucha, que focaliza en la esencia de los discursos, que deja impecable el lugar de la espera y que es extremadamente cuidadosa con las personas que le rodean.

Emoción ante el silencia de medio millón de jóvenes ansiosos por escuchar la voz de Dios. El Papa ha orientado a los jóvenes a cultivar el silencio para escuchar la Palabra, profundizar en el sentido de la Adoración y a distinguirla de la Veneración, ambas buenas, pero de distinto calado. Y lo jóvenes lo han entendido.

Emoción ante la sencillez con la que el Papa transmite el Evangelio. Al final, no es tan complicado. La sencillez de la gente sencilla, la bondad de la gente buena, la sinceridad de quien vive las Bienaventuranzas y la alegría de quien se siente Hijo de Dios.

Emoción ante el despliegue de la Familia Claretiana; emociona ver a los jóvenes de nuestros colegios y parroquias vibrar en una celebración, con un gesto, con un canto. Emociona ver a los religiosos y religiosas de la Familia Claretiana dedicados en cuerpo y alma en llevar la Palabra a sus comunidades; los claretianos de siempre y los claretianos de ahora, seguir caminando, adorando y llevando la Palabra por todos los medios posibles.



La emoción de la que hablo no es la “emotividad” pasajera y superficial, es la emoción radical que brota de lo más profundo del corazón y pervive más allá del instante para hacerse eterna, es la emoción que provoca la Buena Noticia de Dios.



Si mirar demasiado hacia atrás provoca nostalgia (cuando no tristeza) y mirar demasiado hacia adelante provoca nerviosismo (cuando no ansiedad) Alzar la Mirada nos reconcilia con lo que somos, con nuestra esencia, y ahí nos encontramos también con Dios y con el hermano. Disfrutemos del regalo.

Aún quedan momentos intensos, aun viviremos encuentros profundos con realidades duras donde el Evangelio tiene una Palabra. Y esa Palabra la pronunciará León en nombre de todos. Donde hay un católico hay anuncio, donde está la Iglesia estamos todos, allá donde un creyente denuncie una injusticia, está la Iglesia entera clamando por el imperio del Amor. Solo que esta vez, es el mismo Pedro quien anuncia, quien denuncia y quien muestra el Amor de Dios a todas las personas.

 

Gonzalo Martínez Vázquez

Responsable área pedagógica Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

martes, 12 de mayo de 2026

HABLANDO DE DEPORTE

 

LA IMPORTANCIA DEL CONTEXTO EN EL DEPORTE ESCOLAR

 

No sé si mi experiencia será compartida o la pluralidad de realidades que vivimos desde el ámbito educativo, obliga a realizar reflexiones y análisis distintos en función de la especificidad de cada uno de los centros escolares a los que nos refiramos y de su propio contexto.

 


El papel del deporte escolar, como tal, ha perdido gran parte de su esencia en las últimas décadas y no hay un solo responsable de ello. Institucionalmente, y por parte de las distintas administraciones, nadie parece tener una política de reconocimiento y puesta en valor de algo que debería abordarse, al menos, con el mismo empeño con el que se marcan otros objetivos.

Por otra parte, tampoco es habitual que los centros educativos tengan un programa claro, con las condiciones adecuadas y con los recursos, humanos y materiales, necesarios para llevar adelante estas acciones, por lo que, en no pocas ocasiones, queda supeditado al voluntarismo de quienes están convencidos de lo beneficioso que resulta implementar acciones de este tipo.

 


Y algunos se preguntarán, ¿es necesario que los centros escolares asuman una tarea que ya vienen realizando la infinidad de clubes y federaciones que se distribuyen por las variadas modalidades y disciplinas deportivas, más allá de las clases de educación física?

En mi opinión, la respuesta sería que, por supuesto que han de hacerlo. Está claro que los reglamentos, las instalaciones, los materiales, el personal, e incluso, las competiciones serán iguales, pero lo que hará que esa práctica sea diferente será el contexto.

Un contexto en el que se prime la función formativa y educativa por encima del rendimiento; un contexto en el que no se demonice la competición, al contrario, pero que ésta se aleje de la competitividad mal entendida; un contexto en el que, realmente, tengan sentido los tan manidos valores del deporte, unos valores que no dependen de realizar o no una actividad físico-deportiva, ya que, el deporte, por sí mismo, y sin el contexto adecuado, no tiene por qué ser una escuela de vida éticamente perfecta, bien al contrario, estamos hartos de ver ejemplos en los que el deporte sirve para sacar la peor versión del ser humano y nos avergüenza a todos los que apostamos porque, esta práctica, forme parte importante de nuestras vidas y de las de nuestros alumnos.

 


La salud, física y mental, de los niños y adolescentes, su desarrollo psicomotriz, su capacidad para tomar decisiones, el sentirse partícipes de la consecución de un logro, la capacidad de desarrollar una inteligencia emocional que sepa gestionar las frustraciones y los “egos”, la socialización, la capacidad para organizarse y de asumir responsabilidades, el saber competir, -aprendiendo de los retos a superar-, así como, comprender que, tanto ganar como no hacerlo, son parte de una misma realidad que, siempre conviene relativizar, empatizando con quienes se ha compartido una actividad para disfrutar y crecer como personas. Pues bien, todo ello, lo aportará el deporte escolar, porque, para conseguirlo, se necesita un contexto en que lo que prime, sea la centralidad del alumno deportista y eso sólo se alcanza con un profundo sentido formativo y educativo que es la razón de ser de nuestros colegios e institutos.

 

Carlos García Fuentetaja

Profesor de Educación Física y Coordinación de Comunicación

Colegio Claret de Segovia

lunes, 13 de abril de 2026

La educación como arte

 

La educación como arte: el educador, entre el pincel y el cincel

“Educar no es llenar un recipiente, sino encender un fuego.”

— atribuida a Plutarco

En el discurso educativo actual hablamos —y debemos hacerlo— de evidencias, competencias, evaluación, inclusión y mejora continua. La profesionalización docente ha avanzado de forma indiscutible y hoy disponemos de marcos normativos y pedagógicos más complejos y exigentes que nunca. Sin embargo, quienes habitamos las aulas sabemos que la educación no se deja reducir únicamente a procedimientos, protocolos o aplicaciones mecánicas de metodologías de moda.

Porque educar, aun apoyándose en la ciencia, es sobre todo un arte. No un arte improvisado ni intuitivo, sino un arte profesional: reflexivo, ético, deliberado. Un arte que se parece mucho más al trabajo de un pintor o un escultor que al de un técnico que ejecuta instrucciones cerradas. Y quizá sea en esta metáfora donde podamos comprender mejor la esencia de nuestra tarea.

 

1. El educador como artista: interpretar, no copiar

El artista no reproduce la realidad de forma literal. La observa, la interpreta y toma decisiones: qué resaltar, qué omitir, qué tono dar a la obra. De manera semejante, el docente no “aplica” el currículo como si fuera un manual técnico; lo interpreta pedagógicamente.

Todo acto educativo implica decisiones:

·       qué contenidos priorizar,

·       qué enfoque metodológico utilizar,

·       qué situaciones de aprendizaje proponer,

·       y cómo conectar lo que se enseña con la vida del alumnado.

 

El currículo no es un guion cerrado, sino una paleta de posibilidades. Enseñar es traducir marcos normativos y saberes disciplinares en experiencias de aprendizaje significativas para un grupo concreto, en un contexto concreto y con personas concretas. Esa capacidad de interpretación es una competencia profesional… y claramente artística.

 


2. El escultor y el respeto al material: educar sin imponer la forma

Miguel Ángel decía que la escultura ya estaba dentro del bloque de mármol; su tarea consistía en retirar lo que sobraba. Esta idea conecta profundamente con una educación respetuosa con el desarrollo del alumno.

El escultor no impone violentamente una forma al material; dialoga con él. Reconoce vetas, límites y potencialidades. Del mismo modo, el educador-artista no “moldea” al alumnado a su imagen y semejanza, ni impone una forma única de aprender: observa, acompaña y facilita; reconoce ritmos, estilos cognitivos, intereses y necesidades. Esto exige observación, paciencia y respeto por los ritmos de aprendizaje, las trayectorias vitales y las diferencias individuales.

Desde esta mirada, la diversidad deja de ser un obstáculo para convertirse en una condición natural del hecho educativo. Diseñar propuestas flexibles, ofrecer múltiples caminos para aprender y demostrar lo aprendido, y generar contextos accesibles (Diseño Universal para el Aprendizaje – DUA) no es una concesión, sino una muestra de alta profesionalidad docente.

 

3. El proceso creativo: aprender es más que llegar a un resultado

Toda obra artística pasa por bocetos, ensayos, errores y revisiones. El proceso es tan importante como la obra final. En educación, sin embargo, durante mucho tiempo se ha priorizado el resultado final sobre el recorrido.

Las metodologías activas —aprendizaje basado en proyectos, investigación, trabajo cooperativo, resolución de problemas— han devuelto el foco al proceso de aprendizaje. No se trata solo de qué se aprende, sino de cómo, con quién y para qué.

Desde esta mirada:

Ø  el error es una fuente de aprendizaje,

Ø  la reflexión forma parte del trabajo intelectual,

Ø  y aprender haciendo se convierte en una experiencia significativa.

El docente-artista no se obsesiona con el producto final, sino con la calidad educativa del camino.

 

4. Evaluar como un crítico de arte, no como un tasador

Un tasador pone precio; un crítico interpreta, contextualiza y argumenta. La evaluación educativa, cuando es coherente con un enfoque competencial y formativo, se aproxima claramente más a la crítica que a la tasación.

Evaluar no es reducir el aprendizaje a una cifra, sino analizar evidencias diversas, observar progresos, identificar dificultades y orientar mejoras. Supone mirar el aprendizaje con profundidad y ofrecer retroalimentación que ayude a avanzar.

Esto requiere:

v  variedad de instrumentos,

v  atención al proceso,

v  valoración del progreso individual,

v  y coherencia entre enseñanza, aprendizaje y evaluación.

Cuando la evaluación acompaña —en lugar de clasificar— se convierte en una poderosa herramienta educativa y no en un simple trámite administrativo.

 

5. El arte de educar personas, no solo estudiantes

Aquí se sitúa el núcleo más profundo del arte educativo.

Un artista no crea solo para dominar una técnica, sino para generar sentido. De la misma manera, el educador no trabaja únicamente con saberes escolares, sino con personas en proceso de construcción personal, social y ética.



Educar personas implica asumir que:

Ø  la escuela influye en la autoestima, la identidad y la forma de estar en el mundo;

Ø  cultiva la curiosidad, enseña a convivir, desarrolla el pensamiento crítico, acompaña emocionalmente, y ofrece referentes éticos.

El docente crea contextos: climas emocionales donde el alumnado se siente seguro para participar, equivocarse, preguntar y crecer. Educa la mirada: ayuda a mirarse con honestidad y a mirar al otro con respeto. Actúa éticamente: mostrando coherencia entre lo que se enseña y lo que se hace.

Más allá de lo académico, educar personas significa:

Ø  enseñar a pensar, no solo a repetir;

Ø  promover la convivencia y la participación;

Ø  fomentar la autonomía y la responsabilidad;

Ø  acompañar en la construcción de valores democráticos.

Quizá el alumnado no recuerde todas nuestras explicaciones, pero sí recordará cómo se sintió en nuestras aulas. Esa es una de las huellas más profundas de nuestra profesión.

 

Conclusión: cuando enseñar es crear humanidad

La educación del siglo XXI necesita ciencia, evidencia, formación rigurosa y marcos compartidos. Pero necesita también algo que no siempre cabe en los documentos oficiales: mirada, sensibilidad y compromiso humano.

Como el artista, el docente trabaja con lo incierto, con lo imperfecto y con lo único. No fabrica resultados en serie; crea oportunidades. No controla completamente el impacto de su obra; confía en procesos largos y a veces invisibles.

Educar es un acto profundamente profesional, pero también profundamente humano. Un equilibrio delicado entre técnica y sensibilidad, entre conocimiento y ética, entre planificación y escucha.

Tal vez por eso la educación no puede ser solo una ciencia. Porque, en el fondo, educar es crear humanidad.

Y eso —como toda gran obra— es un arte que deja huella.


Carlos Pellitero

Jefe de estudios CODEMA Gijón

Miembro del Equipo Pedagógico del Equipo de Titularidad

Claretianos de Santiago

lunes, 16 de marzo de 2026

COMPARTIR NOS MEJORA (Encuentro interprovincial de equipos pedagógicos)

 COMPARTIR NOS MEJORA

Los días 5 y 6 de marzo nos reunimos en el Colegio Claret de Sevilla representantes de los equipos pedagógicos de las tres provincias Claretianas de España, acompañados por el P. Juanjo, Coordinador del Equipo de Titularidad de la Provincia de Fátima.

Las personas son lo más importante de nuestra institución, por eso las nombro: Aurora, Ana, Nacho, Teresa, María, James, Paula, Nagore, Elena, Rober, Luis, Fernando. Todos y cada uno de ellos con experiencia docente y de liderazgo, ADN claretiano y unas enormes ganas de compartir y aprender.


Lo primero, agradecer a la provincia claretiana de Fátima su organización y acogida; llegar a un sitio y sentirte como en casa es un arte, y de “arte” Fátima entiende un rato.

Fundamentalmente trabajamos juntos. Trabajar juntos es la mejor manera de crecer. Cuando compartes con otros lo que haces, seguro que mejora. Cuando escuchas a otros cómo hacen las cosas y por qué las hacen, te hacen mejor a ti. Cito algunas de las frases que en algún momento se escucharon en la sala.

No solo somos profesores, somos profesores “claret”, el arte de hacer “preguntas poderosas”, ser muy buenos en la “cultura de la respuesta inmediata”, ¿se parece lo que hacemos en infantil y a lo que hacemos en bachillerato?, debemos saber que con algunos docentes estamos ante el primer anuncio… y muchas más frases que dieron tono y profundidad a nuestras reuniones.

Si el tiempo fue poco, el aprovechamiento fue mucho. Porque lo más importante es crear “cultura”, sentir “ese hacer con otros” del Padre Claret, “crear sinergias” (como se dice ahora). La clave de bóveda fue “admirar lo que hacen los demás”; eso es lo que crea cultura de red, cuando soy capaz de valorar y admirar otras formas de hacer, otras respuestas a realidades parecidas, o muy distintas.


Tan importante como el trabajo, fue compartir la vida; compartir la vida en torno a ricos “manjares” de la tierra y compartir la vida educativa viendo en acción a los alumnos y educadores del Colegio Claret de Sevilla. Como se nota que lo que nos tira es educar; lo dice el brillo en los ojos al entrar en una clase, en un taller o al cruzarnos con los afanados alumnos de segundo de bachillerato por los pasillos del colegio.

No me cabe duda de que habrá más momentos para seguir compartiendo buenas prácticas, habrá más trabajo que sacar adelante y más conversaciones interesantes mientras vamos de acá para allá por una de las ciudades con más encanto del mundo; pero lo que tenemos hoy, aquí y ahora, es una riqueza educativa inmensa; una labor silenciosa muchas veces, que no se ve, que no sale en noticias y que realmente es lo que está definiendo los rasgos personales y cristianos de alumnos, familias y educadores. Eso es red, eso es Claret, ese es el camino. Y ahí, siempre nos encontraremos.

Gonzalo Martínez Vázquez

Coordinador área pedagógica del equipo de titularidad de la provincia de Santiago.

 

martes, 24 de febrero de 2026

FORMAR PARA TRANSFORMAR

 

SENTIR EL CALOR DE LAS BRASAS

    El pasado agosto tuvo lugar en nuestro Colegio Mayor Jaime del Amo de Madrid el primer encuentro de nuevos educadores que forman parte de los colegios de la familia claretiana de la Provincia de Santiago.

    Fueron 4 días en los que 21 educadores de los colegios Claret de Madrid y Segovia, el colegio Fuentasanta de Valencia y los colegios Corazón de María de Zamora y Gijón nos conocimos y compartimos momentos y experiencias juntos, siempre acompañados por nuestro mentor Miguel Ángel Velasco CMF.

    Durante estos días hablamos de nuestro ADN claretiano que tanto nos caracteriza y nos hace “especiales”, conocimos a Ana y Gonzalo que forman parte del Equipo Pedagógico Provincial y juntos compartimos ideas y destacamos la importancia de acompañar y evangelizar a nuestro estilo, el misionero. Conocimos a Luis Antonio y nos contagió con su alegría y entusiasmo para ser unos buenos educadores fieles a nuestro ideario Claretiano. Hablamos también códigos de conducta y de la importancia de crear espacios seguros en nuestros centros con Carlos Medina y Basilio Álvarez CMF. Tuvimos un maravillo retiro con Jorge Ruiz CMF en el que tuvimos un momento muy especial de reflexión individual que nos sirvió para detenernos, dejar a un lado los relojes y los móviles, y estar con nosotros mismos, escuchando nuestro corazón y el silencio.

    Terminamos este primer encuentro con una eucaristía en la que dimos gracias por formar parte de esta gran familia claretiana y por haber compartidos estos cuatro días juntos.



     Y ya en el mes de enero, la 3ª promoción de Abrasa nos volvimos a reunir en la casa de Colmenar Viejo donde vivimos 3 días muy intensos en una nueva edición llamada "Al abordaje”.

    Navegamos por los océanos de la mano del Equipo Pedagógico Provincial, aprendiendo sobre el Pacto Educativo Global, hablando de inclusión y de los principios del DUA. Continuamos con la búsqueda del tesoro buscando en nuestros recuerdos de la infancia que nos han acompañado en nuestro camino y también nos sumergimos en la fe y compartimos un momento muy enriquecedor escuchando y aprendiendo de las diversas singladuras de la familia claretiana.

    Adrián de Prado CMF nos iluminó con los 5 núcleos de la Fe cristiana y terminamos con una divertida noche de juegos antes de despedirnos al día siguiente.

    Consideramos que los encuentros y convivencias son muy importantes para la formación de los nuevos profesores en los colegios claretianos de España, ya que les ayudan a integrarse en la comunidad educativa y a conocer mejor el estilo y la misión claretiana.

    Son espacios de clareo, de luz y reflexión compartida, donde se pueden aclarar dudas, compartir experiencias y profundizar en los valores que dan sentido a nuestra tarea educativa.

    Además, estos momentos favorecen la creación de vínculos y fortalecen el compromiso con una educación que acompaña, cuida y transforma siempre con corazón, al estilo del Padre Claret.

    Ya estamos deseando tener el siguiente encuentro para seguir con nuestra formación, fortaleciendo lazos y continuado con una convivencia llena de buenas experiencias.

 

     El grupo de profesores del Corazón de María de Gjón participantes del Abrasa III