miércoles, 10 de junio de 2026

Con León XIV

 EMOCIONANTE

La visita de un Papa siempre es un acontecimiento. Así lo han sido visitas anteriores a nuestro país. Siempre dejan palabras e imágenes que perduran en la memoria individual y colectiva como uno de esos recuerdos “fundantes” de los que lo vivieron; quienes recuerdan o vivieron la visita de San Juan Pablo II, recuerdan exactamente dónde lo vieron y con quién; quienes han podido acompañar a León XIV, sin duda también lo recordarán.



Si tuviera que elegir una sola palabra para describir lo que llevamos de visita, esa palabra sería “Emocionante”.

Emoción ante la alegre serenidad del rostro del Papa, ante su talante, ante su “deportividad” a la hora de asumir las horas de celebraciones, esperas, canciones, discursos. Como quien aguarda pacientemente y con gusto su oportunidad.

Emoción ante la inmensa cantidad de personas que asisten, siguen, ven y escuchan al Papa. Una “comunidad”, no una “masa”; que respeta, que vive en actitud de escucha, que focaliza en la esencia de los discursos, que deja impecable el lugar de la espera y que es extremadamente cuidadosa con las personas que le rodean.

Emoción ante el silencia de medio millón de jóvenes ansiosos por escuchar la voz de Dios. El Papa ha orientado a los jóvenes a cultivar el silencio para escuchar la Palabra, profundizar en el sentido de la Adoración y a distinguirla de la Veneración, ambas buenas, pero de distinto calado. Y lo jóvenes lo han entendido.

Emoción ante la sencillez con la que el Papa transmite el Evangelio. Al final, no es tan complicado. La sencillez de la gente sencilla, la bondad de la gente buena, la sinceridad de quien vive las Bienaventuranzas y la alegría de quien se siente Hijo de Dios.

Emoción ante el despliegue de la Familia Claretiana; emociona ver a los jóvenes de nuestros colegios y parroquias vibrar en una celebración, con un gesto, con un canto. Emociona ver a los religiosos y religiosas de la Familia Claretiana dedicados en cuerpo y alma en llevar la Palabra a sus comunidades; los claretianos de siempre y los claretianos de ahora, seguir caminando, adorando y llevando la Palabra por todos los medios posibles.



La emoción de la que hablo no es la “emotividad” pasajera y superficial, es la emoción radical que brota de lo más profundo del corazón y pervive más allá del instante para hacerse eterna, es la emoción que provoca la Buena Noticia de Dios.



Si mirar demasiado hacia atrás provoca nostalgia (cuando no tristeza) y mirar demasiado hacia adelante provoca nerviosismo (cuando no ansiedad) Alzar la Mirada nos reconcilia con lo que somos, con nuestra esencia, y ahí nos encontramos también con Dios y con el hermano. Disfrutemos del regalo.

Aún quedan momentos intensos, aun viviremos encuentros profundos con realidades duras donde el Evangelio tiene una Palabra. Y esa Palabra la pronunciará León en nombre de todos. Donde hay un católico hay anuncio, donde está la Iglesia estamos todos, allá donde un creyente denuncie una injusticia, está la Iglesia entera clamando por el imperio del Amor. Solo que esta vez, es el mismo Pedro quien anuncia, quien denuncia y quien muestra el Amor de Dios a todas las personas.

 

Gonzalo Martínez Vázquez

Responsable área pedagógica Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago