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lunes, 25 de septiembre de 2023

¿UN CURSO MÁS?

 ABRAZA LO DISTINTO: YO SOY LA PUERTA

Bien venidos al curso 2023-2024. Un curso más. ¿Un curso más?

Cada uno tendrá su respuesta, todas legítimas y todas válidas. A nosotros nos gusta pensar que cada curso es “una oportunidad más”. Oportunidad no exenta de peligros.

El lema, como siempre, nos ayuda a enfocar. Dos ideas:

¿Qué significa abrazar lo distinto? El abrazo ha cobrado una dimensión de “actividad de riesgo”. Recordad que durante muchos meses los hemos tenido prohibidos. Volvamos a abrazar, volvamos al abrazo lento, sentido… que transforma. “Lo distinto”, para nosotros no es un concepto nuevo. Otros cursos hemos utilizado lemas que invitaban a abrirnos a otras realidades, a vivir las diferencias como riqueza, como aceptación gozosa de la singularidad de cada persona, al estilo de nuestro Dios, que es un Dios diferenciado. Nos gustaría poner apellido a lo distinto, sabiendo que tiene valor en sí mismo. Para los cristianos, lo distinto, lo diferente es deseable, es buscado y amado con un “mandamiento”, pero con una intención: hacer comunidad con el Maestro. Somos una comunidad de diferentes, pero Comunidad (Iglesia).



Qué potente es el símbolo de la Puerta. La puerta es siempre una pregunta, es una provocación, es un éxodo permanente. La valentía de abrir y entrar, la sensatez de cerrarla, el arrojo de elegir unas puertas y no otras, la confianza en que algo bueno hay detrás de ella.



Sea un “curso nuevo” o un “curso más”, ahí queda el reto: desde lo distinto, busquemos la puerta que lleva a la plenitud.

Eduquemos para el riesgo, eduquemos para saber discernir, para el atrevimiento, para hacer que nuestros alumnos se formulen las preguntas radicales de la vida. Abramos sus puertas, entremos sin miedo, es ahí donde se produce la magia, la magia de hacer comunidad, amando a cada persona en su diferencia y en su singularidad.

Casi nada. Volvamos la mirada al Padre Claret. Misionero del Abrazo a lo distinto: párroco, confesor, misionero, fundador, acompañante espiritual, predicador… Tranquilos, tenemos buen patrón para este viaje.

Buen inicio de curso.

 Equipo Pedagógico

Equipo de Titularidad

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

lunes, 7 de marzo de 2022

LA INCLUSIÓN: NO ES UNA MODA, ES UN DERECHO

 COLEGIOS “EXTRAORDINARIOS”

La Educación Inclusiva es algo que está irrumpiendo de forma urgente y necesaria en los contextos escolares de todos los niveles y no es una moda, es una cuestión de derechos.

En el Encuentro de Departamentos de Orientación que celebramos el pasado 16 de febrero, de la mano de Cristóbal Calero, retomamos reflexiones y propuestas ya enmarcadas en nuestro Modelo Pedagógico Provincial y que, de manera sistemática debemos ir dando forma poco a poco en cada uno de nuestros colegios.



Hablar de inclusión supone hablar de accesibilidad, de participación y de equidad para todos, no sólo para aquellos que parten de una situación de desventaja como es el caso de los alumnos con necesidades educativas especiales. Es hablar de cumplir con los derechos fundamentales de todos los alumnos, recogidos en diferentes normas y leyes internacionales, pero que a día de hoy sigue costando introducir en las diferentes etapas educativas.

Para lograrlo es fundamental que vayamos concienciándonos de que es en el contexto, no en cada alumno, donde debemos realizar todos los cambios necesarios y donde aplicar todos los recursos disponibles. Para ello seguiremos en cada claustro con un proceso de reflexión y mejora que vaya introduciendo cambios organizativos y cambios en la docencia con el objetivo claro de lograr una escuela inclusiva, abierta a todos y que garantice la presencia, participación y progreso de cada uno de sus alumnos.

Para ello, dedicamos nuestra sesión de trabajo a profundizar en el DUA (Diseño Universal para el Aprendizaje) como herramienta fundamental para conseguir esta educación inclusiva de la que venimos hablando desde hace tiempo. Aquí te dejo unos primeros flashes sobre el DUA que pueden servirte ya para aplicar en tu aula:

ü Consigue implicar a todos, desde lo personal, creando vínculos emocionales, de tal manera que todos se sientan alguien importante en el grupo.

ü Conecta con sus situaciones personales, enséñales a hacerlo. La empatía y la solidaridad deben ser una de nuestras señas de identidad.

üDales opciones para elegir qué trabajar, cómo hacerlo, cómo presentar un trabajo, etc. La flexibilidad es la llave maestra de atención a la diversidad.

ü Olvídate de la rigidez de un temario, del libro de texto, de las evaluaciones pensadas para una media… ¿existe en realidad un alumno medio? Menos mal que no, la gran diversidad de nuestras aulas es una gran riqueza que debemos valorar y hacer que nuestros alumnos también lo hagan.

ü Las preguntas clave para tu programación deben ser:

¿Existe alguna barrera para alguno de mis alumnos? Elimínala.

¿Qué necesidades tienen? Ajusta tu propuesta didáctica.

 


Seguro que con tu buen hacer e implicación, como siempre, lograremos, según se nos proponía en este Encuentro, ser colegios EXTRAORDINARIOS para TODOS nuestros alumnos/as y sus familias.

 

Carmen Pérez de Cossio

Coordinadores del Departamento de Orientación

Colegio Claret de Segovia

lunes, 15 de noviembre de 2021

LA CONVIVENCIA ES UN CAMINO DE IDA Y VUELTA

 COLEGIOS QUE MEJORAN LA SOCIEDAD

En educación, todos los caminos tienen que ser recorridos en los dos sentidos que conectan a las personas.

A veces me cuesta explicar la diferencia entre dirección y sentido en mis clases. Entiéndeme: La dirección es la línea que une dos puntos y el sentido es el recorrido que elegimos hacer para ir de uno a otro.

La convivencia diaria produce uniones que siempre van de una persona a otra. No es importante su duración en el tiempo, sabemos que hay encuentros muy cortos que marcan una vida. Pocos sitios hay que sean capaces de crear interacciones tan diversas, intensas y significativas como las que aparecen en los colegios. Esto convierte la labor educativa no solo en un derecho, es la obligación de garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes tengan acceso a la educación, pero no a cualquier educación sino a una educación de calidad con igualdad de oportunidades, justa y equitativa para todos y para todas (Ainscow, Booth y Dyson, 2006; Echeita y Duk, 2008)

Nuestros colegios reproducen los contextos sociales en los que están inmersos, pero tienen el objetivo de mejorarlos. No es suficiente que funcione la inclusión en nuestras aulas y patios, el objetivo es crear espacios donde todos puedan vivir con los demás y ser útiles para ellos. Os hablaba de la dirección que conecta dos personas y que podemos recorrer en los dos sentidos para llegar al otro o para dejar que el otro me llegue a mi.



En nuestro colegio de Madrid respondimos a la necesidad del barrio de Chamartín de atender alumnos con trastorno general del desarrollo. Lo que empezó con tres alumnos con trastorno en el espectro autista es ahora una apuesta renovadora en nuestros pasillos. Este curso hemos abierto la tercera aula TGD, y tres especialistas en Audición en lenguaje y tres Técnicas de Integración social coordinan al claustro de profesores en el trabajo diario para que estos alumnos accedan al contexto social en el que van a vivir.  Más allá de las características que día a día se trabajan con ellos, cada uno es diferente (ausencia de lenguaje, hiperactividad, ecolalias…), importa que entendamos que su dificultad de comunicación no significa que no sientan y que no sean conscientes de lo que ocurre alrededor. Que el niño quiera participar del juego de sus iguales y no sepa cómo hacerlo, por ejemplo, exige un trabajo más importante que aprender las vocales o los números. Es un trabajo largo donde unos y otros tienen que encontrar la manera de entenderse.

Nada en el colegio me daba tanta alegría como cuando Álvaro, que ya lleva tres años con nosotros en un aula TGD, se paraba y me miraba un momento hasta que en el recreo otros niños se acercaron a él, le cogieron de la mano y le dejaron llevarles a saltar al rincón del patio donde se siente seguro. Recorrían la misma línea que les unía, pero cada uno en el sentido que les llevaba al otro.

La escuela inclusiva debe modificar su estructura y ofrecer a todos las oportunidades educativas y ayudas que garanticen el desarrollo personal autónomo y su avance académico. La inclusión es todo lo opuesto a la uniformidad. Ofrece el reto de crear contenidos a partir de las diferencias y los puntos comunes.



Son muy importantes los espacios participativos donde el valor fundamental sea el interés por la convivencia, la comunicación, el interés por aprender y relacionarse. Para desarrollar las competencias asociadas a todo esto, los grupos cooperativos, la docencia compartida en el aula, el trabajo colaborativo, los grupos interactivos, la tutoría entre iguales y el trabajo por proyectos serán prácticas necesarias y eficaces.

A finales del curso pasado el colegio Maria Corredentora nos ofreció poner en marcha una experiencia nueva: un aula estable en nuestro colegio. Un aula estable es un Programa Profesional de estudios administrativos (Formación Profesional) en el que sus alumnos y profesores trabajan en un aula de nuestro colegio. Comparten con el resto de alumnos en los espacios comunes, patios y comedor. Asisten a las clases de religión, educación física y a las tutorías.

En nuestras aulas cabemos todos, con todas nuestras luces y con todas nuestras sombras. Escuchamos todas las voces de nuestro alumnado, dejamos que sean un poco más ruidosas y reconocemos y valoramos la identidad de cada chica y chico.

Los alumnos de María Corredentora/Claret se encargan de hacernos fotocopias y nos ayudan a encuadernar y a digitalizar documentos. Ignacio es uno de ellos y también forma parte del equipo de mediación del Claret. Él Sabe que me gustan mucho los cómics y, a veces, cuando baja a secretaría a por sus tareas, viene al despacho para que le cuente algo sobre mis tebeos. Se retrasa y llega tarde a clase por mi culpa y yo, consciente de mi error, recibo cariacontecido la regañina de sus profesoras, pero creo que me voy a volver a equivocar encantado. Ir del uno al otro nos enseña que hay direcciones que, si no se recorren en los dos sentidos, no llevan a ninguna parte.

 José Ignacio Jiménez Ortega

Director coordinador del Colegio Claret de Madrid


miércoles, 7 de abril de 2021

El arte de Programar

 El aire que respiras hoy, no es el que respiraste ayer ni el que respirarás mañana…

Querido lector del blog, probablemente también profesional deseoso de conseguir productividad en todos tus afanes y con todo tu alumnado. Lamento comunicarte que, con o sin banda sonora de película de acción, esto es cada vez más similar a una “misión imposible”.

Y sin embargo los papeles legislativos, burocráticos y educativos se llenan de buenas palabras… Y tú tiemblas cada vez que surge una nueva publicación o anexo: porque te resulta complicado afrontar todo lo que figura en las instrucciones de “cuidado” cuando sabes que cada “planta” que tienes en mano es por origen, terreno y etiología MUY diferente y porque eres consciente de que el mismo conlleva un tiempo del que no sueles disponer.

¡Bienvenido al club de los alquimistas educativos!

En un entorno cada vez más VUCA se nos pide sigamos programando qué hacer y cómo hacerlo con nuestro alumnado; alumnos y alumnas que aún no conocemos, que han de adquirir las competencias necesarias para ser resolutivos en la vida y que, cual escultor, debemos modelar de la mejor manera posible puesto que cuando salgan de nuestro pequeño horno y, aún dentro de él, no se pueden quebrar. No sé cómo lo vives tú, pero ¡para mí esto es un gran reto!

La tarea en sí es muy compleja, pero, en mi opinión, es a la hora de realizar la Programación Didáctica y la Programación del aula cuando surge la mayor dificultad.  Porque aunque afortunada y/o desafortunadamente, es frecuente que los mismos contenidos se repiten una y otra vez a lo largo del currículum, y ante la pregunta ¿sabes qué es…? surgen dos tipos de respuesta: La cara de perplejidad(a saber, no lo he dado nunca o si lo he visto no me acuerdo) o la cara de “¡otra vez, noooo!”

Los docentes tenemos un reto diario, no fácil de llevar a cabo: vender un producto conocido consiguiendo que nuestros “clientes” atisben la satisfacción de “usarlo” de nuevo y, como dirían los anuncios, con “fórmula mejorada”.

Ilusionar al alumnado que tiende a la dispersión, al que prioriza la competitividad, al hipersensible, al que tiene problemas en casa, al que prefiere otros ámbitos a la asignatura que impartes… no siempre es fácil. Por eso la programación ha de ser diseñada ya desde la base… teniendo en cuenta dicha variedad.

Pero cuando te enfrentas al papel… no parece tan sencillo. Yo siempre temo no hacerlo bien. Y también me preocupa escribir lo correcto pero no ser capaz de hacer un buen seguimiento de lo programado.

He de confesar que mi estrategia a la hora de programar es sencilla: legislación autonómica, estándares de aprendizaje, qué aspectos de lo previsto para cada etapa quiero trabajar de una manera más experiencial, qué puedo abarcar con lo previsto en el libro de texto, qué interesa abordar planteando nuevas rutas y/o rutinas de pensamiento y, por último, intentar proponer formas de evaluación variadas que no se reduzcan a pruebas puntuales.

Para mí resulta un reto más complejo la Programación de Aula, porque no siempre se puede reflejar a priori el enfoque de lo que se va a realizar. Pero sí os puedo compartir mi truco más rentable: Tener siempre presente, al diseñarla, la Taxonomía de Bloom, también su versión revisada por Anderson y Krathwohl y la adaptación de Churches para la Era Digital. Estas últimas no cambian los niveles de dicha taxonomía pero los enriquecen con aprendizajes propios de los nuevos tiempos e introducen nuevas acciones relacionadas con las tecnologías digitales. 

¿Demasiado técnico explicado así? La cuestión es que, independientemente de que la forma de trabajo planteada sea deductiva o inductiva, hemos de garantizar la adquisición de los objetivos mínimos para todo el alumnado y en el diseño de la unidad didáctica: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear han de verse reflejados. En ocasiones es más cómodo trabajar por bloques de contenidos, pero en otras aporta una perspectiva más global plantear un solo proyecto y englobar en él diferentes acciones.

Pongamos por ejemplo una temática frecuente en la asignatura que imparto, Lengua y Literatura españolas: Categorías gramaticales, análisis morfológico, determinantes vs pronombres. En este caso se puede programar un “Juegos Reunidos” tanto en versión papel como en versión digital (hay miles de herramientas en la Red con las que es fácil crear actividades interactivas incluso para una “neardental digital “ como yo). ¿Qué tipos de juegos? Por ejemplo: para recordar usemos un Busca su pareja, para comprender propongamos un Busca las diferencias entre oraciones que contengan formas homónimas que se puedan diferenciar según acompañen a un sustantivo o lo sustituyan, un Bingo en el que esté escrito el análisis morfológico de palabras de  varias categorías y a medida que cantas esas palabras ellos tengan que localizar las que cumplen esa descripción, a posteriori pueden investigar y evaluar si el uso de estas categorías es frecuente o no en Canciones de moda que conocen y, por último, pueden crear una Autobiografía en la que empleen al menos 20 palabras de tipologías diferentes de dichas categorías.  Ante las propuestas, es lógico que cada alumno/a decida en función de sus potencialidades, de su momento personal, de su seguridad con el tema, etc… en qué retos se implica más; pero a día de hoy es nuestra obligación ofrecerles diferentes enfoques y mecanizar diversos abordajes para que, aún repitiendo contenidos, su radio de acción y gestión sea cada más amplio, más complejo y más eficiente.

En el fondo no es tan difícil, ¿verdad? ¡Y así garantizamos que tanto aquellos a los que les cuesta como los que querrían tener más estímulos se vean motivados … pero también que pongan a funcionar sus neuronas con diferentes ejercicios y que creen, aunque sea con los mismos contenidos, conexiones neuronales nuevas!  Curioso… cuando se hace así por sistema ya no se oye “Otra vez nooo” sino “¿y hoy que vamos a hacer? ¿Puedo ser el primero o primera?”  Y eso… trabajando con infancia y adolescencia…es un gran milagro.

En esta sociedad tan hiper-estimulada, es también prioritario programar el entrenamiento de la escucha activa (tanto interna como externa), la aceptación (el hecho de que la “verdad” y las potencialidades del otro sean diferente a la mías hace la vida más interesante), el discernimiento crítico y la comunicación efectiva (entrenar la reflexión sobre qué decir, a quién , cómo y cuándo transmitirlo para que, tanto en el ámbito educativo como en el vital, comunicarse se convierta en una acto satisfactorio).

Y como sustrato de todo, la conciencia de la diversidad, tan rica y tan mencionada pero no siempre explorada a fondo. Es, en base a ella, en mi modesta opinión, como hay que realizar la programación de aula: diseñar actividades, transformar los criterios de evaluación en herramientas de “evolución”, y realizar las adaptaciones metodológicas y/o, si es necesario, significativas teniendo en cuenta el proceso desarrollado por cada alumno/a desde la observación inicial hasta el momento evaluativo concreto.

Si además de programar así, tanto la PD como la planificación trimestral, somos capaces de lograr un clima de aula que preste atención al estado emocional del grupo y las circunstancias personales del alumnado (no solo de esos que “dan más tarea” sino también de esos “diamantes” cada vez más escasos que tienen interiorizados silencio y escucha),¡solo nos falta la capa de superhéroe!

Cuando me propusieron hablar de este tema, me pasó como cuando empiezo a planificar las programaciones: ¡Qué responsabilidad! ¿Por dónde empiezo? ¡Ay! ¿Y si no lo hago bien?

¡Queridos/as compañeros/as de camino! Creo que lo único que tengo claro a la hora de programar es que el aire de ayer, pleno de contenidos y de repetición mecánica de ejercicios, que sigue un libro de texto como elemento prioritario de trabajo, que planifica por temas, que considera las asignaturas compartimentos estancos y que trabaja con toda la clase y todas las clases del mismo nivel en bloque… ya no es posible respirarlo…

Tampoco es posible aún respirar el aire de mañana, máxime cuando los que intentan soplarlo a nivel político no siempre conocen las realidades de nuestras aulas, ni priorizan la calidad educativa por encima de la titularidad pública, privada o concertada del centro escolar, ni parecen llegar a consensos claros por el bien común.

Así pues, solo nos queda respirar el ahora y tener en cuenta que esta respiración está abocada a dejar paso a una bocanada nueva, más fresca y que debe oxigenar a nuestro alumnado en cuerpo, mente y espíritu. Y salir del Escape Room que resulta a veces el aula con el orgullo de haber sabido sobrevolar con profesionalidad los nuevos tiempos… ¡con o sin capa!

Marta Rodríguez Díaz.

Profesora de Lengua y Literatura ESO

Colegio Corazón de María (Claretianos de Gijón)


lunes, 14 de diciembre de 2020

La escuela o es inclusiva... o si no ¿qué es?

 No será fácil, pero será

 


Como tantos otros retos que la humanidad se ha propuesto antes y parecían a priori misiones imposibles de cumplir, la inclusión educativa, por difícil que parezca, llegará a instaurarse definitivamente en todos los colegios.

¿Por qué? Porque no hay nada que defina mejor al ser humano que el vivir en sociedad con los demás y compartir y aprender juntos.

 

De esto saben mucho nuestros alumnos. Quizá no de forma consciente, pero cada día que comparten en las aulas con sus compañeros, cada día que aceptan a los demás como son y cada día que consideran a todos los miembros de la comunidad educativa como partes iguales de un mismo todo, se van a casa habiendo aprendido mucho. Por supuesto, no solo hablamos de contenidos curriculares, porque en nuestros colegios no nos preocupamos sólo de eso; también habrán aprendido de experiencias basadas en valores básicos de buenos cristianos.

 

La inclusión nació no hace mucho (el 10 de junio de 1994 con la Declaración de Salamanca), pero desde el principio se presentó ante el mundo como la revolucionaria y nueva fórmula para que todas las personas, tengan las características que tengan, sean consideradas y se sientan como iguales.

Obviamente, esto es algo bueno para todos, puesto que a nadie le gusta sentirse “diferente” al gran grupo y nadie está exento de ello. Es algo de lo que tenemos que concienciarnos.

 


En nuestros colegios ya hace tiempo que caminamos en esa dirección, aunque cada día se hace más presente.

La escuela se ha de adaptar a sus alumnos y no al revés. Somos conscientes de que “cada persona es un mundo” y esos mundos hay que atenderlos como necesiten.

Ya no debemos sostener por más tiempo la idea de escuela tradicional, donde la clase se daba de forma inmovilista y los alumnos tenían que hacer por entenderlo todo, les costase lo que les costase. Eso, siempre y cuando lo consiguiesen, que por desgracia no siempre ocurría, y muchos de ellos se veían perjudicados por ello.

No. Esto no debe ser así.

Con esto no estamos diciendo que el alumnado tenga que dejar de esforzarse. Para nosotros, la cultura del esfuerzo es fundamental para tener éxito en la vida.

Pero lo que decimos es que hemos de ser lo suficientemente resolutivos y eficaces como para saber qué alumnos tenemos delante y cómo llegar a todos y cada uno de ellos.

Y ellos han de aprender a valorar y respetar a las personas no solo por lo que se ve, sino también por lo que no se ve, hasta que lo tengan tan interiorizado que ya sea algo natural y no al revés.

 

Volvemos al principio. Parece imposible. Pero nada más lejos de la realidad.

Todos los miembros de la comunidad educativa (alumnos, profesores, etc.) hemos de salir de nuestra zona de confort con roles y prejuicios obsoletos per saecula saeculorum heredados y estar abiertos al cambio, siempre desde el más absoluto respeto.

Vivimos en una sociedad multicultural y multidisciplinar, en la que cada día, de forma presencial o a través de las redes, estamos en contacto con cientos de personas distintas a nosotros mismos. Y de todas podemos aprender.

En esta vida, lo que aporta es lo que importa y, por supuesto, todos los seres humanos aportamos e importamos, de la misma manera que a nosotros los demás nos aportan y nos importan. 

 

Carolina Alcaide. Colegio Claret Valencia-Benimaclet