martes, 15 de febrero de 2022

Pacto Educativo Global


¿QUÉ HAY DETRÁS DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL?

El 12 de septiembre de 2019 el papa Francisco escribió: “Todo cambio necesita un camino educativo para generar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”. El cambio de mentalidad que él proponía en la encíclica Laudato Si’ (2015) -y que luego desarrolló en la encíclica Fratelli tutti (2020)- pasaba por un pacto educativo global que implicase renovar “la pasión por una educación más abierta e inclusiva, capaz de escuchar con paciencia, diálogo constructivo y comprensión mutua”. Para lograr este objetivo propuso un evento mundial para el 14 de mayo de 2020 en el aula Pablo VI del Vaticano.

Su deseo de encontrar soluciones, iniciar procesos de transformación sin miedo y mirar al futuro con esperanza adquirió un nuevo significado tras la irrupción de la pandemia y sus graves consecuencias en el campo de la educación. El Papa llegó a calificar de “catástrofe educativa” el hecho de que unos diez millones de niños en todo el mundo pudieran verse obligados a abandonar la escuela debido a la crisis generada por el coronavirus. Esta catástrofe no haría sino agrandar la brecha educativa que afecta a más de 250 millones de niños en edad escolar excluidos de toda actividad educativa.

Para entender el significado de esta atrevida propuesta del papa Francisco, que luego ha tenido diversos desarrollos, hay que prestar atención a las tres palabras que la condensan. Se trata, en primer lugar, de un pacto, de una alianza. El Papa no impone nada ni da recetas para resolver los problemas. Invita a los agentes implicados a compartir sabiduría y a buscar soluciones juntos. La escuela no puede ser un permanente campo de batalla. Pactar significa “acordar algo entre dos o más personas o entidades, obligándose mutuamente a su observancia”. El principio jurídico pacta sunt servanda (los pactos están para cumplirse) adquiere nueva urgencia en el campo de la educación. En segundo lugar, no se trata de un pacto económico (para ganar más), político (para conseguir más votos) o ideológico (para adoctrinar en una determinada visión del mundo), sino educativo. Su objetivo es lograr una educación de calidad que acompañe los procesos de cambio en los que la humanidad está embarcada en este primer tercio del siglo XXI. Finalmente, se habla de un pacto global en el sentido más amplio de la palabra: afecta a todas las dimensiones de la educación, a todos los sujetos implicados y a todos los países y regiones. En un mundo globalizado, no cabe imaginar una educación acotada al propio contexto. Educamos para el mundo de la sociedad de la información, para ser ciudadanos de la aldea global.



              ¿Qué implica un pacto de esta naturaleza? Podríamos hablar de una especie de C-7; es decir de siete claves que constituyen el terreno común para el trabajo de búsqueda conjunta.

1.       Poner a las personas en el centro de todo proceso educativo formal y no formal. Por importantes que sean los contenidos y aun los procesos, lo esencial es servir a la persona. Parafraseando el dicho de Jesús, podríamos decir que “la educación es para la persona y no la persona para la educación”. Esta clave implica una antropología en la que la persona (con independencia de su sexo, edad, raza, religión, lengua o condición social) nunca es un medio al servicio de otros fines, sino un fin en sí mismo. Por lo tanto, es digna, libre y responsable.

2.       Escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes a quienes se transmiten valores y conocimientos, para construir juntos un futuro mejor. La escucha se convierte en el punto de partida de todo proceso educativo. Solo desde ella se puede captar la singularidad de cada persona, sus necesidades más profundas, sus expectativas y los talentos y posibilidades que atesora.

3.       Fomentar la participación de los educandos en los procesos educativos, de manera que no queden reducidos a meros destinatarios, sino que se reconozca, fomente y celebre su protagonismo.

4.       Considerar a la familia como primera e indispensable educadora para que familia y escuela concurran de manera complementaria en la tarea de educar a los niños y jóvenes. Se suele decir que la escuela forma y la familia educa, pero quizá es más justo reconocer que ambas instancias son a la vez educativas y formadoras.

5.       Prestar una atención especial a los más frágiles y vulnerables, respetando su situación, respondiendo a sus necesidades especificas y buscando juntos su integración.

6.       Estudiar en las diversas etapas de la educación otras formas de entender la economía, la política y el progreso, de manera que no se eduque solo para el modelo social y cultural presente, sino para un mundo que sea cada vez más humano. Esto implica un nuevo concepto de “ciudadanía global” que ayude a superar la clave de la competitividad y la sustituya por la de la fraternidad universal (Fratelli tutti).

7.       Capacitar para la salvaguarda de la “casa común” ayudando a conocer la situación de nuestro planeta y la explotación sostenible de sus recursos, fomentando actitudes de respeto hacia el entorno natural y humano y creando hábitos de consumo sobrio y solidario.

 


¿Hay lugar para Dios en este pacto educativo global? Si, como decía san Ireneo, “la gloria del Dios es que el ser humano viva”, todo lo que se haga por una educación que favorezca la vida es un reconocimiento implícito de la gloria de Dios. El santo de Lyon añadía que “la vida del ser humano consiste en la visión de Dios”. ¿No es este el desafío de una educación verdaderamente integral, también en las sociedades pluralistas como la nuestra?

Gonzalo Fernández Sanz, CMF

lunes, 24 de enero de 2022

VISIBILIZAR EL PENSAMIENTO

 CULTURA DEL PENSAMIENTO EN ECONOMÍA DE 4ºESO

Descubrir la importancia de la economía en nuestra sociedad es una obviedad innecesaria. Los asuntos económicos marcan el presente y el futuro de nuestro alumnado, por tanto, tener una formación específica va a permitir que dicho alumnado comprenda la sociedad en la que se desenvuelve, adaptará decisiones responsables y éticas tanto en el plano personal como social permitiendo así la formación de una ciudadanía activa y responsable.

La economía está presente en todos los ámbitos de nuestras vidas, tanto a nivel personal como social; las relaciones laborales, las decisiones sobre el consumo o las relaciones con entidades financieras y bancarias son algunos ejemplos de las innumerables situaciones en que las personas nos vemos obligadas a tomar decisiones de carácter económico. Pero, además los indicadores y políticas económicas, las prácticas empresariales o las relaciones económicas internacionales son tema de debate social, formando parte de las noticias que a diario aparecen en cualquier medio de comunicación. Si se quiere formar a ciudadanía activa y crítica se hace necesario que cualquier persona conozca las reglas básicas que explican los fenómenos económicos, así como el lenguaje propio de esta materia.

Todo esto justifica mi reflexión hace varios cursos sobre la manera de impartir esta materia, buscando que fuese facilitadora del pensamiento racional y sistemático. En su momento había llegado a la conclusión que necesitaba algo distinto a un esquema de clase y dinámicas en la misma de “cuento y escucháis”. No tanto radicalmente distinta, sino que le aportase algún factor diferencial que aprovechase la naturaleza de los contenidos.

Tras un primer año de pruebas, utilizando instrumentos variados en estructuras de clase diversas, consolidé un modelo dónde el alumnado tuviese una parte activa y a la vez apareciese la explicación/discusión más tradicional. Buscaba que el alumnado no partiese de la nada, sino que hubiese lectura y reflexión, para que pudiese surgir la discusión y el intercambio de pareceres en la parte en dónde yo tomaba el timón de la clase.



La piedra angular de este esquema y estructura de clase es una rutina que consiste en obtener 3 Ideas principales de la materia del día; 2 preguntas, bien dudas de lo leído, bien dudas que les han surgido tras la lectura; 1 resumen de los contenidos de la clase. Con este patrón de tres pasos pretendo orientar el pensamiento y ayudo a estructurar los contenidos y trabajar en la materia.  De igual forma me permite abordar con los alumnos conceptos como; PIB; mercado bursátil; presupuesto familiar, etc., no en “frío”, si no tras una primera aproximación a los mismos.

Esta rutina es fruto de una análisis y síntesis de varias de las utilizadas habitualmente en el Colegio y otras como los apuntes Cornell. Lo que pretendía es dar instrumentos para aprender a pensar, a establecer un sistema continuado de razonamientos y reflexiones en una materia que se presta a ello.

Las sesiones de clase siguen la siguiente estructura. En un primer momento presento, en no más de cinco minutos, los contenidos a trabajar en la sesión, si es posible plateándoles alguna pregunta, o proyectando alguna noticia de prensa.

En el segundo momento consiste en el trabajo con la rutina de Ideas; Preguntas y Resumen desarrollando los dos primeros puntos, Ideas y Preguntas. Esto lo tienen que realizar en unos quince minutos.

En el siguiente paso ya abordo el momento de la explicación/discusión de los contenidos de la clase, como primer ítem aleatoriamente un par de personas leen el resumen de la clase anterior para ver la continuidad de la materia. De ahí se prosigue con la lectura de las ideas que varios alumnos han obtenido de la materia a tratar, así como las preguntas que han surgido. Para finalizar este iría la explicación por mi parte de los contenidos. El bloque se cierra, si es posible, con algún pequeño vídeo que resuma o profundice algo de lo visto en clase.

La actividad que cierra la clase es la elaboración de un pequeño resumen de los contenidos de ese día.

En algunas clases la rutina se sustituye por la utilización de alguna destreza al prestarse los contenidos a ello. Por ejemplo, para abordar los distintos sistemas económicos, de mercado, mixto y planificado, les planteo un compara/contrasta esto hace que de una forma muy gráfica el alumnado pueda analizar la información que procesará para terminar en sus pensamientos sobre los contenidos.



Los instrumentos de evaluación que utilizo son un cuadernillo de actividades junto a una comprensión lectora de una lectura relacionada con la unidad. A lo largo de la evaluación se programan un par de pruebas objetivas. Los alumnos me comentan que el utilizar la rutina les facilita el trabajo, puesto que tienen muy claras las ideas principales, así como la información agrupada y eso facilita su trabajo con los instrumentos de evaluación.

Adicionalmente y dentro del campo de las actividades tipo portfolio, y cumpliendo los principios de selección, reflexión y creación de un producto, en cada unidad tienen que realizar una actividad denominada I+R, en la cual seleccionan las 5 ideas principales de la unidad y elaboran 1 resumen de la unidad. Esta actividad en algunos casos se hace en el aula en formato papel o como una tarea Teams en formato digital. La última de las actividades antes de dar por finalizado la unidad es un formulario de metacognición que les ayuda a revisitar lo trabajado y reflexionar la utilidad de los contenidos.

El alumnado, cuando trato con ellos la efectividad de las rutinas y la idoneidad del esquema de clase, me manifiestan que las rutinas les ayudan a tener claras las ideas principales, reflexionando sobre las mismas y a resumir los conceptos más complejos en información más manejable. En lo referido a la estructura les parece dinámica al tener distintos momentos y va variando su implicación.

La parte negativa la señalan en cierta monotonía en la repetición de las rutinas y en instrumentos que en ocasiones son muy parecidos.

Tras ya varios cursos de utilización de esta forma de abordar el trabajo basado en la cultura del pensamiento, y lograr generar un corpus de actividades en el aula que buscan a un alumno activo y protagonista de su aprendizaje, las actitudes que percibo en el alumnado son altamente satisfactorias ante la materia. Tras el periodo de rodaje con el sistema se nota que la participación en el aula y la efectividad en su trabajo mejoran significativamente, logrando que la Economía forme parte de su formación como personas, como ciudadanos conscientes y críticos en nuestra sociedad.

 

Alberto Manzano Iglesias

Profesor de Secundaria

Colegio Corazón de María. Gijón

lunes, 13 de diciembre de 2021

¿Echas de menos el Cooperativo?

 NECESITAMOS TRABAJAR EN COOPERATIVO

Hablamos de trabajo cooperativo y sin embargo llevamos dos años repitiendo expresiones como: no te levantes, mantén la distancia, prohibido compartir con tus compañeros. Qué lejos de su significo original, “trabajar con otros de forma activa”. Parece que la pandemia nos ha hecho retroceder en el tiempo. Qué rabia, con lo que habíamos ganado a las formas de trabajo tradicionales en los colegios. Parece que hace un siglo que estábamos con los chicos en grupos, intentando fomentar otro estilo de hacer las cosas.

No siempre había sido así, y costó, pero habíamos llegado a una situación en la que habíamos comenzado a dar protagonismo a nuestros alumnos. Nuestros alumnos habían comenzado a ser los personajes principales del proceso de aprendizaje. Casi todas las metodologías que veníamos utilizando iban en la misma dirección, y en algunos casos hemos podido mantenerlo, pero se echa de menos.


                                     

Me pregunto qué será lo que los alumnos echan de menos de todo esto. Me pregunto qué será lo que prefieren. Trabajar como lo hacíamos antes o seguir en filas y cada uno a lo suyo. Me pregunto si habíamos avanzado tanto como para que los chicos quieran volver a las dinámicas de antes, aun siendo más exigentes. No olvidemos que ahora si yo no hago algo, la bronca me la llevo yo de mi profesor y de mis padres y punto. Antes eran mis propios compañeros los que me decían las cosas y me ponían las pilas. Que el grupo dependiese de mí era una responsabilidad que me generaba cierta tensión y me hacía sentir incómodo cuando no llevaba mi trabajo al día. Me hacía sentir una responsabilidad que trabajando yo sólo no tenía. Mis compañeros me animaban a tomar iniciativas que yo sólo nunca lo hubiese hecho. Recuerdo cómo teníamos que estar pendiente de las habilidades cooperativas y que cada uno teníamos una responsabilidad en el grupo.  Dicho así parece mucho más cómodo ser tu propio “jefe” y ser tú mismo el que te dices cómo y cuándo hacer las cosas. Y lo peor de todo era cuando teníamos que evaluarnos entre nosotros. Cuántas veces no habremos puesto la nota por ser amigo o no. Pero llegó un día en el que entendimos lo importante de valorar justamente el trabajo de los compañeros, sobre todo porque yo también quería que me evaluasen por lo que yo había trabajado.

De repente me doy cuenta de que esta forma de trabajar no estaba tan mal. Es vedad que suponía un esfuerzo extra, pero no estaba tan mal. Resulta que lo echo un poco de menos. Creo que sí que nos enseñó a ser más responsables con el trabajo, a creernos necesarios para los demás. Ten en cuenta que si yo no traía el trabajo, la cosa no salía adelante. Aprendí a organizarme y tomar iniciativas.



 Y todo esto ha sido posible casi sin darme cuenta y sin mencionar la palabra profesor. Éramos capaces de realizar todo esto, éramos nosotros los que nos organizábamos, disponíamos lo necesario, y nos decíamos todo lo necesitábamos. Él sólo nos planteaba el trabajo, nos daba las indicaciones, nos marcaba lo necesario para sacar buena o mala nota (rúbricas) y nos guiaba cuando era nos atascábamos con algo.

Ahora me doy cuenta de todo lo bueno que tenía trabajar así, me doy cuenta que merecía la pena. En el fondo estoy deseando volver a trabajar de esta manera. Estoy deseando volver a trabajar con mis compañeros y poder discutir con ellos y poner en común y distribuirnos tareas. En el fondo nos colocaba como actores principales de nuestros aprendizajes. Nos hacía reflexionar cómo habíamos logrado llegar a realizar el trabajo.  Nos preparaba para una sociedad menos individualista, más social, capaz de compartir aprendizajes y conocimientos.

 

Miguel de Frutos Velasco

Jefe de estudios de Primaria

Colegio Claret de Segovia



lunes, 29 de noviembre de 2021

¿Tu colegio está preparado para las TIC?

 Consideraciones para que las TIC no te arruinen la sesión.


Lunes por la mañana. Este fin de semana has rematado las actividades de tu nuevo proyecto. Tras innumerables horas de preparación (con o sin la ayuda de un compañero/a) de las agrupaciones, el sistema de evaluación, la inclusión, la cultura de pensamiento y tras un sonado fiasco con los obsoletos mini-portátiles colegiales, has incluido una autorización para que el alumnado traiga su dispositivo al colegio. Todo tu alumnado saca el dispositivo con las baterías físicas y emocionales bien cargadas. Encienden, introducen la contraseña de la Wifi colegial y… No sabemos si hace falta describir el cuadro a continuación. Innumerables manos levantadas: - Profe, a mí no me va - ¡Jo, ¡qué lento, tarda dos años! - ¡Se nos ha ido la conexión!  Y, de pronto, suena el timbre que indica el final de la sesión. Todo el mundo levanta la cabeza de su dispositivo y se mira con la misma expresión de asombro y hastío. Sales del aula y le preguntas al Coordinador TIC, ese compañero o compañera que sabe un poquito más que los demás y que te contesta con una elevación de hombros, entre la resignación y el “¿Qué esperabas?”. Esta es la realidad de muchos centros y profesores que, espoleados por sus ganas de innovación o por la presión de sus equipos directivos, se lanzan a esta aventura del One to One.

 


Los centros y sus equipos directivos deben reflexionar sobre ciertas cuestiones críticas, para que este “querer avanzar” hacia el trabajo con dispositivos en el aula no se vuelva una pesadilla y fuente de frustración para todos. Y no hablo aquí solamente de las decisiones previas a nivel pedagógico sobre si tener dispositivos en el aula va a ser seña de identidad del trabajo a realizar, será un complemento o una decisión de cumplir con lo justo que la legislación imponga por decisiones de tipo ético, educativo o moral, sino de lo necesario para que la experiencia sea además de educativa, fiable y segura.

 

Primera curva: tu edificio.

Seguramente tu edificio es un edificio antiguo, que vaya desde lo señorial a lo directamente industrial. Gruesos muros de ladrillo, modernizado con alguna pared de cristal; interminables pasillos, esquinas y recovecos. Toda una trampa para las ondas de tu wifi que, estratégicamente situada para dar la mayor cobertura con el mínimo coste, no alcanza todas las aulas.

La única solución es llevar el cableado hasta cada aula. Sí, ya sé lo que estás pensando: es mucho, pero que mucho cable. En nuestro caso concreto, para llevar una doble conexión a cada aula y al ritmo de la primera y segunda fases, estamos hablando de más de 1.5 km. La solución que como centro tomamos fue la de poner una conexión cableada para el ordenador del profesorado y otra con una antena wifi que genera una red propia para esa aula.

Piensa que quizá no quieras que la red esté funcionando todo el tiempo, prepárala para poderla desconectar por fases.

Segunda curva: tu conexión.

Aunque hoy en día casi todos los centros situados en núcleos urbanos poseen fibra óptica, puede que tu centro, por encontrarse a las afueras o en un entorno rural, todavía no pueda acceder a ella y tu velocidad de conexión, así como su asimetría, te limite en todos los aspectos.



Es imprescindible una conexión de fibra óptica simétrica. ¿Qué significa esto? Se trata de una conexión de alta velocidad que, con la necesaria infraestructura, permita que la velocidad llegue a cada dispositivo y que la velocidad de subida y bajada sea la misma. Nuevamente, para que tu señal no empiece a repartirse y llegue famélica o no llegue a los dispositivos necesitas que el cable llegue al mayor número de dispositivos de manera directa. Tus antenas wifi (si no son de las carísimas) serán capaces de absorber un número determinado de equipos que, para tus cálculos, no van a ser varias aulas con sus 25 o 30 alumnos y alumnas. Tendrás que ir de una en una.

Tercera curva: tu infraestructura previa.

Tu centro seguro tiene cables, switches, repetidores wifi y, en casos excepcionales, un Firewall de aquella empresa que lo instaló a principios de milenio o del profesor entusiasta con exiguo presupuesto, que no está a la altura de los requerimientos de lo que hoy día se precisa. Además, puede que el criterio que llevó a crear la infraestructura de esa manera no sea la mejor en el momento actual.

Es probable que la categoría de los cables instalados y su antigüedad, además de su longitud, estén limitando tu velocidad. También, si discurren cerca de la instalación eléctrica, las interferencias lo harán. A estas alturas, ya te habrás dado cuenta: más cable. Si es posible, de categoría 6 o superior y con apantallado si va cerca del circuito eléctrico.

Tus Switches y cualquier elemento de red debe ser gigabit, de lo contrario el cuello de botella y la limitación de velocidad está servida. Revisa todo el material y si no es gigabit, descártalo. Ya sé que parece que está nuevo y que funciona bien, pero hazme caso, DESCÁRTALO. Y si no quieres tener el almacén lleno de cosas que no utilizarás, dónalo o llévalo a un punto limpio.

Asegúrate de que las conexiones, crimpados y demás son limpios y no pierdes velocidad. ¿En cada uno? Sí. Ahorrarás tiempo en caso de buscar, después de tener todo montado, dónde demonios se han ido esos megas de velocidad.

Ve más allá de lo necesario. Seguramente lo vas a necesitar en menos tiempo del que crees.

Es necesario tener un documento de redes y servicios bien claro, actualizado y con recomendaciones para dummies (del tipo ¿está el cable bien conectado? Si es así comprueba que estás en la red adecuada… ¿Has escrito bien la contraseña?). Ya sabéis… usando el pensamiento computacional. De lo contrario el día que tú o vosotros no estéis, nadie sabrá por dónde va qué, cuáles son las contraseñas o por qué el ordenador del laboratorio no tiene conexión.

Cuarta curva: la seguridad.

Se estima que casi el 85% del contenido de internet es inapropiado para alumnado en edad escolar obligatoria y la seguridad de que el alumnado no va a poder acceder al mismo (al menos desde la red colegial y en horario lectivo) tiene que ser plena.

Sé que no es un recurso barato y, en la mayoría de los casos, es una tortura configurarlo para que funcione como queremos y deje a los libros digitales acceder, pero necesitas un Firewall y este debe ser de calidad. Además de controlar el tráfico y optimizar la velocidad y carga de las conexiones, te permitirá dormir tranquilo sin encontrarte una denuncia de una familia por no proteger a un menor de contenido inapropiado.

Además, hay que establecer un protocolo de cambio de contraseñas para que todo el alumnado del colegio no acabe con el teléfono continuamente enchufado cada vez que todo se pone en marcha. El firewall puede ayudarte no dejando que determinado tipo de dispositivos puedan conectarse en determinadas redes. O a lo mejor si los equipos son colegiales, se puede identificar cada equipo con su dirección IP (esto sería lo ideal si los equipos son colegiales o los usuarios lo permiten).

Quinta curva: tu presupuesto.

Puede que esta sea otra curva en tu camino o no. En nuestra experiencia personal de colegio pequeño, en situación postpandemia y luchando por mantener nuestro flujo de alumnado, sí lo ha sido y lo sigue siendo.

Habrá cuestiones en las que el presupuesto es innegociable: Firewall, categoría de los cables y calidad de los dispositivos de distribución de la señal (switches y antenas). Pero hay otras en las que podemos optimizar el presupuesto. Por ejemplo, el esquema de red. ¿Todas las clases necesitan que todo el alumnado se conecte? ¿Dónde colocar los elementos de distribución para ahorrar cable? ¿Qué empresa me ofrece la mejor relación calidad-precio?

Nuestra opción personal ante la necesidad de abarcar el máximo posible con el menor presupuesto, nos llevó a completar la infraestructura nosotros mismos. Sí, nos formamos de manera no reglada y, con el asesoramiento de la empresa que realiza el mantenimiento de los equipos de oficina, nos lanzamos al asunto. Sí, utilizamos horas fuera de toda jornada lectiva y no lectiva para ir haciéndolo realidad, personal de mantenimiento incluido (que nos teme cada vez que aparecemos por la garita). ¡¡Y sí, utilizamos el aprendizaje servicio para que el alumnado de Tecnología de 4º de ESO nos ayudara en la tediosa tarea de crimpar las conexiones rj45!!

Tras dos de las cuatro fases en las que dividimos el proyecto ya ejecutadas, todo funciona de la manera esperada: el profesor siempre tiene internet y el alumnado se conecta para las tareas sin problema y, salvo algún problema muy puntual que se suele resolver con el protocolo para dummies, los quebraderos de cabeza ahora suelen estar con los equipos. Pero esa es otra historia que, si me dejan…, algún día os contaré.


Israel Delgado

Jefe de Estudios de ESO 

Colegio Claret de Aranda de Duero

 

lunes, 15 de noviembre de 2021

LA CONVIVENCIA ES UN CAMINO DE IDA Y VUELTA

 COLEGIOS QUE MEJORAN LA SOCIEDAD

En educación, todos los caminos tienen que ser recorridos en los dos sentidos que conectan a las personas.

A veces me cuesta explicar la diferencia entre dirección y sentido en mis clases. Entiéndeme: La dirección es la línea que une dos puntos y el sentido es el recorrido que elegimos hacer para ir de uno a otro.

La convivencia diaria produce uniones que siempre van de una persona a otra. No es importante su duración en el tiempo, sabemos que hay encuentros muy cortos que marcan una vida. Pocos sitios hay que sean capaces de crear interacciones tan diversas, intensas y significativas como las que aparecen en los colegios. Esto convierte la labor educativa no solo en un derecho, es la obligación de garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes tengan acceso a la educación, pero no a cualquier educación sino a una educación de calidad con igualdad de oportunidades, justa y equitativa para todos y para todas (Ainscow, Booth y Dyson, 2006; Echeita y Duk, 2008)

Nuestros colegios reproducen los contextos sociales en los que están inmersos, pero tienen el objetivo de mejorarlos. No es suficiente que funcione la inclusión en nuestras aulas y patios, el objetivo es crear espacios donde todos puedan vivir con los demás y ser útiles para ellos. Os hablaba de la dirección que conecta dos personas y que podemos recorrer en los dos sentidos para llegar al otro o para dejar que el otro me llegue a mi.



En nuestro colegio de Madrid respondimos a la necesidad del barrio de Chamartín de atender alumnos con trastorno general del desarrollo. Lo que empezó con tres alumnos con trastorno en el espectro autista es ahora una apuesta renovadora en nuestros pasillos. Este curso hemos abierto la tercera aula TGD, y tres especialistas en Audición en lenguaje y tres Técnicas de Integración social coordinan al claustro de profesores en el trabajo diario para que estos alumnos accedan al contexto social en el que van a vivir.  Más allá de las características que día a día se trabajan con ellos, cada uno es diferente (ausencia de lenguaje, hiperactividad, ecolalias…), importa que entendamos que su dificultad de comunicación no significa que no sientan y que no sean conscientes de lo que ocurre alrededor. Que el niño quiera participar del juego de sus iguales y no sepa cómo hacerlo, por ejemplo, exige un trabajo más importante que aprender las vocales o los números. Es un trabajo largo donde unos y otros tienen que encontrar la manera de entenderse.

Nada en el colegio me daba tanta alegría como cuando Álvaro, que ya lleva tres años con nosotros en un aula TGD, se paraba y me miraba un momento hasta que en el recreo otros niños se acercaron a él, le cogieron de la mano y le dejaron llevarles a saltar al rincón del patio donde se siente seguro. Recorrían la misma línea que les unía, pero cada uno en el sentido que les llevaba al otro.

La escuela inclusiva debe modificar su estructura y ofrecer a todos las oportunidades educativas y ayudas que garanticen el desarrollo personal autónomo y su avance académico. La inclusión es todo lo opuesto a la uniformidad. Ofrece el reto de crear contenidos a partir de las diferencias y los puntos comunes.



Son muy importantes los espacios participativos donde el valor fundamental sea el interés por la convivencia, la comunicación, el interés por aprender y relacionarse. Para desarrollar las competencias asociadas a todo esto, los grupos cooperativos, la docencia compartida en el aula, el trabajo colaborativo, los grupos interactivos, la tutoría entre iguales y el trabajo por proyectos serán prácticas necesarias y eficaces.

A finales del curso pasado el colegio Maria Corredentora nos ofreció poner en marcha una experiencia nueva: un aula estable en nuestro colegio. Un aula estable es un Programa Profesional de estudios administrativos (Formación Profesional) en el que sus alumnos y profesores trabajan en un aula de nuestro colegio. Comparten con el resto de alumnos en los espacios comunes, patios y comedor. Asisten a las clases de religión, educación física y a las tutorías.

En nuestras aulas cabemos todos, con todas nuestras luces y con todas nuestras sombras. Escuchamos todas las voces de nuestro alumnado, dejamos que sean un poco más ruidosas y reconocemos y valoramos la identidad de cada chica y chico.

Los alumnos de María Corredentora/Claret se encargan de hacernos fotocopias y nos ayudan a encuadernar y a digitalizar documentos. Ignacio es uno de ellos y también forma parte del equipo de mediación del Claret. Él Sabe que me gustan mucho los cómics y, a veces, cuando baja a secretaría a por sus tareas, viene al despacho para que le cuente algo sobre mis tebeos. Se retrasa y llega tarde a clase por mi culpa y yo, consciente de mi error, recibo cariacontecido la regañina de sus profesoras, pero creo que me voy a volver a equivocar encantado. Ir del uno al otro nos enseña que hay direcciones que, si no se recorren en los dos sentidos, no llevan a ninguna parte.

 José Ignacio Jiménez Ortega

Director coordinador del Colegio Claret de Madrid


martes, 26 de octubre de 2021

EL CAPÍTULO GENERAL Y LA EDUCACIÓN

 ¿QUÉ SUEÑA DIOS PARA LOS CLARETIANOS?

Quizás muchos sabéis que este verano los Misioneros Claretianos hemos tenido nuestro XXVI Capítulo General. Cada seis años nos paramos a revisar nuestra andadura como Congregación, identificando las semillas de vida pero también la “cizaña” y debilidades que suponen desafíos y retos para el futuro. Pensando en el 2027 nos hemos preguntado ¿cuál podía ser hoy el sueño de Dios sobre la Congregación? ¿Qué Congregación nos gustaría encontrar al final de este sexenio, cuando se celebre el próximo Capítulo General? Un sueño de Dios que se convierte en proyecto de vida y Misión.



Ha sido un camino sinodal, palabra de origen griego que significa caminar juntos. A pesar de la pandemia a lo largo de todo el mundo en la preparación del Capítulo se han producido centenares de conversaciones entre los claretianos de los distintos lugares y las personas que participan en los diversos ámbitos apostólicos y pastorales. La sinodalidad, este camino conjunto, no se reduce a responder a algunas consultas, en nuestro contexto más próximo, a lo largo del sexenio han sido y son muchas las personas implicadas en la vida de la institución claretiana y sus obras, especialmente las educativas, asumiendo responsabilidades en su animación, gestión y propuestas de actuación.

William Shakespeare afirmaba que “estamos hechos de la misma materia de los sueños”. Es la energía que impulsa y hace avanzar a la humanidad. Para poder mirar ilusionados el futuro necesitamos cierta sensibilidad que nos permita interpretar los signos de nuestra realidad que Dios nos ofrece y los anhelos de nuestro mundo educativo y, desde ahí, soñar.



Bien es cierto que los siete sueños que articulan el documento del XXVI Capítulo son transversales a todas las actividades y obras de los claretianos, pero el número cuatro podemos sentirlo más directamente vinculado al mundo educativo:

 

“Soñamos una Congregación audaz e itinerante que, enviada por el Espíritu del Señor, sale hacia las periferias, se acerca a los jóvenes, camina con ellos y los anima a responder a la llamada de Dios.” (nº 63)

Se traduce en planes, diseños, que procurarán que se vuelvan realizables y tangibles. El mismo documento recoge estas afirmaciones en un presente que nos sitúa en nuestro punto de llegada en el año 2027: “Entre los jóvenes y niños actuamos sin prejuicios, abiertos a su novedad y valores y a sus sueños de una humanidad mejor. Prestamos atención prioritaria a la niñez y juventud empobrecida. Les ofrecemos el testimonio de nuestra vida y un ambiente seguro en el que crecen libres y felices. (nº 64,c) y continúa diciendo: ”Hemos impulsado nuestras instituciones educativas como plataforma privilegiada para salir al encuentro de los jóvenes y de muchas personas sin otras oportunidades formativas. Las atendemos en sus necesidades individuales, sociales y espirituales.” (nº 64,d)

Todo ello se expresa en un compromiso concreto: “Velar por que nuestras instituciones educativas sean centros de calidad que, en colaboración con las familias, cuiden con esmero la formación en valores, la transmisión de la luz del Evangelio y la atención a los más vulnerables. Crearemos entornos seguros para que niños, adolescentes y jóvenes crezcan en libertad y responsabilidad. (nº 69)

Alguien podrá citar a los clásicos, en este caso españoles, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”. Cierto que los sueños pueden quedarse en quimeras, en ocurrencias fantasiosas e ingenuas. Ser una mera declaración de buenas intenciones.

Actuamos desde el convencimiento de que los sueños nos están hablando de lo que está por venir, aspiraciones que nacen del compromiso personal y comunitario porque junto con los sueños identificamos en nuestros colegios muchas semillas de vida. Sin pretender realizar una enumeración exhaustiva, semillas de vida son los esfuerzos por la personalización, la adecuación de las metodologías para favorecer la centralidad del alumno, las realidades de inclusión que podemos descubrir en nuestras aulas, así como las acciones que nos hablan del cuidado integral de niños y jóvenes, la búsqueda de sinergias de toda la comunidad educativa donde las familias tienen un papel cada vez más relevante. La creación de espacios seguros dotándonos de protocolos, formándonos y sensibilizándonos sobre este tema a los que formamos el conjunto del colegio son también semillas de vida.



Confiamos que estos sueños sean compartidos por muchos y que desde el compromiso personal y colectivo podamos construir una nueva realidad colegial. Decía Jorge Luis Borges que “el verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta el modo imperativo” ¿Te animas a caminar juntos?

Adolfo Lamata Muyo, cmf

Provincial de los Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago

lunes, 4 de octubre de 2021

FELIZ CURSO: ESCUCHA TU SON

 "SOMOS ESPECIALES Y PODEMOS HACERLO"

Casi finalizando septiembre, buscamos un momento para poner en orden nuestros pensamientos ….septiembre ese mes de 30 días que por un lado, necesitas que sea mucho más longevo pero, por otro lado, das gracias a que haya finalizado y hayas sobrevivido a él ;)

Septiembre es sinónimo de inicio, de principios y de un nuevo curso escolar pero, no un nuevo inicio desde cero sino, un inicio desde el punto en el que paramos a coger aire y a cargar pilas el curso anterior…

Por eso, en los coles en septiembre se habla de continuación, de avance, de progreso y siempre debería ir acompañado de una sonrisa y de un “Nosotros somos especiales y podemos”.


En Fuensanta esto se respira. Se respira gracias a todos nosotros. A nuestra fuerte convivencia y a nuestra firme creencia en que cada uno tiene algo de “especial” para aportar y formar ese “nosotros”. Así es la inclusión: algo mágico y real si consigues que se respire.

Lo respiramos en muchas ocasiones….cuando cruzas el patio y escuchas 15 lenguas maternas distintas, que no son oficiales en nuestra autonomía y, con una naturalidad pasmosa,  observas el esfuerzo de alumnos de la misma edad comunicándose a través del lenguaje de la sonrisa para conseguir hacerse entender….cuando celebras momentos especiales y cada uno aporta su costumbre o ritual y convergen de tal manera que tras un salmo se escucha una sura….cuando por “despistes de logística materna” un compañero no tiene almuerzo y se comparte un bocadillo incluso plantándole, de algún modo, frente al COVID… y, por supuesto, cuando un alumno necesita un empujón y se le da pero cogiéndole la mano para que no pierda el equilibrio en ese momento….

Este curso como hemos dicho antes, continuamos avanzando, tenemos un nuevo reto que consiste en hacer realidad una nueva vía de formación dentro del centro: la formación profesional básica, para nosotros una alternativa más que posibilitará que nuestros alumnos con menor capacidad comunicativa se inserten en la vida laboral en un futuro.

Reto en el que estamos trabajando con mucha ilusión porque creemos firmemente que todos nosotros tenemos necesidad de formación, de alcanzar el objetivo final de nuestro cole “ser una persona íntegra, coherente y feliz en nuestra sociedad” y que para ello, es imprescindible que tengamos caminos distintos, diversos, alternativos aunque, como no, todos finalicen en la meta: haber vivido, convivido y aprendido en Claret.


Con ilusión por este nuevo inicio y con las pilas “bien cargadas” os deseamos un curso 2021-2022 cargado de retos y que estos retos se transformen en avances que nos produzcan sonrisas.

Ánimo y fuerza a todos los educadores, alumnos y familias: este va a ser un gran curso, "Escucha tu son" y disfruta.

Inma Martínez

Directora Coordinadora Colegio Claret de Fuensanta (Valencia)