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jueves, 25 de abril de 2024

CLARET FUENSANTA ES OTRA HISTORIA

 Súper C pactando por el mundo nos ha impulsado a descubrir el Pacto Educativo Global

Este curso ha sido intenso, lleno de experiencias y vivencias que han ido transformando nuestras mentes y nuestros corazones. Por eso, hemos querido compartir con las personas más cercanas todo lo vivido y aprendido y no hemos podido resistirnos a gritar a los cuatro vientos nuestro descubrimiento porque, nuestro colegio debe traspasar sus muros.

Iniciando curso, en septiembre, recibimos un mensaje de Súper C: la versión fuensantina, producto de la mirada infantil de niños y niñas de nuestro Padre Claret.

Súper C llegó, con maletas facturadas en distintos destinos, tras un viaje intenso por toda nuestra casa común y consternado por los contrastes que a veces en ella se dan, decidió enviar unas cuantas maletas a los alumnos de Fuensanta repletas de información y objetos que daban pistas para descubrir los distintos retos que nos quería compartir.



Así fue como de la mano de Súper C los alumnos de primaria decidieron que, si Súper C solo no podía, ellos tampoco; por eso, decidieron pedir ayuda a los alumnos de secundaria y nacieron las primeras alianzas: los apadrinamientos internos.

Esos apadrinamientos fueron muy especiales y generaron complicidades fruto de la experiencia de estar al servicio del otro. Cada alumno debía de acompañar a su apadrinado y cada apadrinado debía acompañar a su padrino. Así se lanzaron a los cuatro retos que tenían como compromiso principal cuidar la casa común.

El primer reto liderado por los alumnos del primer ciclo de primaria y segundo de secundaria descubrieron que la naturaleza necesitaba ayuda y tras propiciar la alianza externa con los bomberos de Valencia decidieron que tenían que pasar a la acción. Comprometerse haciendo e ir más allá: responsabilizar a sus familias.

Iniciaron el reto repoblando una zona afectada por un incendio en su localidad, continuaron creando un huerto en el cole y acabaron planteando a todas sus familias la necesidad de acciones pequeñas a través del lápiz plantable.

El segundo reto liderado por los alumnos del segundo ciclo de primaria y tercero de secundaria fue conocer la realidad que viven los animales en todos los rincones del planeta teniendo en cuenta sus necesidades y sobretodo, planteándose si el trato que les damos es justo y digno.

Iniciaron el reto conociendo la protectora Felcan y tras crear la alianza con ellos, visitaron un refugio y lanzaron una campaña de manufactura de collares solidarios que con su recaudación pudieron afianzar la alianza externa.

El tercer reto liderado por los alumnos de quinto y sexto de primaria y cuarto de secundaria fue conocer la situación actual de las aguas trabajando de la mano con los técnicos de Aguas de Valencia y esto posibilitó una nueva alianza que llevó a nuestros alumnos a salir a zonas turísticas cercanas y ser conscientes de los abusos que el ser humano realiza en su vida diaria. Tras una asamblea de alumnos se creó una petición de firmas online para solicitar el apoyo en el Ayuntamiento y colocar papeleras en los lugares turísticos y potenciar así el cuidado de la casa común.

Y el cuarto y último reto, liderado por los alumnos de primero de la eso y la Formación Profesional Básica consistió en conocer los contrastes mundiales que generan la contaminación textil y adentrarse en la reflexión de que una parte del mundo esté inmerso en un sistema de fast fashion creando en la otra parte, un increíble cementerio textil. Tras un módulo de corte y confección para dar alternativas a la ropa usada, generaron una campaña de sensibilización llamada “La ropa como los gatos tiene 7 vidas” y con ella buscaron la alianza de otro colegio institucional que se sumó a la causa: Claret Benimaclet.



Tras la superación de los cuatro retos de la mano de Súper C y habiendo viajado a muchos destinos, íbamos conformándonos como una comunidad abierta a la acogida y con el firme compromiso del cuidado de la casa común y de la renovación de la economía y la política.

Pero Súper C tenía previstos mayores retos para nosotros y se alió con el alumnado más pequeño, los alumnos de infantil.

A ellos les marcó como destino el Polo Norte y les pidió que susurraran a sus mayores un gran secreto: en la vida hay gente realmente especial que se convierte en guardianes de piedras preciosas y necesarias para la creación de un nuevo humanismo.

Así pudieron descubrir los alumnos de primaria un valor que a modo de piedra preciosa guardan nuestros mayores: el amor incondicional y; los alumnos de secundaria pudieron descubrir que las personas con discapacidad deberían nominarse personas con capacidades extraordinarias porque no hay nada más extraordinario que derribar muros salvaguardando la inocencia, el esfuerzo y la superación.

Y cuando los más pequeños regresaron del Polo Norte, consternados de la situación que están sufriendo los osos polares, lanzaron un compromiso a toda su comunidad. Pero, rápidamente, entendieron que debían buscar mayores alianzas y buscaron jóvenes generaciones del Claret Benimaclet y del Claret Segovia, afianzando así dos nuevas alianzas institucionales.

  

Súper C se entusiasmó al ver que sí pueden hacerse muchas acciones que pueden generar alianzas y sinergias entre los seres humanos para alentar compromisos importantes y con ese entusiasmo decidió coger aire, observar el mundo desde otra perspectiva porque no cabe duda que hay sombras, pero, también, muchas luces.

Por ello, cuando tomando aire se encontró con el Papa Francisco le quiso mostrar todo lo que había observado y ambos coincidieron en que el Pacto Educativo Global no es un sueño, sino una meta alcanzable.



“En Fuensanta construir el proyecto de la mano de sus jóvenes generaciones ha sido descubrir el Pacto Educativo Global junto con las verdades que dan sentido a la vida”

Comunidad educativa Claret Fuensanta

miércoles, 6 de marzo de 2024

PACTO EDUCATIVO GLOBAL. FRANCISCO Y SUS INTUICIONES...

 



¡Querida comunidad educativa!

 En el corazón de nuestro colegio Claret de Aranda de Duero, un evento especial marcó la llegada del Adviento este diciembre: el encendido del árbol. Pero este no fue un árbol común, sino un abeto recién plantado, que simboliza nuestra renovada dedicación al Pacto Educativo Global, un llamado del Papa Francisco que ha resonado en cada rincón de nuestro centro.

 La ceremonia fue más que un simple acto; fue un testimonio de nuestra conexión con la naturaleza y nuestro compromiso con la educación global. El árbol, ocupando el lugar de un pruno derribado por un temporal, representa la fortaleza ante las adversidades y la esperanza que siempre florece en nuestro camino.


Durante la velada, un buzón de deseos invitó a nuestra comunidad a compartir sus anhelos para un mundo educativo más inclusivo y solidario. Estos mensajes, llenos de inspiración, se convirtieron en un manifiesto que refleja el espíritu colectivo hacia el cambio positivo en la educación.

 La presencia de casi quinientas personas en este evento iluminó nuestra misión. La energía contagiosa, unida al encendido del árbol, trascendió las palabras y se transmitió a través de las ondas locales, llegando a un público más amplio gracias a la cobertura televisiva.


En este Adviento, renovamos nuestro compromiso con la educación integral, abrazando los principios del Pacto Educativo Global. Que la luz del árbol ilumine nuestros caminos, guiándonos hacia un futuro educativo lleno de esperanza y solidaridad.





Con gratitud y entusiasmo, el equipo de marketing y comunicación, junto al coordinador de PEG del colegio Claret de Aranda de Duero.

martes, 15 de febrero de 2022

Pacto Educativo Global


¿QUÉ HAY DETRÁS DEL PACTO EDUCATIVO GLOBAL?

El 12 de septiembre de 2019 el papa Francisco escribió: “Todo cambio necesita un camino educativo para generar una nueva solidaridad universal y una sociedad más acogedora”. El cambio de mentalidad que él proponía en la encíclica Laudato Si’ (2015) -y que luego desarrolló en la encíclica Fratelli tutti (2020)- pasaba por un pacto educativo global que implicase renovar “la pasión por una educación más abierta e inclusiva, capaz de escuchar con paciencia, diálogo constructivo y comprensión mutua”. Para lograr este objetivo propuso un evento mundial para el 14 de mayo de 2020 en el aula Pablo VI del Vaticano.

Su deseo de encontrar soluciones, iniciar procesos de transformación sin miedo y mirar al futuro con esperanza adquirió un nuevo significado tras la irrupción de la pandemia y sus graves consecuencias en el campo de la educación. El Papa llegó a calificar de “catástrofe educativa” el hecho de que unos diez millones de niños en todo el mundo pudieran verse obligados a abandonar la escuela debido a la crisis generada por el coronavirus. Esta catástrofe no haría sino agrandar la brecha educativa que afecta a más de 250 millones de niños en edad escolar excluidos de toda actividad educativa.

Para entender el significado de esta atrevida propuesta del papa Francisco, que luego ha tenido diversos desarrollos, hay que prestar atención a las tres palabras que la condensan. Se trata, en primer lugar, de un pacto, de una alianza. El Papa no impone nada ni da recetas para resolver los problemas. Invita a los agentes implicados a compartir sabiduría y a buscar soluciones juntos. La escuela no puede ser un permanente campo de batalla. Pactar significa “acordar algo entre dos o más personas o entidades, obligándose mutuamente a su observancia”. El principio jurídico pacta sunt servanda (los pactos están para cumplirse) adquiere nueva urgencia en el campo de la educación. En segundo lugar, no se trata de un pacto económico (para ganar más), político (para conseguir más votos) o ideológico (para adoctrinar en una determinada visión del mundo), sino educativo. Su objetivo es lograr una educación de calidad que acompañe los procesos de cambio en los que la humanidad está embarcada en este primer tercio del siglo XXI. Finalmente, se habla de un pacto global en el sentido más amplio de la palabra: afecta a todas las dimensiones de la educación, a todos los sujetos implicados y a todos los países y regiones. En un mundo globalizado, no cabe imaginar una educación acotada al propio contexto. Educamos para el mundo de la sociedad de la información, para ser ciudadanos de la aldea global.



              ¿Qué implica un pacto de esta naturaleza? Podríamos hablar de una especie de C-7; es decir de siete claves que constituyen el terreno común para el trabajo de búsqueda conjunta.

1.       Poner a las personas en el centro de todo proceso educativo formal y no formal. Por importantes que sean los contenidos y aun los procesos, lo esencial es servir a la persona. Parafraseando el dicho de Jesús, podríamos decir que “la educación es para la persona y no la persona para la educación”. Esta clave implica una antropología en la que la persona (con independencia de su sexo, edad, raza, religión, lengua o condición social) nunca es un medio al servicio de otros fines, sino un fin en sí mismo. Por lo tanto, es digna, libre y responsable.

2.       Escuchar la voz de los niños, adolescentes y jóvenes a quienes se transmiten valores y conocimientos, para construir juntos un futuro mejor. La escucha se convierte en el punto de partida de todo proceso educativo. Solo desde ella se puede captar la singularidad de cada persona, sus necesidades más profundas, sus expectativas y los talentos y posibilidades que atesora.

3.       Fomentar la participación de los educandos en los procesos educativos, de manera que no queden reducidos a meros destinatarios, sino que se reconozca, fomente y celebre su protagonismo.

4.       Considerar a la familia como primera e indispensable educadora para que familia y escuela concurran de manera complementaria en la tarea de educar a los niños y jóvenes. Se suele decir que la escuela forma y la familia educa, pero quizá es más justo reconocer que ambas instancias son a la vez educativas y formadoras.

5.       Prestar una atención especial a los más frágiles y vulnerables, respetando su situación, respondiendo a sus necesidades especificas y buscando juntos su integración.

6.       Estudiar en las diversas etapas de la educación otras formas de entender la economía, la política y el progreso, de manera que no se eduque solo para el modelo social y cultural presente, sino para un mundo que sea cada vez más humano. Esto implica un nuevo concepto de “ciudadanía global” que ayude a superar la clave de la competitividad y la sustituya por la de la fraternidad universal (Fratelli tutti).

7.       Capacitar para la salvaguarda de la “casa común” ayudando a conocer la situación de nuestro planeta y la explotación sostenible de sus recursos, fomentando actitudes de respeto hacia el entorno natural y humano y creando hábitos de consumo sobrio y solidario.

 


¿Hay lugar para Dios en este pacto educativo global? Si, como decía san Ireneo, “la gloria del Dios es que el ser humano viva”, todo lo que se haga por una educación que favorezca la vida es un reconocimiento implícito de la gloria de Dios. El santo de Lyon añadía que “la vida del ser humano consiste en la visión de Dios”. ¿No es este el desafío de una educación verdaderamente integral, también en las sociedades pluralistas como la nuestra?

Gonzalo Fernández Sanz, CMF