miércoles, 7 de abril de 2021

El arte de Programar

 El aire que respiras hoy, no es el que respiraste ayer ni el que respirarás mañana…

Querido lector del blog, probablemente también profesional deseoso de conseguir productividad en todos tus afanes y con todo tu alumnado. Lamento comunicarte que, con o sin banda sonora de película de acción, esto es cada vez más similar a una “misión imposible”.

Y sin embargo los papeles legislativos, burocráticos y educativos se llenan de buenas palabras… Y tú tiemblas cada vez que surge una nueva publicación o anexo: porque te resulta complicado afrontar todo lo que figura en las instrucciones de “cuidado” cuando sabes que cada “planta” que tienes en mano es por origen, terreno y etiología MUY diferente y porque eres consciente de que el mismo conlleva un tiempo del que no sueles disponer.

¡Bienvenido al club de los alquimistas educativos!

En un entorno cada vez más VUCA se nos pide sigamos programando qué hacer y cómo hacerlo con nuestro alumnado; alumnos y alumnas que aún no conocemos, que han de adquirir las competencias necesarias para ser resolutivos en la vida y que, cual escultor, debemos modelar de la mejor manera posible puesto que cuando salgan de nuestro pequeño horno y, aún dentro de él, no se pueden quebrar. No sé cómo lo vives tú, pero ¡para mí esto es un gran reto!

La tarea en sí es muy compleja, pero, en mi opinión, es a la hora de realizar la Programación Didáctica y la Programación del aula cuando surge la mayor dificultad.  Porque aunque afortunada y/o desafortunadamente, es frecuente que los mismos contenidos se repiten una y otra vez a lo largo del currículum, y ante la pregunta ¿sabes qué es…? surgen dos tipos de respuesta: La cara de perplejidad(a saber, no lo he dado nunca o si lo he visto no me acuerdo) o la cara de “¡otra vez, noooo!”

Los docentes tenemos un reto diario, no fácil de llevar a cabo: vender un producto conocido consiguiendo que nuestros “clientes” atisben la satisfacción de “usarlo” de nuevo y, como dirían los anuncios, con “fórmula mejorada”.

Ilusionar al alumnado que tiende a la dispersión, al que prioriza la competitividad, al hipersensible, al que tiene problemas en casa, al que prefiere otros ámbitos a la asignatura que impartes… no siempre es fácil. Por eso la programación ha de ser diseñada ya desde la base… teniendo en cuenta dicha variedad.

Pero cuando te enfrentas al papel… no parece tan sencillo. Yo siempre temo no hacerlo bien. Y también me preocupa escribir lo correcto pero no ser capaz de hacer un buen seguimiento de lo programado.

He de confesar que mi estrategia a la hora de programar es sencilla: legislación autonómica, estándares de aprendizaje, qué aspectos de lo previsto para cada etapa quiero trabajar de una manera más experiencial, qué puedo abarcar con lo previsto en el libro de texto, qué interesa abordar planteando nuevas rutas y/o rutinas de pensamiento y, por último, intentar proponer formas de evaluación variadas que no se reduzcan a pruebas puntuales.

Para mí resulta un reto más complejo la Programación de Aula, porque no siempre se puede reflejar a priori el enfoque de lo que se va a realizar. Pero sí os puedo compartir mi truco más rentable: Tener siempre presente, al diseñarla, la Taxonomía de Bloom, también su versión revisada por Anderson y Krathwohl y la adaptación de Churches para la Era Digital. Estas últimas no cambian los niveles de dicha taxonomía pero los enriquecen con aprendizajes propios de los nuevos tiempos e introducen nuevas acciones relacionadas con las tecnologías digitales. 

¿Demasiado técnico explicado así? La cuestión es que, independientemente de que la forma de trabajo planteada sea deductiva o inductiva, hemos de garantizar la adquisición de los objetivos mínimos para todo el alumnado y en el diseño de la unidad didáctica: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear han de verse reflejados. En ocasiones es más cómodo trabajar por bloques de contenidos, pero en otras aporta una perspectiva más global plantear un solo proyecto y englobar en él diferentes acciones.

Pongamos por ejemplo una temática frecuente en la asignatura que imparto, Lengua y Literatura españolas: Categorías gramaticales, análisis morfológico, determinantes vs pronombres. En este caso se puede programar un “Juegos Reunidos” tanto en versión papel como en versión digital (hay miles de herramientas en la Red con las que es fácil crear actividades interactivas incluso para una “neardental digital “ como yo). ¿Qué tipos de juegos? Por ejemplo: para recordar usemos un Busca su pareja, para comprender propongamos un Busca las diferencias entre oraciones que contengan formas homónimas que se puedan diferenciar según acompañen a un sustantivo o lo sustituyan, un Bingo en el que esté escrito el análisis morfológico de palabras de  varias categorías y a medida que cantas esas palabras ellos tengan que localizar las que cumplen esa descripción, a posteriori pueden investigar y evaluar si el uso de estas categorías es frecuente o no en Canciones de moda que conocen y, por último, pueden crear una Autobiografía en la que empleen al menos 20 palabras de tipologías diferentes de dichas categorías.  Ante las propuestas, es lógico que cada alumno/a decida en función de sus potencialidades, de su momento personal, de su seguridad con el tema, etc… en qué retos se implica más; pero a día de hoy es nuestra obligación ofrecerles diferentes enfoques y mecanizar diversos abordajes para que, aún repitiendo contenidos, su radio de acción y gestión sea cada más amplio, más complejo y más eficiente.

En el fondo no es tan difícil, ¿verdad? ¡Y así garantizamos que tanto aquellos a los que les cuesta como los que querrían tener más estímulos se vean motivados … pero también que pongan a funcionar sus neuronas con diferentes ejercicios y que creen, aunque sea con los mismos contenidos, conexiones neuronales nuevas!  Curioso… cuando se hace así por sistema ya no se oye “Otra vez nooo” sino “¿y hoy que vamos a hacer? ¿Puedo ser el primero o primera?”  Y eso… trabajando con infancia y adolescencia…es un gran milagro.

En esta sociedad tan hiper-estimulada, es también prioritario programar el entrenamiento de la escucha activa (tanto interna como externa), la aceptación (el hecho de que la “verdad” y las potencialidades del otro sean diferente a la mías hace la vida más interesante), el discernimiento crítico y la comunicación efectiva (entrenar la reflexión sobre qué decir, a quién , cómo y cuándo transmitirlo para que, tanto en el ámbito educativo como en el vital, comunicarse se convierta en una acto satisfactorio).

Y como sustrato de todo, la conciencia de la diversidad, tan rica y tan mencionada pero no siempre explorada a fondo. Es, en base a ella, en mi modesta opinión, como hay que realizar la programación de aula: diseñar actividades, transformar los criterios de evaluación en herramientas de “evolución”, y realizar las adaptaciones metodológicas y/o, si es necesario, significativas teniendo en cuenta el proceso desarrollado por cada alumno/a desde la observación inicial hasta el momento evaluativo concreto.

Si además de programar así, tanto la PD como la planificación trimestral, somos capaces de lograr un clima de aula que preste atención al estado emocional del grupo y las circunstancias personales del alumnado (no solo de esos que “dan más tarea” sino también de esos “diamantes” cada vez más escasos que tienen interiorizados silencio y escucha),¡solo nos falta la capa de superhéroe!

Cuando me propusieron hablar de este tema, me pasó como cuando empiezo a planificar las programaciones: ¡Qué responsabilidad! ¿Por dónde empiezo? ¡Ay! ¿Y si no lo hago bien?

¡Queridos/as compañeros/as de camino! Creo que lo único que tengo claro a la hora de programar es que el aire de ayer, pleno de contenidos y de repetición mecánica de ejercicios, que sigue un libro de texto como elemento prioritario de trabajo, que planifica por temas, que considera las asignaturas compartimentos estancos y que trabaja con toda la clase y todas las clases del mismo nivel en bloque… ya no es posible respirarlo…

Tampoco es posible aún respirar el aire de mañana, máxime cuando los que intentan soplarlo a nivel político no siempre conocen las realidades de nuestras aulas, ni priorizan la calidad educativa por encima de la titularidad pública, privada o concertada del centro escolar, ni parecen llegar a consensos claros por el bien común.

Así pues, solo nos queda respirar el ahora y tener en cuenta que esta respiración está abocada a dejar paso a una bocanada nueva, más fresca y que debe oxigenar a nuestro alumnado en cuerpo, mente y espíritu. Y salir del Escape Room que resulta a veces el aula con el orgullo de haber sabido sobrevolar con profesionalidad los nuevos tiempos… ¡con o sin capa!

Marta Rodríguez Díaz.

Profesora de Lengua y Literatura ESO

Colegio Corazón de María (Claretianos de Gijón)


jueves, 25 de marzo de 2021

LA EDUCACIÓN "DE OLA A FUENTE"

 LA ESCUELA TIENE SED

Los cambios sociales,  políticos,  económicos y sanitarios repercuten de manera directa en la escuela. Pueden ser cambios a voces  o por el contario han sido y serán cambios silenciosos,   de los cuales  algunos no  seremos conscientes. Es ahora más que nunca,  donde debemos de tomar conciencian de ellos.

A lo largo de toda la historia , la escuela ha sufrido procesos de transformación "OLAS" de reformas educativas ,  cargadas de  burocracia,  de elementos nuevos dentro de los curriculum,   que creíamos que iban a ser la transformación hacia un sistema educativo consciente, pleno y justo. La experiencia nos ha dicho que esto no es así, siempre había   vacíos, vacíos que repercuten directamente a los principales protagonistas “LOS ALUMNOS”.

La escuela está al servicio  del alumno, la escuela está para dar agua,  no para dar sed. La sequía a la que está sometida la escuela en algunos aspectos,  la impiden crecer, germinar, florecer, impide que los alumnos puedan desarrollar de manera natural sus capacidades innatas.

La primera reforma educativa y más veterana de la actual Edad Contemporánea,    data del año  1857, la segunda tardó más de de un siglo en aparecer 1970, y después de esta, se desencadenó  un Tsunami de 7  reformas más,  hasta llegar a la vigente en este curso , la  LOE de 2006.   

 El próximo curso 21-22 después de más de un siglo y medio, nos veremos sometidos a una nueva   OLA  educativa, (LOMLOE 2020), reforma que promete  establecer novedades en materia de ordenación de currículos, admisión de alumnos, evaluación de sistema, conciertos educativos, educación diferenciada y educación especial y enseñanza en español   y todo esto ,  ¿Calmará la sed?   ¿Aprovechará  los recursos naturales de su propio  ciclo? ¿Ayudará a germinar, crecer, florecer y dar  fruto? o  ¿Tendremos que esperar a la siguiente reforma para averiguarlo?  Mientras tanto el agua está ahí y no sabemos aprovecharlo, lo depuramos lo embotellamos y lo vendemos, no dejamos que fluya y que nos empape de manera natural.

Las reformas educativas están cargadas de botellas de agua con el fin de calmar la sed, pero este formato de  agua se agota, se consume y no es equitativo para todos. El fin es el ciclo natural, es ayudar a mantener el equilibrio para que el propio sistema sea sostenible y que los principales agentes, padres, profesores y alumnos podamos consumir de manera consciente y responsable todo el agua que se demande.


Convirtamos la escuela en un gran paraíso, cargado de SERES únicos, exclusivos   e hidratados de los nutrientes necesarios para que germinen, crezcan y florezcan.

 

Ana I. Matarranz Gimeno

Equipo Pedagógico Provincial

Claretianos de Santiago.

lunes, 1 de marzo de 2021

¿Por qué el porfolio ayuda a la personalización del aprendizaje?

 EL PORFOLIO PERSONAL DEL ALUMNO: “NO FAKE NEWS”

¿Por qué apostar por el porfolio personal del alumno como metodología al servicio de la personalización del aprendizaje?

 

Cuando hablamos de “porfolio” hablamos de evidencias de aprendizaje y metacognición. Estos son los conceptos claves. Puede ser utilizado de diversas maneras y en diversos contextos:

-       Podemos emplearlo para nuestra asignatura en nuestros cursos, sea cual sea la edad de nuestros alumnos: en este caso el porfolio recogerá aquellas evidencias de aprendizaje que nos parezcan importantes de cara a las competencias que nuestros alumnos deban adquirir en nuestra materia, en el curso. Tiene un componente sumativo (logros para obtener una calificación), pero también formativo (qué es lo siguiente que nuestros alumnos están preparados para aprender). Tiene un alto componente de metacognición, es decir, de autorregulación del aprendizaje. Supone marcarse objetivos, planificar su consecución, temporalizar y, sobre todo, autoevaluarse.

-       Podemos usarlo desde la tutoría: las sesiones del plan de acción tutorial se van sucediendo a lo largo del curso, especialmente en ESO, y pocas veces el alumno tiene oportunidad de pensar, reflexionar qué cosas va incorporando a su vida, qué cosas va sumando a su proceso de crecimiento y madurez. Usar un porfolio personal ayuda a que alumnos y tutores tomen conciencia de los aprendizajes que favorece dicho plan. Lo que no se evalúa, se devalúa.

-       Por último, el porfolio es una herramienta que se presenta muy adecuada para su uso por el departamento de orientación. A lo largo de los distintos cursos, sobre todo de Secundaria, pero también en Primara, los alumnos realizan muchas actividades, formación, asisten a numerosas conferencias, consiguen acreditaciones, titulaciones, que pueden ayudar a configurar un mosaico abierto, pero a la vez muy claro de por dónde pueden ir sus intereses y motivaciones personales, académicas y profesionales. A nivel deportivo, a nivel artístico; en el mundo de los idiomas, a nivel digital, pruebas psicopedagógicas, cuestionarios de intereses profesionales… Toda esta información, organizada y suficientemente evidenciada, configura un itinerario que puede y debe dar pistas de futuro de cara a la orientación académica y profesional de nuestros alumnos.

El porfolio puede elaborarse de manera analógica o digital. Si optamos por un formato analógico, podemos utilizar cuadernos personales, carpetas de evidencias, libretas de imágenes, casi cualquier formato físico puede servir. Tiene la ventaja de la inmediatez y de la facilidad de uso, pero tiene la desventaja de que es un medio muy rígido y que se deteriora y extravía con facilidad, aparte de ser poco atractivo y motivador para nuestros alumnos.

Si optamos por el uso de herramientas digitales, ganamos en versatilidad, es más ágil, flexible y permanente en el tiempo. Los tres grandes (Microsoft, Google y Apple), disponen de herramientas genéricas que se prestan muy bien para esto (OneNote, Drive y KeyNote); se trata de espacios muy flexibles, abiertos, que admiten todo tipo de recursos, que tienen una capacidad casi ilimitada y que siempre están disponibles. Pueden ser compartidos con facilidad y enriquecidos permanentemente. Si optamos por herramientas específicas, también disponemos de múltiples recursos: See Saw, Tree Ring, EverNote, EduClipper, Pearltrees, son sólo algunas.

A la hora de elegir una herramienta analógica o digital, debemos pensar en los alumnos: cuál es su nivel de competencia digital, qué les motiva más y, sobre todo, en su futuro. Viven muchas cosas con nosotros, aprenden, consiguen premios, superan hitos. Debemos ayudarles a que vayan configurando ese panel personal que diga quiénes son, qué les gusta, qué se les da bien, qué han conseguido en los años que han estado con nosotros.

Vivimos en la era de las Fake News. Cuesta distinguir la verdad de la no verdad. Ayudemos a nuestros alumnos a que aprendan a mostrar “su verdad”. El mejor antídoto contra las Fake News es ignorarlas; las Fake News son paradójicas, cuando se las contradice, se las confirma. No basta con negarlas, porque sólo eso, las hace más fuertes. Debemos dotar a nuestros alumnos de herramientas para verificar (hacer veraz) aquello que son. Es necesario que sean capaces de evidenciar sus avances, sus aprendizajes. De no ser así, el mundo de mitad de siglo les ignorará y ése será nuestro peor legado.

 


Los clásicos saben que “curriculum” significa carrera; tiene que ver con camino, destino, logros y objetivos. Ha de ser un camino que dé sentido a todo un compendio de vivencias, experiencias, aprendizajes, que van configurando quiénes somos y quiénes queremos ser. Nuestros alumnos no son parte de nuestro pasado, no queremos ser sólo un recuerdo bonito en sus vidas, nuestros alumnos están con nosotros un periodo de tiempo, relativamente corto, y queremos que nuestro mensaje perdure; pero sobre todo, queremos que nuestros alumnos tengan futuro, queremos que su proyecto de vida sea útil a los demás, que dé sentido a sus vidas y que les haga personas plenas. Que sean Good News, no Fake News. ¡A por ello!

Equipo Pedagógico Provincial

Equipo de Titularidad, Provincia Claretiana de Santiago.

lunes, 8 de febrero de 2021

LA PERSONALIZACIÓN. PIEDRA GRANDE DE NUESTRO MODELO PEDAGÓGICO

 “Ningún viento te será favorable”

Es conocido el aforismo del psiquiatra Viktor Frankl parafraseando al filósofo Friedrich Nietzsche “quien tiene un porqué para vivir encuentra un cómo”. Quien tiene un propósito, encuentra un sentido para su vida y su existencia tiene significado, poniendo en marcha una motivación, marcando un horizonte y finalidad a sus acciones.

La afirmación de que el perfil del alumno es la piedra angular de nuestro modelo educativo se hace especialmente comprensible desde la anterior reflexión. Para Paulo Freire "el enseñar no existe sin el aprender". Es un trabajo vano que diseñemos el cómo, modelo pedagógico, sin contemplar la figura del alumno en su presente pero sobre todo en su futuro, sin definir los porqués, ni conocer el paraqué de lo que pretendemos. Sin el horizonte claro no sabremos nunca si el camino emprendido nos lleva en la dirección adecuada o caminamos perdidos.

El contexto que rodea a nuestros alumnos ha cambiado mucho en los últimos años. No hay viento favorable si no hay puerto de destino. Sólo sabremos si son oportunidades o amenazas las nuevas maneras de comunicación, de acceso a la información, la tecnología, las distintas metodologías pedagógicas, el modo de relacionarse con los otros, si tenemos una visión de futuro y sabemos hacia dónde vamos, si hemos definido qué es lo que queremos de nuestros alumnos. Nuestro modelo pedagógico lo recoge con una expresión: “centralidad alumno”.

La opción por la centralidad de la persona del alumno no es una suerte de eslogan que preside las actividades de nuestros colegios. No es una expresión mágica, “abracadabra”, que tenga la virtud de cambiar y transformar comportamientos. Se trata, más bien, de un dinamismo que compromete la raíz última de nuestra acción educativa en su múltiple complejidad (principios, cultura, procesos, normas, actividades, técnicas). Poner en el centro al alumno es aceptar su valor como persona para desarrollar plenamente todas sus potencialidades.

La situación que vivimos nos obliga a mirar a nuestros alumnos desde una perspectiva globalizadora, ya que el entorno en el que se mueven condiciona todos los planteamientos de nuestros proyectos educativos. Es imprescindible conocer cuál es nuestra visión del ser humano, desde qué antropología partimos para dar coherencia a los objetivos, medios y resultados que juzgamos válidos.

Todos nuestros centros han estado trabajando, como primer paso de nuestro modelo pedagógico, la definición del perfil del alumno. Clarificando qué características y competencias, plasmadas en el ideario de nuestros colegios, pretendemos formar en los estudiantes. Se señalan los conocimientos y valores necesarios para que cada alumno, como futuro ciudadano, pueda desenvolverse activa y positivamente en una sociedad democrática, respetando sus aptitudes individuales. Apuntan a lograr personas respetuosas de sí mismas y de los demás; solidarias y generosas; intelectualmente formadas, analíticas y críticas; comprometidas con su participación ciudadana, con el medio ambiente y con sus semejantes. En nuestro caso junto con los valores éticos y cívicos, los religiosos.


 

Para que el perfil del alumno pueda servir de faro guía, todos los miembros de la de la comunidad educativa deben compartir los rasgos señalados. El perfil del alumno y el perfil del docente deben ser congruentes el uno con el otro, y también debe ser apreciado por las familias para que, desde el colegio y el hogar, se trabaje en forma conjunta en la consolidación de la personalidad del alumno.

Es importante que los padres, a la hora de decidir el centro al que enviarán a sus hijos, conozcan el ideario y el perfil del alumno que tiene como horizonte el colegio, para que exista coherencia con lo que ellos mismos tratan de forjar en sus hijos.

¿Por qué es tan importante definir el perfil del alumno? Los clásicos siempre nos ayudan a sintetizar, completando el título, Séneca decía “Si no sabes hacia donde se dirige tu barco, ningún viento te será favorable”.

 

 Adolfo Lamata Muyo

Coordinador del Área Pedagógica

Equipo de Titularidad Provincia Claretiana de Santiago

jueves, 14 de enero de 2021

SOMOS UNA FAMILIA CLARETIANA

 

Para los padres, los hijos son su tesoro más preciado. La trascendencia de su vida.

 

Su futuro depende en gran parte de la educación que se les ofrece. Los principios con los que sea impartida esa educación tienen gran importancia. No solo depende del contenido, no es solo cuestión del qué, sino del cómo.

Desde que nacen, los padres tomamos muchas decisiones por ellos y el colegio donde estudiarán es probablemente una de las más importantes. Escoger un centro educativo es más que solo considerar horarios, cercanía, resultados académicos o innovación en la educación. Que por supuesto, tiene su peso a la hora de elegir, pero merece la pena detenerse también y pensar más a fondo en los principios con los que van a guiar a tus hijos. Que considero, marcarán de manera importante la ilusión y la determinación con la que afronten el mañana, independientemente de sus resultados académicos.

 


Dentro de sus muros, nuestros hijos no solo van a recibir diferentes conceptos y competencias para su porvenir. Van a aprender a relacionarse con iguales y superiores, aprenderán a manejar sus emociones fuera de casa, tendrán seguramente su primer amor. Y, finalmente, si compartís esa necesidad, aprenderán solidaridad, respeto y formación espiritual moderna en el contexto de la tradición y los valores cristianos.

Desde hace 12 años, somos Claretianos y digo somos, porque no solo mis hijos lo son al estudiar en este centro. Somos una familia claretiana, remamos juntos, decidimos ser parte activa de la vida colegial y colaborar en el enriquecimiento de las diferentes actividades del Centro y su Comunidad, y así nos lo han permitido. Lo cual nos da un profundo sentimiento de pertenencia. Ese papel que se otorga a las familias nos hace conscientes de una gran responsabilidad, pero, al mismo tiempo, regala la satisfacción de haber participado en la formación de nuestros hijos, para verlos como ciudadanos integrales, con bases sólidas, valores familiares, personales y espirituales.

Puedo decir sin reservas que nos encontramos en un colegio muy especial. Conocemos el esfuerzo titánico que se está llevando a cabo para adaptarse a esta época tan dura y asegurar el derecho educativo de nuestros hijos, manteniendo su ideario, el cual nos atrajo tanto cuando lo elegimos. Comprobamos que las enseñanzas dadas a nuestros hijos son las adecuadas, que se imparten de la mejor manera posible y se hacen dentro de un marco de consideración hacia ellos y hacia nosotros, como padres. Y vemos, como fruto, los resultados académicos de los chicos mayores como la mejor rampa de despegue hacia futuras carreras o trabajos.

Pero, además, nuestro centro nos da la oportunidad de participar de formas muy variadas en su vida colegial según nuestras capacidades, preferencias y disponibilidad. Las posibilidades son múltiples. Se puede colaborar desde pastoral como acompañantes y catequistas, o formar parte de la asociación de madres y padres, de forma habitual o puntual en las diferentes actividades que se celebran a lo largo del año, siempre con la intención de hacernos crecer como familia, y apoyar una aspiración común: que nuestros hijos y las siguientes generaciones reciban una educación de mayor calidad e integridad, para ser ciudadanos del mundo del futuro, del que ya no nos pertenece nada, salvo preservarlo para los que hacia allí se dirigen y lo puedan disfrutar con la mejor y más completa preparación posible.

Claudia Urrego Laurín

Una madre Claretiana

lunes, 14 de diciembre de 2020

La escuela o es inclusiva... o si no ¿qué es?

 No será fácil, pero será

 


Como tantos otros retos que la humanidad se ha propuesto antes y parecían a priori misiones imposibles de cumplir, la inclusión educativa, por difícil que parezca, llegará a instaurarse definitivamente en todos los colegios.

¿Por qué? Porque no hay nada que defina mejor al ser humano que el vivir en sociedad con los demás y compartir y aprender juntos.

 

De esto saben mucho nuestros alumnos. Quizá no de forma consciente, pero cada día que comparten en las aulas con sus compañeros, cada día que aceptan a los demás como son y cada día que consideran a todos los miembros de la comunidad educativa como partes iguales de un mismo todo, se van a casa habiendo aprendido mucho. Por supuesto, no solo hablamos de contenidos curriculares, porque en nuestros colegios no nos preocupamos sólo de eso; también habrán aprendido de experiencias basadas en valores básicos de buenos cristianos.

 

La inclusión nació no hace mucho (el 10 de junio de 1994 con la Declaración de Salamanca), pero desde el principio se presentó ante el mundo como la revolucionaria y nueva fórmula para que todas las personas, tengan las características que tengan, sean consideradas y se sientan como iguales.

Obviamente, esto es algo bueno para todos, puesto que a nadie le gusta sentirse “diferente” al gran grupo y nadie está exento de ello. Es algo de lo que tenemos que concienciarnos.

 


En nuestros colegios ya hace tiempo que caminamos en esa dirección, aunque cada día se hace más presente.

La escuela se ha de adaptar a sus alumnos y no al revés. Somos conscientes de que “cada persona es un mundo” y esos mundos hay que atenderlos como necesiten.

Ya no debemos sostener por más tiempo la idea de escuela tradicional, donde la clase se daba de forma inmovilista y los alumnos tenían que hacer por entenderlo todo, les costase lo que les costase. Eso, siempre y cuando lo consiguiesen, que por desgracia no siempre ocurría, y muchos de ellos se veían perjudicados por ello.

No. Esto no debe ser así.

Con esto no estamos diciendo que el alumnado tenga que dejar de esforzarse. Para nosotros, la cultura del esfuerzo es fundamental para tener éxito en la vida.

Pero lo que decimos es que hemos de ser lo suficientemente resolutivos y eficaces como para saber qué alumnos tenemos delante y cómo llegar a todos y cada uno de ellos.

Y ellos han de aprender a valorar y respetar a las personas no solo por lo que se ve, sino también por lo que no se ve, hasta que lo tengan tan interiorizado que ya sea algo natural y no al revés.

 

Volvemos al principio. Parece imposible. Pero nada más lejos de la realidad.

Todos los miembros de la comunidad educativa (alumnos, profesores, etc.) hemos de salir de nuestra zona de confort con roles y prejuicios obsoletos per saecula saeculorum heredados y estar abiertos al cambio, siempre desde el más absoluto respeto.

Vivimos en una sociedad multicultural y multidisciplinar, en la que cada día, de forma presencial o a través de las redes, estamos en contacto con cientos de personas distintas a nosotros mismos. Y de todas podemos aprender.

En esta vida, lo que aporta es lo que importa y, por supuesto, todos los seres humanos aportamos e importamos, de la misma manera que a nosotros los demás nos aportan y nos importan. 

 

Carolina Alcaide. Colegio Claret Valencia-Benimaclet

martes, 24 de noviembre de 2020

¿Por qué aprenden nuestros alumnos?

Permitidme que os presente, o en caso de conocerlo, a John Hattie. Hattie es el responsable del mayor meta-estudio referido a los factores que influyen en los aprendizajes de los alumnos. Esta investigación fue publicada en 2009 con el título Visible Learning, haciendo referencia a su intención de dar visibilidad a todo aquello que impacta, en mayor o menor medida, en el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. Aquel trabajo, después de varias actualizaciones, recoge un total de 1.400 meta-análisis sobre más de 80.000 estudios diferentes sobre el tema y llega a definir 252 variables.

Su autor descubrió que el tamaño del efecto promedio de todas las intervenciones que realizó era de 0,40. A partir de este valor, que estableció como punto de inflexión, determina la relevancia del impacto que cada uno de los factores tiene sobre el efecto deseado: el aprendizaje.

He aquí una infografía que recoge algunas de las variables estudiadas: 

En su revisión de 2011 profundiza aún más y reduce a cinco los factores que más influyen en el éxito de los procesos de aprendizaje:

 

1.     La relación profesor-alumno: profesores apasionados, que sepan crear el vínculo con sus alumnos. La retroalimentación frecuente: profesor-alumno y alumno-profesor como elemento clave de la personalización de la enseñanza.

2.     Las expectativas de éxito: convencer a cada alumno de que será capaz, con el tiempo necesario, de alcanzar sus objetivos.

3.     Las estrategias de metacognición, tanto de los alumnos como de los profesores como colectivo: la capacidad de los profesores para juntarse y pensar juntos sobre su práctica docente (eficacia colectiva del profesorado).

4.     El aprendizaje entre iguales: el grupo como elemento básico de crecimiento, de autoevaluación y autorregulación mediado por el profesor.

5.     El reto como fuente motivadora: no hay nada más potente que la curiosidad, que la capacidad de crear disonancia cognitiva, el cerebro está diseñado para no tolerarla y, por lo tanto, la motivación será tan alta como sea necesario para resolverla.

Todas estas dimensiones tienen una correlación positiva mayor de 0,70 en las conclusiones elaboradas por Hattie. Son evidencias, es ciencia. ¿Qué podemos añadir?

Me gustaría que el lector cruzara estos cinco grandes factores con las “piedras grandes” de nuestro Modelo Pedagógico: Personalización, la Tecnología al servicio del Aprendizaje y Aprender a Gestionar Inteligentemente las Emociones.

Por último, quisiera señalar que entre los 10 factores que más favorecen el aprendizaje no están ni los factores económicos (ni macro, ni micro), ni el tamaño de las escuelas (ni de las aulas), ni el número de ordenadores por aula, ni las tareas para casa, ni la participación de los padres, ni las vacaciones, ni el mobiliario.

Nada más y nada menos. Por lo menos para darle una vuelta, para pensar. Todo dato es interpretable, subjetivo de utilizarse en uno u otro sentido, pero es bueno conocer el dato.

Y, por cierto, estudiar en un colegio con ideario religioso influye positivamente en el aprendizaje… aunque solo sea un 0,24.

Gonzalo Martínez-Claret Segovia
Paula Merelo-Claret Madrid