Las
metodologías activas al servicio del alumno
“Dime y lo olvido,
enséñame y lo recuerdo,
involúcrame y lo aprendo.”
Benjamín Franklin
Desde hace ya varios años las metodologías
activas van ganando cada vez más protagonismo en nuestros centros. Con estas
metodologías, la enseñanza pone el foco en el alumno y es éste el que forma
parte activa de su proceso de enseñanza- aprendizaje.
Pero no debemos pensar que esto es algo
novedoso o reciente; todos podemos recordar a profesores nuestros que ya por
los años 80 y 90 nos motivaban con sus proyectos, con las visitas al
laboratorio para mirar por el microscopio, nos animaban a hacer de periodistas
y redactar una noticia sobre un partido de la Selección Española que echaban
por TVE, nos llevaban al parque a recoger hojas en otoño para luego
clasificarlas o nos montaban un mercado en clase donde comprar y vender
productos del supermercado con monedas y billetes.
Ahora en pleno siglo XXI se quiere apostar,
más si cabe, por un nuevo estilo de enseñar que convertirá al alumno en
protagonista de su aprendizaje; dejando a un lado lo memorístico y las clases
magistrales; y cada vez se ocupan más horas de la jornada escolar con otras
actividades que lo que buscan son además de aprender un contenido, adquirir las
habilidades de este nuevo siglo.
Podemos empezar por actividades de Aprendizaje Cooperativo,
que es hacer algo en grupo para que mejore la experiencia escolar; y que
pretende que todos los alumnos puedan participar y aprender independientemente
de sus características personales. Además, se adquieren competencias y
habilidades sociales y comunicativas para la vida. Lo podríamos resumir con la
siguiente frase: “aprender para cooperar, cooperar para aprender.” Así se
pueden explicar problemas en grupos cooperativos, se puede leer en pareja,
actividades de Educación Física, se escriben palabras agudas o nombres propios
en un folio, o palabras con gue y gui, se corrigen ejercicios para que todos
los entiendan si alguno los tiene mal…


También cada vez más profesores de nuestros
colegios se forman y descubren los beneficios del Aprendizaje basado en Proyectos (ABP)
que tan buenos resultados dio siempre en la Educación Infantil. En este caso,
la clase se divide en rincones o grupos cooperativos de trabajo y cada grupo
investiga o se hace experto en un tema o en una parte del tema; así nos
encontramos expertos en lo que plantaron y cultivaron en el huerto escolar, o
cada grupo es experto en una estación del año, en un planeta del Sistema Solar,
o la clase se convierte en un mercado medieval de la Edad Media, en un
hospital, en una cueva de la prehistoria o en un pleno del Ayuntamiento.


Si queremos que nuestros alumnos sean
críticos, organizados, reflexivos… tenemos que trabajar desde una Cultura de Pensamientodonde
las rutinas y destrezas de pensamiento, los organizadores gráficos, los mapas
mentales, la Metacognición sobre lo aprendido… inundan nuestros pasillos y
corchos de las aulas. Ahora se ve con normalidad empezar una clase o un tema
con “Qué se y qué quiero saber”, o “Veo – Pienso – Me pregunto”, comparar dos
partes o aparatos del cuerpo humano, dos estaciones del año, las agudas con las
esdrújulas, las formas verbales personas con las no personales, o dos filósofos
con un “Compara y contrasta” …. Y terminar las clases haciendo la escalera de
la metacognición para que cada alumno interiorice lo aprendido, sepa cuál fue
su proceso de enseñanza – aprendizaje; y lo más importante, reflexione cómo o
para qué puede utilizar ese aprendizaje en otras ocasiones.

Y
no podemos dejar a un lado la teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard
Gardner que nos llevan a utilizar diferentes estrategias educativas y
personalizadas para enseñar a cada alumno según el tipo de inteligencia que
predomine o según lo que se quiera trabajar; así podemos tener: naturalista,
verbal, cinética – corporal, visual – espacial, lógica – matemática,
interpersonal, intrapersonal y musical. Por eso, si queremos tener en cuenta
las diferentes inteligencias de cada alumno, debemos diversificar los
contenidos para dar múltiples oportunidades de aprender; y aprender así de
formas diferentes; ya que tradicionalmente sólo se tenían en cuenta lo
lingüístico y lo matemático. Ahora ponemos el foco desde diversos ángulos,
programamos las clases con la “paleta de las Inteligencias Múltiples” con
tiempo para hablar con un compañero sobre lo que sabe de algún tema, pensar
sobre lo que vamos a aprender o se ha aprendido; o hacer alguna actividaden el
aula en la que haya movimiento o música que esté relacionada con el contenido;
incluso los alumnos pueden escribir o cantar una canción sobre dicho contenido…
Lo que se pretende con las Inteligencias
Múltiples no sólo es programar sino también evaluar desde las mismas y
comprobar el grado de adquisición de los conocimientos por parte de los
alumnos; proponiendo diversos tipos de actividades, ejercicios, pruebas para
que los alumnos dispongan de diferentes enfoques para demostrar lo aprendido.


Otra de las metodologías que se utilizan
con el alumno como protagonista es el modelo FlippedClassroom
o también llamado Clase Invertida; en la que se transfiere el
trabajo de algún proceso de aprendizaje fuera del aula y se utiliza el tiempo
de clase para trabajar los aspectos en los que se necesita ayuda y la
experiencia del profesor. Es decir, la explicación o toma de contacto del
contenido se hace en un vídeo corto para luego hacer actividades más
enriquecedoras en el aula. Se empezó a utilizar mucho en las clases de
Matemáticas o de Dibujo donde en un vídeo se explica el contenido que se va a
trabajar al día siguiente en el aula y que siempre tiene ahí el alumno en sus
dispositivos y puede volver a ver cuándo lo necesite, incluso puede verlo todas
las veces que hagan falta. Cuando al día siguiente los alumnos llegan a la
clase, se empieza con las dudas, con ejercicios, con actividades en pareja o
grupos… sobre dicho contenido.
Cuando se preparan los contenidos y las
actividades de aula en este modelo, hay que tener en cuenta la taxonomía de
Bloom; es decir, en casa se trabajarán las habilidades básicas que no requieren
la ayuda del profesor: recordar, comprender y aplicar. Y las actividades que se
trabajarán en el aula, serán ya las de orden superior como son las de analizar,
crear o evaluar el aprendizaje. Para ello el profesor debe elegir bien entre
los contenidos que sus alumnos deben visualizar (vídeos, infografías, material
didáctico…). Otra posibilidad es que el profesor cree su propio contenido, lo
grabe…
Una vez en el aula, el profesor puede
dedicar unos minutos para explicar algo, revisar las respuestas de las
preguntas que se han incrustado en el vídeo, razonar o discutir algunas
respuestas, trabajar en parejas o grupos haciendo actividades distintas… y
mientras, el profesor va pasando por los grupos que tienen más dificultades
para explicar, corregir o ayudar a aquellos alumnos que, de otra manera, en
casa no tendrían esa ayuda ni esa explicación.

No nos podemos olvidar antes de terminar
esta entrada, de otra técnica que cada vez está más en auge en nuestras aulas;
que es capaz de motivar y de enseñar a los alumnos de una forma más lúdica;
estoy hablando de la Gamificación, también llamado
Aprendizaje basado en Juegos. Esta técnica de aprendizaje
traslada la mecánica de los juegos al espacio del aula para conseguir mejores,
resultados en la adquisición de conocimientos, mejorar habilidades; donde puede
haber recompensas por conseguir acciones concretas… Siempre tienen por objeto implicar al alumno
a jugar y seguir adelante en la consecución de sus objetivos mientras se
realiza la actividad. Se suelen utilizar la competición, el cooperativismo, la
colaboración, la solidaridad, las recompensas… según el momento.
Así podemos ver a alumnos y profesores
disfrutando del Kahoot o del Quizizz – que
son concursos o juegos de preguntas y respuestas fáciles de crear y de
utilizar. El ClassDojo para la gestión del
aula, del avance de los alumnos, del buen y del mal comportamiento en una clase
o en el día con puntos positivos y negativos según la evolución de un alumno,
de los grupos de trabajo o de la clase entera. Los Escape
Room, con diferentes pruebas que los alumnos tienen que ir pasando; al
solucionar cada una de ellas, se les da a los participantes un número o una
letra; cuando resuelven todas las pruebas tendrán un número de varias cifras o
varias letras para formar una palabra, frase o un código que abrirá un candado,
un cofre o la puerta de la clase donde se han quedado encerrados los alumnos.


Éstas son algunas de la variedad de
metodologías que vez más se llevan a cabo en las aulas; pero todo gran cambio
en la sociedad comienza por dar pequeños pasos dentro del sistema educativo. A
veces los cambios cuestan y lo desconocido más; pero estamos formando a
nuestros alumnos para que ellos también se adapten a los cambios que les tocará
vivir.
Carlos Pellitero
Jefe de estudios CODEMA Gijón