Abrasa III: una formación que deja huella
Todo
lo que comienza tiene un final, y la formación de nuevos profesores claretianos
de la promoción Abrasa III ha llegado a su último encuentro. Una vez más,
docentes de los diferentes colegios claretianos de la provincia nos reunimos en
Madrid para compartir el último módulo de nuestra formación, titulado «Servir:
Báilala».
El
encuentro comenzó con la alegría del reencuentro y una comida fraterna, que nos
permitió volver a compartir tiempo con aquellos compañeros con los que, a lo
largo de esta experiencia, hemos ido creando vínculos. Durante la primera
tarde, echamos la vista atrás para recordar y reflexionar sobre todo lo vivido
y aprendido en los dos encuentros anteriores. Un ejercicio que nos permitió
tomar conciencia del camino recorrido y que sirvió como punto de partida para
esta última etapa. Finalizamos la jornada con una oración en el Colegio Mayor
Jaime del Amo y una cena compartida.
La
segunda jornada comenzó con la oración y el desayuno, antes de dar paso a la
formación de la mano de Simón Cortina CMF, bajo el título «Servir liderando: el
arte de acompañar con propósito». Durante esta sesión reflexionamos sobre qué
significa ser buenos líderes para nuestros alumnos y compañeros, profundizando
en la importancia del acompañamiento, la misión compartida y el trabajo en
equipo. Descubrimos que liderar no consiste únicamente en dirigir, sino también
en saber escuchar, acompañar y ponerse al servicio de los demás.
Posteriormente,
Miguel Ángel Velasco nos acercó a la realidad de los Misioneros Claretianos,
permitiéndonos conocer mejor su organización y la labor misionera que
desarrollan en diferentes lugares del mundo. Una oportunidad para ampliar
nuestra mirada y comprender que formamos parte de una familia mucho más grande,
unida por un mismo carisma y una misión compartida.
Por
la tarde, recibimos la visita de Gonzalo, Ana y Mayte, miembros del Equipo
Pedagógico Provincial, quienes nos invitaron a profundizar en la pedagogía de
la cordialidad. De su mano, recorrimos nuestra propia historia en el colegio,
recordando aquello que nos enamoró de la educación y de nuestros centros, pero
también descubriendo nuevas posibilidades para seguir creciendo y aportando a
nuestras comunidades educativas.
La
jornada continuó profundizando en el documento Evangelizar educando, trabajando
sus ocho núcleos de una manera dinámica y participativa. Y, como no todo iba a
ser formación, terminamos el día con una divertida noche de juegos que nos
permitió seguir compartiendo risas, conversaciones y momentos juntos.
El
último día amaneció con la oración y, tras el desayuno, dedicamos un tiempo a
valorar el camino recorrido durante toda la formación. Compartimos aquello que
más nos había gustado, lo que nos había ayudado a crecer y también aquellos
aspectos que podrían mejorarse de cara a futuras promociones. Fue un momento de
escucha y reflexión conjunta, con la mirada puesta en quienes, después de
nosotros, vivirán esta misma experiencia.
Tras
la celebración de la Eucaristía, en la que recibimos diferentes mensajes que
nos invitaron a seguir viviendo nuestra vocación educativa desde el servicio, y
una última comida compartida, llegó el momento de despedirnos.
Sin
embargo, más allá de los contenidos trabajados, una de las mayores riquezas de
esta formación ha sido la oportunidad de conocer las diferentes realidades de
los colegios claretianos de nuestra provincia. Compartir experiencias,
inquietudes, dificultades e ilusiones con otros educadores nos ha permitido
aprender unos de otros y descubrir que, aunque trabajemos en colegios
diferentes, caminamos en una misma dirección.
A
lo largo de estos encuentros hemos creado vínculos que van mucho más allá de
las sesiones de formación. Hemos compartido aprendizajes, conversaciones, risas
y momentos que nos llevamos de vuelta a nuestros centros y que, sin duda, nos
ayudarán a seguir creciendo como educadores y como personas.
Esta
experiencia nos recuerda que la educación claretiana no se limita a transmitir
conocimientos, sino que busca acompañar, cuidar y transformar desde el corazón,
siguiendo el ejemplo del Padre Claret.
Termina
Abrasa III, pero continúa el camino que comenzamos juntos. Nos llevamos nuevos
aprendizajes, una mirada renovada sobre nuestra misión educativa y, sobre todo,
la certeza de formar parte de una comunidad que comparte mucho más que una
profesión.


