jueves, 2 de julio de 2026

XVII Encuentro Directivos Colegios Claretianos Provincia de Santiago

Educar desde la vida, crecer desde el encuentro. 

El cómo que da vida a nuestra misión compartida

Con la llegada del verano cerramos un nuevo curso escolar. Un curso intenso, lleno de retos, aprendizajes, encuentros y motivos para dar gracias. Lo hacemos acompañados por un lema que nos ha interpelado durante todo el año: «Siente el Espíritu. Yo soy la vida».

Esta propuesta ha puesto el foco en algo esencial: descubrir, experimentar y celebrar la vida plena que Jesús nos ofrece y que se hace visible cada día en nuestras aulas, patios, pasillos y comunidades educativas.

El lema culmina una trilogía pastoral y pedagógica que comenzó con «Abraza lo distinto» y continuó con «Enciende a todos». Tres invitaciones que nos han ayudado a mirar la realidad desde la acogida, la transformación y, este año, desde la vida. Una vida que se recibe como don, que se comparte con los demás, que se celebra en comunidad y que encuentra su plenitud cuando se pone al servicio.



Al terminar el curso es momento de mirar atrás con gratitud. Gratitud por el compromiso de los equipos educativos, por la confianza de las familias, por el crecimiento de nuestro alumnado y por tantas historias cotidianas que, aunque no siempre aparezcan en los titulares, son las que dan verdadero sentido a nuestra tarea. Ha sido un año exigente, pero también una nueva oportunidad para seguir construyendo una educación claretiana cercana, significativa y transformadora.

Y precisamente con esa mirada de agradecimiento y de futuro, los días 1 y 2 de julio, Madrid acogió la XVII edición del Encuentro de Equipos Directivos de la Red de Centros Claretianos de la Provincia de Santiago. En la sede del Equipo de Titularidad, ubicada en el CMU Jaime del Amo, nos reunimos 51 participantes entre miembros del Equipo de Titularidad, equipos directivos de los colegios de la Red y el Superior Provincial.

Más que revisar proyectos, indicadores o planes de acción, el encuentro quiso detenerse en una cuestión de fondo: cómo queremos ser escuela.



Porque durante años hemos dedicado muchas energías a definir los qué: qué iniciativas impulsar, qué objetivos alcanzar, qué proyectos desarrollar. Todo ello es necesario. Pero sabemos que lo que realmente marca la diferencia es otra cosa: el modo en que vivimos esos proyectos, la manera en que acompañamos a las personas y la forma en que hacemos realidad nuestra misión.

En otras palabras, el desafío está en el cómo.

En el cómo acompañamos el crecimiento de nuestros equipos.

En el cómo organizamos nuestros centros para servir mejor a los alumnos y a las familias.

En el cómo fortalecemos la identidad claretiana, la pastoral y la solidaridad para que no sean elementos añadidos, sino el corazón de nuestra acción educativa.

En el cómo cuidamos la convivencia, el lenguaje, las relaciones y la cultura de nuestras comunidades.

Y, en definitiva, en el cómo hacemos posible una escuela más humana, más colaborativa y más transformadora.



Durante estos dos días se compartieron experiencias, inquietudes y buenas prácticas; se reflexionó sobre los retos de los próximos años y se reforzó una convicción que forma parte del ADN de nuestra Red: que los desafíos educativos del presente solo pueden afrontarse desde la colaboración, la confianza mutua y una visión compartida.

Porque somos colegios distintos, con realidades diversas, pero unidos por una misma misión.

El encuentro ha sido también una celebración de ese trabajo en red que nos permite aprender unos de otros, crecer juntos y avanzar con un horizonte común. Un espacio para escuchar, contrastar, descubrir nuevas perspectivas y renovar el compromiso con la tarea educativa que compartimos.

Cerramos así un curso que nos ha invitado a celebrar la vida. Y comenzamos a mirar al próximo con ilusión renovada, conscientes de que la verdadera transformación educativa no depende únicamente de los proyectos que ponemos en marcha, sino de la manera en que los hacemos vida cada día.

Ahora llega el tiempo del descanso. Tiempo para agradecer, recuperar fuerzas y volver la mirada a todo lo vivido. Tiempo también para seguir escuchando al Espíritu, que continúa alentando nuestra misión y abriendo caminos de futuro.

Porque la vida que hemos celebrado durante este curso no termina aquí. Sigue abriéndose camino en cada persona, en cada comunidad educativa y en cada sueño compartido.

Y quizá por eso, cuando un curso termina, otro empieza ya a latir.

«Todo comienza con un latido».

Ese será el horizonte que nos acompañe el próximo año. Pero, por ahora, es tiempo de agradecer, descansar y disfrutar de todo lo vivido.

Feliz verano a toda la familia educativa claretiana.


P. Simón Cortina Hevia CMF

Coordinador del Equipo de Titularidad 

Colegios Claretianos de la Provincia de Santiago

 

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