martes, 20 de enero de 2026

A PROPÓSITO DEL ACCIDENTE DE ADAMUZ

 ENSEÑAR A MIRAR

Familias y educadores somos los dos grandes responsables de la educación de los niños y jóvenes. Y educar no solo es una correa de transmisión de información o de cultura (que también), sino guiar a nuestros hijos/alumnos por la vida hasta que sean capaces de hacerlo por sí mismos.

Vivimos tiempos que no son fáciles; tal vez, ningún tiempo fue fácil, pero ahora, más que nunca la realidad “impacta” sobre los niños de una manera directa, radical e irremediable. Solo hace falta encender la televisión, o abrir cualquier red social para acceder a contenidos que en otras épocas de la historia no habrían tenido entrada en nuestras aulas o en nuestras casas.

Estamos asistiendo a noticias, informaciones, declaraciones que muchas veces nos desbordan; guerras, catástrofes, accidentes, amenazas que nosotros, como adultos, encajamos como bien podemos, sabiendo que la realidad es multicausal y poliédrica.

Me pregunto cómo puede encajar un niño el nivel de “dramatismo” de los últimos acontecimientos. Y me pregunto cómo poder ayudarles a vivir el tiempo que nos ha tocado.


Siempre es momento para educar; de forma adecuada a la edad y a sus posibilidades cognitivas y emocionales, tenemos la responsabilidad de enseñarles a mirar la realidad con veracidad y un positivo realismo. Aquí van algunas sugerencias:

-          Ante una noticia dramática (como el gravísimo accidente de trenes reciente), no debemos mentir; si nos damos cuenta de que el niño es consciente de que ha pasado algo que nos aterroriza a los adultos, tenemos que darles una explicación de por qué. Muchas veces la fantasía del niño es más peligrosa que una verdad adecuada a su edad y conocimiento. Educar para la empatía y la compasión.

-          Ni exagerar ni relativizar; a veces la vida elige por uno mismo, la vida es riesgo y vivir significa asumir conscientemente que nos somos dueños de todo lo que nos pasa y a veces pasan cosas que no queremos. Hacerles patente que vivir es bonito, que cada día es una oportunidad para disfrutar de lo que tenemos; es cierto que no todo depende de nosotros, pero hay muchas cosas que sí. Educar en la confianza y la gratitud.

-          Hablemos del bien y del mal; el mal existe; la guerra, la pobreza, las injusticias existen, pero, con lo valores y creencias que comparta la familia, podemos dar a los niños una visión optimista de la realidad; el bien siempre es mayor que el mal, la paz siempre es más valiosa que la guerra y la mejor manera de contribuir a un mundo más justo es educarle en la responsabilidad y en la bondad. Como dice la famosa frase de distinta atribución “si quieres cambiar el mundo, empieza por hacer tu cama”. Educar sobre la responsabilidad y el compromiso.

-          Cuando los niños son más mayores, sobre todo en la adolescencia, es importante escuchar qué piensan de lo que ocurre; hablemos con ellos de política, de las noticias, de lo que pasa. Ellos tienen que sentir que sus opiniones son tan importantes como las nuestras, que son legitimadas y que nosotros tenemos también el derecho y la responsabilidad de contrastar y rebatir las suyas, exactamente igual que ellos sobre nuestras opciones y pensamientos políticos o sobre la vida social. No perdamos oportunidad para saber lo que piensan y cómo piensan; a veces nos llevan la contraria sólo para saber cuánto estás convencido de lo que dices; dialogar, razonar, debatir, sin poner en juego la relación es una buena escuela para la vida adulta. Educar en el respeto a la persona y en la libertad.

En definitiva; siempre es tiempo de educar. Y los momentos de crisis (como este) de una manera más clara e imperativa. Si no lo hacemos nosotros ¿quién lo va a hacer?

Eduquemos la cultura colectiva, el sentimiento de sociedad, de humanidad; no hay nada que le pase a otro ser humano que no nos pase a nosotros; solo así haremos reinado de Dios en la tierra; familia y educadores somos los referentes más importantes para nuestros hijos y alumnos. No lo dudéis. A ello.

Dedicado a todas las víctimas del reciente accidente ferroviario de Adamuz.

Equipo Pedagógico del Equipo de Titularidad

Misioneros Claretianos de la Provincia de Santiago