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Cómo defenderse de la ansiedad, el cansancio, el desencanto, el sentimiento de inutilidad en un momento donde todo el contexto es ansiógeno, el trabajo se ha multiplicado, la incertidumbre provoca desencanto y uno no siempre sabe si lo que hace sirve para algo.
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Una tecnología suficientemente desarrolla no se diferencia
en nada de la magia.
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1. Amarás tu vocación sobre todas las cosas, sabrás que tu profesión es la más sagrada de todas porque es la que puede hacer real un futuro mejor.
2.
Trabajarás
como si cada alumno fuera
el mejor del mundo, como pintor de esperanza, verás en ellos lo que pueden
ser, y les convencerás de que pueden serlo.
3.
Tendrás
para los demás la misma paciencia
que tengas contigo, nadie lo sabe todo, tú tampoco, tu tarea sólo tiene
sentido cuando hay espacio para el error.
4.
Respetarás
tu vida tanto como la
de los demás, respetarás tu tiempo de trabajo, porque es la manera de
respetar a tu familia y a los tuyos. Porque es la única manera de que entiendas
que los demás también la tienen.
5.
Trabajarás para vivir, no
vivirás para el trabajo, organizarás tu casa para que el ordenador no se
apodere de todas las cosas, de todas las habitaciones, de todas las horas.
6.
Tendrás a
raya tu ego.
Recordarás cada mañana que eres uno de muchos, que hace falta un pueblo para
educar a un niño. Confiarás que donde tú no llegues llegará el otro. Te fiarás
de tu equipo. Eso matará todas tus ansiedades.
7.
Evitarás improvisar. Tendrás un
plan del día, organizarás tu trabajo, pensarás la tarea, es la mejor forma de
ser creativo. Recordarás cada día que si no hay emoción, no hay aprendizaje
significativo.
8.
Conocerás a cada uno de tus
alumnos, sabrás lo que pueden hacer y lo que no, lo que les puede gustar y
lo que no, lo que les va a costar y lo que no, y sabrás reconocérselo.
9.
Disfrutarás del trabajo al
final de cada día, sabrás que lo que estás haciendo tiene mucho mérito.
Encontrarás la forma de darte un aplauso, de premiarte, y de dar un aplauso a
tus compañeros.
10.
Pensarás
en todos y cada uno
de tus alumnos por lo menos una vez al día. Especialmente, cuando programes
algo, lo primero que pensarás es si el más débil de tus alumnos lo podrá hacer.
Estos 10 mandamientos se resumen en dos:
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Trabajarás
para crear vínculos. Como buen educador que eres, sabrás cuidar y
hacer crecer el vínculo con todos tus alumnos y con tus compañeros.
Dominarás
la técnica, hasta que parezca magia,
sabrás que el pincel de Picasso jamás habría pintado el Guernica si no hubiera
estado en las manos de Picasso.Gonzalo Martínez Vázquez
Director de Infantil Colegio Claret de Segovia
Asesor Pedagógico del Equipo de Titularidad de la Provincia Claretiana de Santiago